Nacho Vegas no es un artista que verás en Instagram compartiendo la receta de su comida, o en TikTok recreando un video para volverse viral y conseguir nuevos escuchas que sigan su música. En general, no lo veremos en actividades que en la actualidad se han vuelto indispensables para “conocer” a los intérpretes de la música que hoy en día idolatramos. Tal vez hablamos de cosas comunes o superficiales, pero, ¿qué es común o superficial en la contemporaneidad? ¿Nacho Vegas es un artista fuera de lo común para esta década y generación?
El músico español se ha consolidado como uno de los exponentes más directos y reales cuando se trata de externar sus pensamientos, ya sean musicales, personales, políticos o sociales. Bajo este contexto, Vegas deja en claro que su persona se sitúa como alguien antisocialista, deslindándose del concepto popular que en la actualidad rige al artista y todo lo que conlleva a su alrededor. “Lo que hago es un oficio; escribo canciones y las interpreto. Creo que soy muy consciente de que es un oficio que tiene que ver con saberes y conocimientos compartidos con un montón de gente que vino antes de mí. Se trata de una cadena larguísima de escalones y eslabones”, comparte a ROLLING STONE en Español. “Es un oficio y hay que tomarlo como tal. Es muy bueno relacionarse con gente que te ponga los pies en la Tierra”.
Y reflexiona: “Todo esto que se crea en torno a la farándula, esto de creer que eres especial por creer que tienes más o menos éxito, esta competición que se da en la música, es una estupidez supina. Tienes que hacer lo que sientes de la manera más honesta y sincera posible. Quiero estar en contacto con gente que me enseña cosas de las que no tengo idea, cosas que tienen que ver con las cosas humanas y cómo nos comportamos las unas con las otras, algo que para mí es el germen de muchas canciones”.
Con este contexto, Vegas asegura que el ser de otra generación de artistas le ha dado la oportunidad de no preocuparse por algo que en la actualidad parece ser indispensable para ser considerado un artista exitoso: las redes sociales. “Tengo la suerte de llevar tiempo en esto y tener un público fiel para vivir de la música. Nosotros podemos marcar nuestro ritmo y no dejarnos abrumar por todo esto de generar contenido y tener visibilidad constante en redes sociales, este exhibicionismo que a veces me resulta incómodo. Es una batalla continua entre hacer música siendo honesto y el cómo visualizarla”, confiesa. “Tengo la suerte de tener compañeras que hacen este trabajo con una delicadeza y ternura, lo que hace que para mí sea mucho más agradable el hacer promoción. Lo hacen de una forma bonita y no desagradable”.
Entonces, ¿cómo conocer a Nacho Vegas? Fácil, a través de sus letras. Con más de dos décadas de trayectoria, Nacho Vegas nos ha demostrado que su evolución artística se entrelaza con sus ideologías epistemológicas, políticas, sociales y éticas. Las primeras canciones del español vienen desde una primera persona muy confesional, un estilo muy autográfico si lo queremos ver desde esa forma. Con el pasar de los años, una gran experiencia y extensa visión sonora, sus producciones pasaron a un lado más autoficcional con la literatura, que se puede aplicar muy bien a sus composiciones. Sin embargo, estos recursos se pueden agotar y toca buscar nuevas perspectivas, ¿qué viene después de esto?

“Con el paso del tiempo me di cuenta que podía escribir canciones desde una tercera persona, una segunda persona o primera persona, que no necesariamente es confesional, sino una persona que he creado. Hay un montón de perspectivas y ángulos diferentes a través de los que puedes expresar las verdades emocionales”, reflexiona sobre su transformación artística. “Al final, las canciones son hechos emocionales que tienes que expresar porque no sabes verbalizarlo de otra manera, por lo que sientes la necesidad de cantarlo. Como resultado, encuentras un universo enorme en el que avanzar. Esta es la trayectoria que he tenido con todas las cosas que me importan en mi vida personal, pero no como algo puramente personal, sino como algo universal, o por lo menos para entrar en comunión con otras personas”.
Esta evolución también se ha reflejado en cada una de las áreas de su proyecto. Desde lo sonoro hasta lo conceptual, Vegas ha creado un universo sonoro que se entrelaza meticulosamente para presentar el artista que es actualmente, lo que da como resultado un repertorio de canciones que confrontan al mundo en forma de mecanismos. A medida que pasa el tiempo, se transforma junto al mundo que lo rodea, igual que los conceptos que lo acompañan en su crecimiento personal y profesional. ¿Cómo saber que Nacho Vegas alcanzó el éxito fuera de lo que popularmente desean los artistas? “El éxito es la libertad de poder hacer lo que quieres sin que haya elementos exógenos que te cuesten un poco. Por ejemplo, no dar conciertos porque eso te hace perder dinero continuamente”, reflexiona.
“Para mí, tener éxito es tener la suerte de poder vivir de mi música y de lo que hago, poder dedicarme a ello. Ni más ni menos”.
En sus primeras composiciones, el cantautor concebía la música como un ejercicio de imaginación dentro de un mundo limitado, donde solo ciertos temas tenían cabida. Hoy, en cambio, ha construido un universo sonoro sin fronteras, libre tanto en lo conceptual como en lo sonoro. En su trabajo que sigue funcionando y girando a la vez que se transforma como artista y persona, Nacho Vegas continúa rompiendo estigmas al tocar temas políticos y sociales al relacionarlos con la música. Esto como forma de reflexión.
“Yo soy de los que piensa que todo lo político es humano. Al final, la política no es más que la forma de entendernos a niveles sociales, esto vincula nuestra existencia. La vida de la gente está condicionada por las condiciones materiales que le rodean”, comparte. “Creo que todo lo que hacemos está atravesado por la política, por lo menos por una perspectiva de clases y géneros. Creo que para las realidades a las que asistimos es un error no verlas desde las perspectivas de clase y género, que al final van unidas. Ser de izquierda conlleva estas complejidades. Las canciones nacen porque quieres cantar sobre cosas que no son sencillas, sino que te llevan a contradicciones morales, éticas y sociales que te vuelan la cabeza, por lo que necesitas cantarlo o te volará la cabeza”.



