Mariana Rondón y Marité Ugás: filmar el exilio desde la intimidad

Las cineastas venezolanas hablan sobre Aún es de noche en Caracas, una película que aborda las consecuencias humanas de la crisis sin recurrir al panfleto político.

marzo 11, 2026

Cortesía de Sudaca Films

Las cineastas venezolanas Mariana Rondón y Marité Ugás llevan más de dos décadas construyendo una de las filmografías más sólidas y personales del cine latinoamericano reciente. Su trabajo se caracteriza por una mirada íntima sobre conflictos sociales profundos, donde lo político emerge a través de las vidas cotidianas de sus personajes.

Rondón alcanzó reconocimiento internacional con Pelo malo, ganadora de la Concha de Oro en el Festival de San Sebastián, mientras que ambas cineastas han desarrollado proyectos conjuntos desde su productora Sudaca Films, explorando temas como la identidad, la exclusión y las fracturas sociales de Venezuela.

Su más reciente proyecto, Aún es de noche en Caracas, adapta la novela La hija de la española y narra una historia de encierro, pérdida e identidad en medio del colapso social. La película evita señalar responsables directos y se concentra en las consecuencias humanas de la crisis, construyendo un thriller íntimo que dialoga con la experiencia del exilio y la fragilidad de las sociedades contemporáneas.

En esta conversación, ambas directoras reflexionan sobre memoria, migración, censura y el lugar del cine político en el mundo actual.

Quisiera comenzar preguntándoles por la decisión de abordar esta historia sin mencionar nombres propios ni responsables directos del conflicto que vivió Caracas. ¿Por qué hablar de lo que ocurrió sin nombrar a quienes lo provocaron?

MARITÉ UGÁS: Al ser una adaptación de una novela, el libro ya traía ese espíritu. Pero además, para nosotras no era importante hablar de quién generó esta situación ni de cómo se generó, sino de sus consecuencias. Lo que sí hicimos —y eso no está en la novela— fue incorporar imágenes que los venezolanos reconocemos muy claramente. Todo lo que se ve por las ventanas del apartamento son escenas inspiradas en hechos reales: el camión al que le lanzan una bomba lacrimógena, ese hombre golpeando de cierta manera… Son recuerdos muy precisos que tenemos los venezolanos.

Queríamos hablar de algo universal que puede ocurrir en cualquier país, pero al mismo tiempo queríamos que los venezolanos reconocieran esas imágenes de su memoria colectiva. Y no era necesario nombrar responsables. Nos interesaba hablar de las consecuencias y evitar hacer un panfleto.

También pensé en esa decisión como una manera de hablar universalmente sobre la fragilidad de nuestras sociedades. Lo digo porque mi abuelo materno llegó a Colombia como refugiado de la guerra civil española y mi abuelo paterno llegó de Francia. Ambos tuvieron que abandonar todo. ¿Creen que la película habla también de esa experiencia universal del desarraigo?

MARIANA RONDÓN: Absolutamente. Estamos hablando también de nosotras mismas. De salir de tu casa con una maleta de 23 kilos y recordar todavía la taza que dejaste en la cocina. Pero además quisimos trabajar esa sensación desde la estructura cinematográfica. Construir un espiral que va atrapando al personaje. La historia habla del robo de una identidad y de la migración. Es la historia de alguien que nunca termina de pertenecer completamente. Como ocurre con muchos hijos de migrantes: aunque nazcan en un país, siempre son vistos como “los hijos de”.

La película es muy angustiante, y esa angustia nace precisamente de lo plausible que resulta. En cualquier país puede ocurrir algo así. Quisiera preguntarles: ¿está censurada en Venezuela o existe alguna posibilidad de que pueda estrenarse allí?

MARITÉ UGÁS: Todavía no. La verdad es que aún es de noche en Caracas. No creemos que sea prudente ni siquiera intentarlo por ahora. Para poder distribuir una película en Venezuela necesitas un certificado de nacionalidad otorgado por un comité que revisa si la película es “afín” o puede considerarse venezolana. Nuestra película no pasaría ese filtro. Además, nuestras películas ya han sido censuradas antes. Así que preferimos preservar la película y preservarnos también.

He notado que el cine contemporáneo está regresando con fuerza a lo político. Pienso en películas recientes que denuncian tensiones sociales en distintos países. ¿Consideran que Aún es de noche en Caracas forma parte de esa corriente de cine sociopolítico?

MARIANA RONDÓN: Sí, y además es algo que venimos trabajando desde hace tiempo. Nosotras fuimos invitadas por la productora mexicana Redrum para dirigir esta película, pero desde nuestra productora Sudaca Films llevamos años haciendo un cine que, aunque es muy íntimo y autoral, también es profundamente político. Por ejemplo, Pelo malo ya hablaba de una Venezuela en crisis hace más de doce años.

Pelo malo es, para mí, una de las mejores películas venezolanas que se han hecho.

MARIANA RONDÓN: ¡Gracias! Es un honor escuchar eso.

MARITÉ UGÁS: Nosotras solemos decir que en Venezuela vivimos las consecuencias antes que muchos otros países. Vamos un poco adelantados en lo que ocurre cuando ciertas estructuras políticas derivan en crisis sociales. Y eso es lo que hace que la película conecte con lo que está pasando hoy en muchas partes del mundo. No solo en los países llamados “del tercer mundo”, sino también en Europa o en Estados Unidos. Por eso queríamos hablar de las consecuencias más que de los responsables. Porque los responsables pueden cambiar de nombre o de ideología, pero las consecuencias humanas suelen ser las mismas.

La película se estrena en un momento en que Venezuela vuelve a estar en el centro de la conversación internacional. ¿Eso influyó en el proceso?

MARITÉ UGÁS: Curiosamente no. Cuando filmábamos y hacíamos la postproducción no sabíamos que el contexto político iba a volver a poner a Venezuela en el foco. Lo que nos preocupaba era que muchas personas negaban que estas cosas hubieran pasado. Por eso decidimos incluir imágenes de archivo para que quedara claro: esto ocurrió. Es un hecho.

¿En qué están trabajando ahora? ¿Seguirán dirigiendo juntas?

MARIANA RONDÓN: Sí, seguimos trabajando juntas. Estamos escribiendo nuevos proyectos, pero todavía es muy pronto para hablar de ellos.

MARITÉ UGÁS: Acabamos de terminar una película llamada Zafari y prácticamente cinco días después comenzamos la preproducción de Aún es de noche en Caracas. Ha sido un proceso muy intenso. Pero sí, hay varios proyectos en desarrollo.

Quisiera agradecerles también porque el cine dirigido por mujeres está mostrando al mundo nuevas formas de mirar la realidad. Eso se siente en sus películas.

MARIANA RONDÓN: Muchas gracias.

MARITÉ UGÁS: Y ojalá puedas ver Zafari también. 

Ya la vi. Me encantó. Muchas gracias a las dos.

ANDRÉ DIDYME-DÔME

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