1995 fue un año convulsionado, y puede verse como un punto de inflexión marcado por eventos que sacudieron al mundo en múltiples frentes: políticos, sociales, culturales y tecnológicos. La sensación general en el planeta era de agitación y transición. Mientras el siglo XX se acercaba a su fin, las guerras, los avances tecnológicos y las transformaciones culturales daban forma a un mundo cada vez más interconectado e impredecible.
En Europa, muchas heridas seguían abiertas. En Irlanda del Norte, el IRA avanzaba en las negociaciones con la institucionalidad para sentar las bases del proceso de paz. En España se mantenía la actividad de ETA, y eso mantenía al país en vilo en medio de un proceso democrático que aún buscaba consolidarse tras la dictadura franquista. Y en Bosnia y Herzegovina, la guerra —una de las más brutales del continente desde la Segunda Guerra Mundial— comenzaba su desenlace con la firma, en diciembre, del Acuerdo de Dayton, que pondría fin al conflicto sin resolver plenamente las tensiones étnicas.
América Latina también vivía momentos críticos. En México, 1995 fue especialmente intenso, fuertes terremotos sacudieron distintas regiones; la masacre de Aguas Blancas en Guerrero fue un crimen de Estado perpetrado por la policía contra campesinos que evidenció la fragilidad institucional del país; y estuvo además, el escándalo político tras la detención de Raúl Salinas de Gortari (señalado por el homicidio de José Francisco Ruiz Massieu), cuando su hermano, el expresidente Carlos Salinas, huyó del país. Todo esto ocurría mientras Chespirito salía del aire definitivamente.
En Colombia, la guerra contra el narcotráfico no se detenía. Tras la aparente caída del Cartel de Medellín, el gobierno centraba ahora sus esfuerzos en combatir al Cartel de Cali, cuyos tentáculos llegaban a las esferas más altas del poder con la financiación de campañas presidenciales. En paralelo, Argentina vivía una sacudida política con la reelección de Carlos Menem, en medio de acusaciones de corrupción, de la explosión de la fábrica de armas en Río Tercero, y las privatizaciones masivas que empobrecían al Estado, dividiendo a la opinión pública.
A nivel global, 1995 estuvo marcado por terremotos devastadores que se registraron también en Chile, Grecia, Rusia, China y Turquía, cobrando miles de vidas. Mientras tanto, en el atolón de Mururoa (Polinesia Francesa), Francia reanudó los experimentos nucleares que perturbaron el panorama global, generando protestas internacionales y agitando el debate global sobre el desarme.
En Estados Unidos, el terrorismo doméstico mostró su rostro más oscuro con el atentado de Oklahoma City, perpetrado por un veterano de la Guerra del Golfo radicalizado, Timothy McVeigh, que dejó 168 muertos y a Norteamérica completamente conmocionada.
Ese mismo año, el mundo dio un gran salto hacia el futuro cuando Microsoft lanzó Windows 95 junto al navegador Internet Explorer, marcando un gran hito en la era digital. También apareció Toy Story, de Pixar, la primera película completamente realizada en animación por computadora, y revolucionó las industrias del cine y el entretenimiento.
Por otra parte, en 1995 la Unión Europea acordó la creación del euro, que entró en circulación como moneda oficial a comienzos de 2002, en un paso fundamental en la integración económica del continente.
Así, este fue un año de grandes contradicciones, de avances tecnológicos que iluminaban el futuro y de tragedias que recordaban las sombras del pasado.
Mientras todo eso ocurría, nuestros países veían llegar a las tiendas de discos un montón de grandes trabajos musicales, y las canciones nos ayudaban a hacer frente a los desafíos que la realidad plantaba. Fue 1995 el año en el que Carlos Vives puso en el mercado el mejor disco de su carrera, y en esos meses también recibimos los últimos álbumes en estudio de Soda Stereo y Héroes del Silencio. Rubén Blades se reencontró para grabar con Willie Colón, y Shakira tenía su oportunidad definitiva después de Magia y Peligro.
MTV Latino marcaba la pauta, e impulsaba el éxito de gente como Illya Kuryaki & The Valderramas, Os Paralamas do Sucesso, Aterciopelados o Fobia, mientras Gloria Estefan, Luis Miguel, Los Tigres del Norte o Gilberto Santa Rosa se consolidaban frente a otras audiencias.
Este es un repaso por algunos de esos grandes discos que sonaron, sirviendo como refugio y conciencia, mientras el mundo de los 90 se estremecía.


