Natalia Lafourcade en el Auditorio Nacional: una noche de ternura, raíces y metamorfosis

“Aquí en mi barriga tengo una mariposa preciosa”, dijo. La artista veracruzana se despidió de los escenarios antes de convertirse en madre, con un concierto íntimo y luminoso que celebró la vida y la transformación.

octubre 8, 2025

Lulú Urdapilleta/OCESA

La tercera fecha del Cancionera Tour de Natalia Lafourcade en el Auditorio Nacional fue distinta a cualquier otra. Lejos de la euforia festiva de giras pasadas, esta presentación se sintió como una ceremonia de gratitud. Una celebración de las canciones que la han convertido en la artista que es hoy, en esta etapa que abraza sus raíces mexicanas con madurez, calidez y una profunda conexión con su público. 

Además de presentar su más reciente disco, la noche no buscó ser un baile, sino un encuentro de celebración de la música y de su propia trayectoria. Cada pieza —revisitada con arreglos nuevos y muy bien ejecutados— fue interpretada con un talento que reafirmó la belleza de su obra. A su lado, músicos como Emiliano Dorantes y Alejandra Paniagua, entre muchos otros, la acompañaron para enaltecer su ingenio.

“Estoy muy emocionada, no soy la única en este escenario. Todas y todos estamos compartiendo esas mariposas que revolotean muy alborotadas. Aquí en mi barriga tengo una mariposa preciosa”, dijo con una sonrisa que iluminó la sala. Fue su último concierto antes de convertirse en madre, y cada palabra resonó con el simbolismo de un cierre de ciclo.

Natalia, luciendo su embarazo, se mostró libre, cercana y divertida. “Este camino no ha sido solamente el camino de La Cancionera, ha sido el camino de María Natalia desde sus 14 años soñando con ser una cancionera. Esta noche es especial… las cosas para mí no volverán a ser igual después”, confesó emocionada.

Lulú Urdapilleta
OCESA

El setlist recorrió su universo reciente: la delicadeza de ‘De todas las flores’, la dulzura melódica de ‘Pajarito colibrí’ y la raíz mística de ‘María la curandera’. En algunos temas, se sumaron El David Aguilar y Adán Jodorowsky, aportando su energía y complicidad en momentos entrañables como ‘Como quisiera quererte’, ‘Luna creciente’ y mi favorita: ‘El lugar correcto’.

Natalia tomó una pausa para mostrar al público una flor que la acompañaba: una protea que tenía en la mesa a su lado. “Representa la flor del alma, la flor cancionera, la que cambia, la auténtica flor… Me hizo comprender que esa soy yo, viviendo la metamorfosis más cabrona de mi vida”, dijo.

Un momento emocional llegó con ‘Lo que construimos’. Antes de interpretarla, dedicó unas palabras a un amor que dejó huella: “La gente cree que fumo cosas. Yo no fumo nada, me fumo las flores y la música. Esta canción se la compuse a un ser a quien amé profundamente… El amor verdadero también es dejar ir. Cuesta mucho, pero también es decirle a alguien ‘voy a dejarte ir con amor, porque te amo’”. La canción llenó el recinto de melancolía.

Hacia el final, ‘Hasta la raíz’, ‘Cocos en la playa’ y ‘Partir de mí’ cerraron la noche seguidas de aplausos. Antes de despedirse, Natalia resumió con humor y gratitud su viaje: “25 años dedicando mi amor, mi vida, mi pasión, a la música… Que vengan más canciones, que vivan las cancioneras y los cancioneros del mundo… Les amo mi gente, ya me voy a la chingada para vender cocos en la playa”.

Mientras sonaba ‘Cielito Lindo’, el público abandonaba el recinto, y no me cabe duda de que había más de un corazón lleno en los pasillos. 

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