enero 18, 2023

A un mes de la muerte de Terry Hall, el recuerdo de una voz especial

El cantante de The Specials, Fun Boy Three y The Colourfield falleció a los 63 años, por causa de un cáncer de páncreas.

Por  DANIEL FLORES

Foto: HAYLEY MADDEN

Hola, mi nombre es Terry y ahora me voy a divertir. De las muchas palabras que Terry Hall grabó en cuatro décadas, quizá las más famosas sean estas. No fueron cantadas con su habitual hilo monocorde e impasible sino simplemente dichas, y con cierta chispa no tan habitual para él. Suenan hacia el comienzo de “Enjoy Yourself”, primer tema de More Specials (1979), segundo disco justamente de The Specials, la banda que dio vuelta la escena británica e influyó a medio mundo a fines de los setenta con esa iluminada y urgente mezcla de ska, reggae y punk llamada 2-Tone.

Fueron también esas las palabras que se exhibieron en un cartel gigante el 21 de diciembre, en el estadio de Coventry City FC, el club de fútbol de la ciudad natal de los Specials, como homenaje y despedida a su querido (y futbolero) vocalista, fallecido tres días antes, el 18, a los 63 años, por causa de un cáncer de páncreas.

Terence Edward Hall había nacido el 19 de marzo de 1959 en esa ciudad industrial de los West Midlands, 140 kilómetros al noroeste de Londres. Improbable locación para el surgimiento de una de las bandas inglesas más determinantes del siglo XX. Pero el cóctel de crisis económica, tensión racial y explosión new wave en la Inglaterra apenas post-punk propició la formación y –lo que es más extraordinario aún– la proyección global de esa rareza llamada The Specials.

Y allí estaba Terry, micrófono en mano, aunque no se lo viera del todo convencido, al frente de un inflamable ensamble multiétnico, en el que se superponían el blanco y el negro (de ahí lo de 2-Tone), el acento cockney y el patois jamaiquino, las cadencias caribeñas y los espasmos del rockabilly, la elegancia mod y el baile desencajado.

El rock apenas empezaba a conocerlo cuando, después de los primeros dos LP y el clásico single “Ghostown”, Hall dio una señal elocuente de su línea de conducta artística: en 1981, con solo 22 años, dejó atrás a los promisorios Specials para embarcarse en Fun Boy Three, un proyecto pop de difusos puntos de contacto con los prematuros padres del 2-Tone (aunque otros dos exintegrantes lo siguieron: el vocalista Neville Staple y el guitarrista Lynval Golding, ambos de origen jamaiquino).

Si los Specials ayudaron a fundar toda una escena (vigente incluso hasta hoy en buena parte del planeta), Fun Boy Three sería un grupo definitivamente aislado, inclasificable y, en consecuencia, fatalmente incomprendido por el mainstream. Y, también, brillante y mucho más representativo de la cosmogonía íntima de Hall. A tal punto que su segundo LP, Waiting (1983, producido por David Byrne), concluía con “Well Fancy That!”, pieza digna de un Kurt Weill con más que 17 segundos de Robert Smith. Allí, Hall recreaba sin metáforas un episodio de su adolescencia, cuando, a los 12 años, fue abusado por un docente durante un viaje a Francia.

“Fue la primera vez que, en un disco o una canción, hablé realmente de mí mismo, a un nivel personal”, diría Hall en 2014 durante una extensa entrevista con la revista británica Mojo. A partir de lo narrado en “Well Fancy That!” y hasta sus últimos días, el músico padecería una depresión severa, constantemente medicado y con eventos que, durante distintos períodos, lo marginarían de la vida pública.

Luego de dos (notables) discos, igual que con The Specials, Hall disolvió también Fun Boy Three. Su próximo paso sería The Colourfield, nuevo grupo con el que se inclinaría más claramente por el pop semiacústico y melancólico, despejando los ingredientes “world music” residuales en FBT. Pero, con desconcertante coherencia, The Colourfield sería el tercer proyecto seguido que Hall daría por concluido después de editar solo dos (también imprescindibles) LP.

“Siempre sentí que era importante probar cosas nuevas. Me mata cuando la gente dice: ‘Tomamos un rumbo totalmente distinto’, y los escuchás y por ahí agregaron una flauta a lo mismo que hicieron siempre. Limitarte a un solo tipo de música… es tan aburrido”, dijo en la misma charla con Mojo.

Pero hasta ahí llegaría Hall con la creación de bandas. En la medida que su frágil salud mental lo permitió, después de The Colourfield grabaría como solista (Home, 1994; Laugh, 1997) y en distintas colaboraciones con colegas (y, usualmente, fans declarados) como David Stewart, Bananarama, The Lightning Seeds, Sinéad O’Connor, Tricky, Lily Allen, Gorillaz y Damon Albarn, además de alguna aparición junto a Blur (tocando “Nite Club”, de Specials).

Hasta que, en 2008, Hall accedió a una inesperada reunión de The Specials, que se sostendría incluso a través de tiempos pandémicos, con no solo giras globales sino (¡otra vez!) dos aún menos esperables discos de material fresco: Encore (2019) y Protest Songs (2021). Este último, una colección de covers de contenido social y político, con títulos de Leonard Cohen, Frank Zappa y Marley-Tosh –y cero de ska o 2-Tone–, más el deliciosamente autobiográfico “I Don’t Mind Failing in this World” (No me importa fracasar en este mundo), de la activista Malvina Reynolds, pero que a Terry le calzó como un traje de tres botones a medida.

Horace Panter, bajista y uno de los tres músicos originales activos en la banda hasta estos días –junto con Hall y Golding–, contó que The Specials preparaban un nuevo trabajo cuando recibieron la noticia de la enfermedad del cantante. Según publicó en sus redes, el grupo tenía ya los pasajes para viajar en noviembre pasado a Los Ángeles, donde grabaría un disco de reggae. “Terry tenía los bocetos de ocho temas. Debíamos juntarnos con Nikolaj [Larsen, tecladista de Specials] y hacer nuestra magia. Esto era en septiembre. Terry nos cuenta en un correo que está en cama con un virus estomacal y no llega a la primera semana de preproducción”.

Hall ya no volvería a ver a sus compañeros: de allí en más sería internado y diagnosticado con algo más que un virus, y moriría en pocas semanas. Había cantado en vivo por última vez con The Specials en agosto. “El mundo perdió a una voz única y yo a un buen amigo”, escribió Panter.

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