Massive Attack y Paul Weller han tenido la aprobación por parte de sus discográficas de geobloquear su música en Israel. Bajo la iniciativa que ha tomado fuerza No Music For Genocide, también se suman más artistas como el famoso rapero Denzel Curry, la agrupación irlandesa My Bloody Valentine y la rapera británica Shy Girl, así como Innervisions, YHWH Nailgun, Saba, Paris Paloma y Vacations.
La iniciativa que abraza No Music For Genocide es la de usar el valor artístico de figuras icónicas para, de forma pacífica “aislar y deslegitimar a Israel” tomando en cuenta que “mata sin consecuencias ante la mirada del mundo”. Además, el colectivo denuncia que ante un posible “retorno al genocidio” en la región, el Consejo de Seguridad de la ONU “desafió” el propio carácter de las Naciones Unidas al votar por el acuerdo estadounidense-israelí “que despoja (otra vez a los palestinos)” de sus derechos.
Desde septiembre, el boicot ha sumado más de 1000 artistas y disqueras, incluyendo a figuras como Lorde, Björk, Fontaines D.C., el patrimonio de Ryuichi Sakamoto, Paramore y Black Country, New Road, entre otros. De acuerdo con la organización, la primera recaudación de fondos de NMFG reunió más de 7,000 dólares para organizaciones y ayuda en la Palestina ocupada.
En un post hecho por la organización, Weller declaró, “Todos debemos boicotear este sistema vil, brutal y de apartheid de Israel de cualquier forma que podamos. Hicimos lo mismo en los años ochenta con Sudáfrica y, al final, a través del boicot y las sanciones, funcionó”.
En una nota escrita por Isabella Gomez Sarmiento y publicada por NPR, se recuperan testimonios como los de Aja Monet, quien afirmó que “el boicot es uno de los esfuerzos más eficaces y duraderos que cualquiera puede emprender para enfrentar a un sistema monstruoso, militarizado y abiertamente violento de tres cabezas”. Siendo ella misma parte de la iniciativa, la poeta de blues continuó explicando que “estamos en un momento en el que el capitalismo lo rige todo. Lo más efectivo que podemos hacer es ser estratégicos sobre dónde colocamos nuestros recursos”.
Un integrante de la banda de shoegaze, Nabeel, Yasir Razak, explicó que uno de los motivos por los que están bloqueando su música geográficamente en Israel es porque también ven un vínculo entre la guerra de Gaza y la forma en cómo los bloques occidentales han intervenido históricamente en la región. Razak nació en Bagdad durante la primera Guerra del Golfo y terminó creciendo en Estados Unidos durante la guerra de Irak. A pesar de que ambos conflictos son totalmente distintos, señaló las coincidencias: “Lo que más me entristece es la idea de que la gente de otros países no pueda ser vista”. El músico señaló que esto ocurre con frecuencia con las personas de Medio Oriente, quienes han sido “deshumanizadas al grado de que podemos llevar a cabo este tipo de ataques, aún cuando la opinión popular mayoritaria se opone”.
Previamente la embajada de Israel en Estados Unidos condenó el movimiento diciendo que “el intento de boicotear la cultura israelí bajo el lema ‘No Music for Genocide’ es discriminatorio, inmoral y desacertado”. “Ese tipo de boicots no contribuyen en nada a promover la paz ni a mejorar la vida de israelíes o palestinos. Por el contrario, profundizan la división y perjudican precisamente a las personas a las que dicen apoyar”, sostuvo en un comunicado.


