Morbius

Aunque no llega a ser un desastre, la tercera cinta basada en un enemigo de Spider-Man, se siente en extremo ligera y no pasa de ser entretenida

Por  ANDRÉ DIDYME-DÔME

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Cortesía DE SONY

Morbius, el vampiro viviente, fue un supervillano creado por Roy Thomas y Gil Kane, para que combatiera a El hombre araña en la edición No. 101 de The Amazing Spider-Man, hace cincuenta y un años.

En el número 102 se cuenta el origen de este personaje, claramente basado en Drácula (vale la pena decir que el conde creado por Bram Stoker, también es un personaje del universo de Marvel y se ha enfrentado tanto a Morbius como a Blade, el cazavampiros). 

Nacido en Grecia, Michael Morbius es una persona que padece una rara enfermedad de la sangre que le otorga un rostro grotesco. El niño solitario se convierte en un hombre culto con un gran amor por la ciencia, lo cual lo lleva a ganar el Premio Nobel y a especializarse en biología animal y hematología. 

Pero al intentar curar su enfermedad, Morbius se somete a un peligroso experimento, que lo convierte en un ser sediento de sangre.  Es así que Spider-Man y el Dr. Connors (mejor conocido como el villano Lizard), intentan detenerlo. 

Los estudios Sony siguen con su plan de hacer películas sobre algunos de los supervillanos del Hombre Araña (¿Por qué no? ellos poseen las licencias cinematográficas de los personajes y Spider-Man ha funcionado muy bien en la pantalla gigante). Primero Tom Hardy interpretó a Venom en dos cintas previas y ahora es el turno para Morbius (se tienen proyectadas dos próximas películas, una sobre Kraven el cazador, y otra sobre Madame Web).   

El encargado de interpretar a Michael Morbius es nada menos que Jared Leto, un actor que no es extraño al mundo cinematográfico de los superhéroes (él interpretó al Joker en la horrorosa primera entrega del Escuadrón Suicida para DC). Ahora, el cantante de Thirty Seconds To Mars se pasa a Marvel, y el resultado es un trabajo tibio y definitivamente mediocre (aunque no tan malo como Suicide Squad). 

Morbius es dirigida por el sueco Daniel Espinosa, quien posee una carrera muy irregular, con títulos como Safe House (una fallida cinta de acción protagonizada por Ryan Reynolds y Denzel Washington), Child 44 (una decepcionante cinta de suspenso protagonizada por Tom Hardy y Gary Oldman) y Life (un insoportable remedo de Alien, con Rebecca Ferguson y Jake Gyllenhaal). 

La primera cinta de Espinosa para Marvel, mantiene el sello de su carrera (entretenimiento ligero y muy poco original, con grandes actores desperdiciados), y se percibe como una mezcla entre Batman y Crepúsculo (pero sin Robert Pattinson). 

La doctora Martine Bancroft, el interés amoroso de Morbius en los cómics, es encarnada de una manera poco sobresaliente por la actriz puertorriqueña Adria Arjona (Pacific Rim: Uprising). Nikos, el desafortunado mentor de Morbius en los cómics, es reemplazado aquí por Emil Nikols (Jared Harris en la película equivocada). Y como Morbius pasa de ser villano a antihéroe (como sucede con Venom), el antagonista no es Spider-Man, sino Milo (Matt Smith), un personaje mejor conocido en los cómics como Hunger, enemigo del Hombre araña de bajo perfil, quien en la cinta hace del mejor amigo de Morbius.    

Si usted cree que se acaban de revelar algunos spoilers de la película, está muy equivocado. Morbius no posee spoilers porque es absolutamente predecible. La cinta posee algunas escenas de acción bien logradas y varios toques de terror efectista, pero nada más. Al igual que las dos entregas de Venom, Morbius se siente extremadamente ligera y efímera. Ni siquiera sus dos escenas postcréditos logran sorprender o emocionar. Y es que estas películas nos hacen pensar que, más allá de lo que pueden generar en la taquilla, no tienen un mayor sentido.