Murió María José Cantilo, pionera del rock argentino

La cantante y compositora, hermana menor de Miguel Cantilo, tenía 68 años y estaba radicada en El Bolsón

Por  HUMPHREY INZILLO

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María José Cantilo, emblema del folk-rock en la Argentina.

“Y creo que la Tierra, Madre Tierra, para evitar que perdieras equilibrio y cayeras, por un instante paró de dar vueltas”, cantaba María José Cantilo en “Aime”, la bellísima canción dedicada a su hija, la primera en la lista de Esencia, su disco de 2011, producido por uno de sus hijos, Gaspar Benegas (guitarrista de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado). De algún modo, la Tierra también hoy se detuvo un poco cuando se conoció la noticia de la muerte de la cantante y compositora con una larguísima trayectoria en el rock argentino.

Hermana menor de Miguel Cantilo, solía frecuentar la casa de la calle Conesa que le dio nombre a uno de los discos más icónicos de Pedro y Pablo, el dúo que su hermano tenía con Jorge Durietz, y allí se relacionó con buena parte de la incipiente escena del rock argentino, de Moris a Kubero Díaz, entre muchos más. Pero antes de cumplir los 20 años, cambió el vértigo de la ciudad por una vida bucólica en El Bolsón, una de las primeras, y más emblemáticas, mecas del hippismo en la Argentina. Durante casi una década se recluyó allí. Y volvió a Buenos Aires cuando su hermano, Miguel, regresaba de su exilio español.
María José, entonces ,se integró a la pujante movida del rock nacional, y en un estilo folk, deudor de Bob Dylan y Joan Baez, grabó sobre el primer disco, que empezaba con una canción autobiográfica “Aventurera del rock”, una canción autobiográfica que era, también, una declaración de principios (“No existe otro motivo para haber abandonado el paraíso”). También incursionaba en los blues (“Blues del rulero”, era un alegato feminista), versionaba a Dylan (“El huracán”) y hasta en los ritmos brasileños (“Tema de Abril”). La acompañaba un personal destacadísmo, que incluía a David Lebón, León Gieco y el uruguayo Osvaldo Fattoruso, entre otros. Un par de mojones extramusicales le otorgaron repercusión mediática. Posó desnuda para la portada de Playboy Argentina en 1990 y un par de años después, fue detenida, acusada de tráfico de drogas y tuvo que cumplir una condena de dos años y ocho meses en la penitenciaría de Ezeiza. De esa experiencia salió  Desde la cárcel, un libro confesional editado por Ediciones de la Urraca.
Pionera del rock argentino, incursionó en el jazz, los boleros y la bossa nova. Pero no es casual el título de su mencionado último disco: Esencia remite a la canción en su forma más básica, a una conexión profunda con el instrumento y a ese ámbito natural, al paisaje rionegrino en el que pasó sus últimos días.