Manolo Caro: pasión por las historias

Después del éxito de La Casa de las Flores, el realizador mexicano se prepara para el estreno de Érase una vez, pero ya no..., su nuevo proyecto. Caro nos habla de su formación, su pasión por contar historias y de lo que se encuentra en su horizonte

Fotografía por: Ricardo Ramos;Ropa: Chaqueta (izquierda): The Pack; Pantalón (izquierda): Ocelote; Pantalón (derecha): The Pack; Collar (derecha): Dolce & Gabbana.

marzo 14, 2022

“Desde pequeño supe que me gustaba contar historias”, dice Manolo Caro, quien se ha vuelto un nombre de gran importancia para la televisión y el cine de habla hispana. La Casa de las Flores, su anterior proyecto, se convirtió en la serie más vista en México y la séptima con mayor rating en Latinoamérica. 

Caro siempre tuvo claro que tomaría el camino de convertirse en un contador de historias, independientemente de que fuera en teatro, cine o televisión, sin embargo, para expandir su espectro creativo, decidió estudiar arquitectura, algo que le sirvió para convertirse en un creador más disciplinado. Cuando emprendía este camino, tuvo la oportunidad de producir su primera gran obra, la que lo puso en el mapa, No sé si cortarme las venas o dejármelas largas. “Yo empiezo a contar mi carrera profesional a partir del 2010 que fue cuando estrenamos la obra de teatro”, dice Manolo a ROLLING STONE. 

Después de su éxito sobre el escenario, Manolo se aventuró a llevar la obra a la pantalla grande y logró un gran éxito en taquilla, lo que lo llevó a crear otros títulos importantes como Amor de mis Amores y La vida inmoral de la pareja ideal. También se ha convertido en un colaborador frecuente de personas relevantes en el cine mexicano actual como Luis Gerardo Mendez, Cecilia Suárez y Mariana Treviño. 

La clave para entenderlo es lo que busca con sus obras: incomodar. Casi a manera de terapia, plasma esas vivencias y temáticas difíciles de externar en sus historias y personajes, lo que provoca que el público se identifique y se ría de si mismo. “Creo que si no hay incomodidad no me interesa contarlo, y tiene que ver con tocar esa pequeña fibra de tu vida personal que es difícil abrirla al público”, reflexiona. Érase una vez, pero ya no… no es la excepción, la serie trata los estereotipos del clásico cuento de hadas, de los roles de género o de la masculinidad, desde una perspectiva completamente fresca y con sentido del humor. 

Fotografía por: Ricardo Ramos; Sobretodo y Pantalón: Ocelote

Érase una vez, pero ya no… cuenta como protagonista, en su debut actoral, con Sebastián Yatra, el exitoso músico colombiano que se encuentra en un gran punto de su carrera y con quien creó una relación que va más allá de lo profesional. En el elenco también figuran nombres de gran relevancia como el de Mariana Treviño, Rosy de Palma y Nía Correia, entre otros. 

La serie puede concebirse sin la música. El soundtrack de Érase una vez, pero ya no… es el mismo que el de la vida del mexicano. El programa retrata clásicos del pop y rock en español, tiene temas de Rosalía, de Miguel Bosé, Babasónicos, Zoé, etcétera, todo bajo la dirección musical del compositor español Lucas Vidal.

Manolo Caro habló con ROLLING STONE en Español sobre sus inicios e inspiraciones, de lo que quiere plasmar en sus obras, de Érase una vez, pero ya no…, de su regreso después del éxito de La Casa de las Flores, de sus apoyos al cine como embajador de Lexus y más. 

Cuéntame de tu historia, tu primera producción importante es No sé si cortarme las venas o dejármelas largas, pero ¿cómo llegas ahí? ¿Estudiabas arquitectura, no? 

Sí, yo estudiaba arquitectura y estaba viviendo en Sidney en aquel momento, me impresionó muchísimo la arquitectura de la ciudad y decidí emprender este viaje de estudiar arquitectura, simplemente para entender otra disciplina, estudiarla y tener un abanico más amplio. Yo siempre sabía que iba a ser director de cine, lo tenía clarísimo y así fue. Desde que tengo uso de razón sabía que me iba a dedicar a esto, desde muy niño pedí mi primera cámara de video, mis padres me la hicieron llegar y a partir de ahí tuve una fascinación de contar historias. Yo no me considero ni director de cine, ni dramaturgo, ni escritor, yo me considero un contador de historias. Siempre supe que era bueno en esto, así que nada más fue afinar ciertos detalles, caer en el momento indicado, además de un poco de suerte, pero más que la suerte fue trabajar mucho para llegar a donde estoy y también me gusta aplaudirme eso. No desde el ego, pero estoy aquí porque he trabajado y me lo he ganado y a veces hay que abrazarnos y darnos una buena palmada para seguir adelante, más en una industria tan complicada como esta. 

¿Crees que tu formación como arquitecto ha influido más en tus obras de una forma visual o como estructural, influyó más en cómo se ven las obras, o en los procesos que usas para crearlas? 

Yo creo que mi profesión me ayudó a ambas cosas, sin duda a la relación con la estética y el espacio. Pero lo que me dio fue mucha disciplina, soy un hombre muy disciplinado, muy de agenda, muy estructurado, que dejo poco margen a la sorpresa, aunque cuando hay sorpresas y accidentes me dejo llevar por ellos y me gusta vivirlos y entender que no todo se puede controlar, pero sinceramente soy un control freak y eso la gente alrededor de mí lo sabe. Tuvo que ver mucho para ser tan metódico.

¿Qué lecciones te dejó la producción de No sé si cortarme las venas o dejármelas largas, tanto de la obra como de la película? 

Fue mi primer gol. Sin duda fue la primera producción que me puso en el mapa. Yo empiezo a contar mi carrera profesional a partir del 2010 que fue cuando estrenamos la obra de teatro. La lección que me dejó fue el empatizar con el público y no subestimar a la audiencia, hacerlo más ligero, no intensear, pensar que el público está ávido de reírse, emocionarse, de conectar desde su realidad. Hemos pasado en el mundo del entretenimiento muchos años queriendo reinventar el hilo negro o sobreelaborando, lo que hace que se distancie más del público cautivo que va a mantener en el mapa a esta industria. 

Fotografía por: Ricardo Ramos; Chaqueta: The Pack

Has mencionado The Game, de David Fincher como una película importante para tu decisión de dedicarte a esto, ¿qué te llamó la atención de la cinta? 

Fue de las primeras veces que fui al cine solo con mis amigos. Había ido con mi familia pero The Game fue la primera vez que yo recuerdo haber estado en un cine con mis amigos y haberme vuelto loco con la última escena en donde él cae al vació en la fiesta de cumpleaños. Cuando te das cuenta de que todo era un juego para hacer esa persona valorar su vida, ahí enloquecí, me pareció muy fuerte el mundo audiovisual. Crear un universo y hacer creer a la audiencia algo que después le puedes dar una vuelta de tuerca. Creo que justo en ese momento, en esa impresión, fue donde decidí que iba a ser director. 

¿Qué extrañas de la televisión de la época en la que creciste? 

Me he vuelto muy nostálgico. De mi persona extraño tener el tiempo de hacerlo. De la televisión extraño este mundo no globalizado en donde la TV local y los productos nacionales tenían un peso y una fuerza y una importancia que hacía que las familias se reunieran a ver tal programa a tal hora. Esa devoción o lealtad a la industria audiovisual. Ahora podemos ver lo que sea, cuando sea y donde sea. Es maravilloso, sí, he cosechado frutos de eso, pero hay una parte romántica de pensar que antes la televisión unía muchísimo a las familias, y eso se agradecía. 

Siendo embajador de Lexus, ¿cómo has presenciado que la marca apoye el arte mexicano con sus iniciativas?

Bueno lo que más he presenciado es el apoyo al cine y como la marca ha estado involucrada en películas muy importantes a nivel global y yo siento que el cine comercial al final repercute en todos los ámbitos, en los  nuevos creadores, en reactivar la industria y reanimar al público a volver a entrar a las salas de cine. A partir de ahí también he tenido un dialogo para intentar hacer apoyos puntuales hacia la cinematografía y distribución nacional, eso me emociona mucho siendo embajador de la marca, poderlo llevar de la mano de ellos y pronto ver los resultados de esto que empezamos a cosechar como una idea hace un par de meses que se anunció mi colaboración con Lexus. 

Fotografía por: Ricardo Ramos; Chaqueta: The Pack; Pantalón: Ocelote; Zapatos: Argento Burbon

¿Qué tiene que tener una historia para que te interese contarla? 

Yo creo que lo principal es que me mueva a mí, que tenga algo que me emocione, que me genere empatía, que incomode. Creo que si no hay incomodidad no me interesa contarlo y tiene que ver con tocar esa pequeña fibra de tu vida personal que te es difícil abrirla al público y cuando la tocas, es cuando sucede la magia porque empiezas a sanar muchas cosas. Yo he sanado con el trabajo que he hecho una gran cantidad de situaciones, me he ahorrado la terapia. 

Y al final la gente se acaba identificando y reflejando en eso, y riéndonos de nosotros mismos… 

Totalmente, yo creo que hace muy bien el cine, el teatro, la música. Yo me dedico a que al final termine siendo una catarsis de nuestros propios problemas, nuestras propias realidades. No le digo a la gente que no vaya a terapia, pero creo que el arte es un gran vehículo para convertirte en mejor persona. 

¿Cómo nace La Casa de las Flores?

Nace de la necesidad de hablar de las relaciones humanas entre personajes familiares. Las relaciones humanas con tus padres, con tus hermanos. Uno siempre le gusta que le hablen de la pareja. Yo digo que hablar de la pareja es sencillo porque es una elección, pero con tus padres y con tus hermanos no, a veces te toca estar con gente con la que no tienes nada en común y que ni siquiera te emociona. Los lazos de sangre son tan fuertes que hacen que te vuelvas más compasivo y entiendas que tu realidad no es el centro del universo y que puedes disentir con tu hermano pero lo puedes querer profundamente al mismo tiempo. Que no está mal no estar de acuerdo con tu mamá, o que tu abuela sea una hija de puta. De eso hablaba la serie y de ahí fue el gran éxito del proyecto, cuando la gente se dio cuenta de que se podía reír de su propia familia. 

¿Por qué decides terminar La Casa de las Flores? A veces esas series exitosas terminan con 15 o 20 temporadas… 

Si te soy sincero le hubiera puesto un fin antes. Pero después la ambición de esta industria y el éxito te nublan. Creo que La Casa de las Flores tiene mucho que dar todavía pero se le exigió mucho muy pronto. Era un proyecto que sin duda fue como el primer fenómeno del streaming en México. Había proyectos interesantes y con mucho éxito, pero el primer proyecto mexicano de streaming que viajó por todo el mundo fue este. Yo creo que a partir de ahí tomamos decisiones buenas y malas, una de las buenas fue seguir con la serie porque yo creo que tiene mucho para dar, pero las malas fueron querer llenar al público inmediatamente de mucho contenido de la serie, memes, programas especiales, la películas, temporadas, capútlos. Yo lo único que veía era que tenía que ponerle un final para poder hacer otras cosas. No quiere decir que un día no vaya a regresar y revivir la familia De la Mora y cuando lo haga no me sentiré un fracasado, me voy a sentir agradecido de haber sido parte de algo que marcó el mundo audiovisual pop de México de esta época. 

¿Sientes algún tipo de presión o nerviosismo de lanzar un nuevo proyecto después de ese éxito? ¿O sientes que tienes más libertad ahora? 

Pues nervioso uno siempre un está, un proyecto siempre conlleva mucho nervio, mucha expectación, pero ya no lo vivo como antes porque también vas aprendiendo que para que las cosas sucedan no solamente tiene que ver con tu producto, tiene que ver con la situación política del país, con la situación social, con el clima, si tiembla, si llueve, si la gente está de buenas, si hay partido América vs Chivas, ¿sabes? Hay tantas cosas que influyen en que la gente conecte con un proyecto todo lo que uno puede hacer es proyectos honestos y dejarlos florecer. Yo he tenido muchos fracasos y eso también está estigmatizado. Pareciera que hablar de los fracasos te vuelve vulnerable pero cuando los tienes te das cuenta de que no pasa nada, el siguiente proyecto te puede reivindicar. Ahora estoy bien, siempre hay nervios, pero estoy bien con Érase una vez, pero ya no…, estoy bien con pensar en la idea de hacer entretenimiento, que la gente se ría, que baile, que cante, que sean 3 horas de gozar. A veces nos ponemos muy intensos y todo se torna pesado, ahora quiero viajar más ligero cada vez. 

Fotografía por: Ricardo Ramos; Chaqueta: The Pack; Pantalón: Ocelote

La serie se estrena este 11 de marzo para más de 190 países, supongo que esto te provoca una gran ilusión… 

Es lo que tiene estar con Netflix, ¿no? Que de la noche a la mañana estás en todos lados o también de la noche a la mañana te caen miles de haters o miles de aplausos. Tiene que ver con qué tanto me tomo esto en serio. La recepción de los proyectos me la tomo con cautela, para bien y para mal. 

La serie aborda diferentes estereotipos del clásico cuento de hadas de una manera diferente. Háblame un poco de la temática de la serie y estos estereotipos. 

Lo que quiere hacer esta serie es que la pasemos bien. Yo soy cero de la cultura de cancelación, la detesto, me parece patética, creo que el día de mañana nos vamos a dar de topes de pensar que éramos poderosos o teníamos un dedo para decir qué es lo que estaba bien o mal cuando políticamente muchas cosas se hacen en circunstancias muy particulares. Lo que hace la serie sí es reírse de los cuentos de hadas, porque sí es patético que nos hayan hecho creer que las mujeres tienen que esperar a un príncipe para que las rescaten y sean felices para siempre. Y que los príncipes tienen que ser fuertes gallardos y luchar contra los demonios para mostrar su hombría y estar a lado de una princesa y gobernar. Hoy en día te puedo decir que no quiero luchar a golpes con ninguna fuerza del mal y me siento igual de hombre e igual de complejo que muchos personajes que nos han hecho creer que son el ícono o estandarte de la masculinidad. Partiendo de ahí, lo que hace la serie es burlarse y tomárselo a la ligera, entre canciones, entre una estética visual muy particular. Y entretener, tampoco estamos haciendo una tesis del anticuento de hadas, simplemente somos como el primo hermano de Shrek latinoamericano con live action. También es un proyecto muy bizarro, pero yo creo que el riesgo es lo más importante que yo he asumido en mi carrera. Si uno no arriesga, no gana. Y con el riesgo yo he encontrado el mayor de mis éxitos. 

¿Te abrieron el camino para hacerlo como quisieras? ¿Pusieron resistencia? 

Es una lucha constante, muchas gente cree que yo llego y hago y deshago las cosas a mi manera. No, es dialogar y explicar muy bien por qué queremos hacer el proyecto, se presentan muchas diapositivas, propuestas, etcétera. Y a partir de ahí vamos haciendo una comunión en donde hay momentos incómodos, creo que esta serie ha sido mi relación más inestable con mi pareja profesional, que es Netflix, porque nos ha hecho enfrentarnos a muchísimas disputas de qué es lo mejor para el proyecto, pero es algo que tiene que vivir desde la locura para que se entienda, porque si lo quieres anclar en la realidad y en la seriedad, fracasa completamente la historia. 

Tienes un gran elenco, ¿qué tan importantes fueron ellos para que la serie tuviera un buen resultado? 

Creo que ellos son la clave de la serie y los que hacen que esto suceda. Gracias a ellos vio la luz. No es lo mismo presentar un proyecto con diez desconocidos a diez actores de renombre, que cada uno representa algo muy particular para el proyecto, desde Rosy de Palma, Mariana Treviño, Daniela Vega, Sebastián… tenemos nacionalidades diferentes, unos han ganado premios y han estado en los más grandes festivales, otros han estado en La Voz y en Operación Triunfo, ahí es donde radica la peculiaridad del proyecto, que une muchos universos con el simple afán de contar una historia para pasarla bien. 

¿Cómo fueron las grabaciones en España? Me imagino que fue un proceso divertido por la naturaleza del proyecto… 

Sí, estuvieron muy buenas, fue también en una etapa complicada porque fue durante la segunda ola grande de la pandemia. Hubo muchos positivos en el elenco, había que cambiar muchísimo el plan de rodaje, había que reorganizar muchísimas cosas… Yo creo que ha sido de los rodajes más intensos pero también muy divertido, creo que es el sueño de cualquier niño jugar en un castillo de verdad en España a las princesas y los caballeros y los dragones. Es como si te dijeran de niño que vas a hacer realidad tu sueños. Estuvimos muy solos en un pueblo que se llama La Alberca que no está rodeada de nada, entonces era filmar, tomar vino y cantar… 

¿Qué más necesitan? 

(Ríe) Exacto. 

Fotografía por: Ricardo Ramos;Ropa: Chaqueta (derecha): The Pack; Pantalón (derecha): Ocelote; Pantalón (izquierda): The Pack; Collar (izquierda): Dolce & Gabbana.

La serie repasa clásicos del pop y rock en español, canciones de artistas más contemporáneos como Rosalía, tiene a Miguel Bosé, Babasónicos, Zoé… ¿Qué me puedes decir de la serie desde un punto de vista musical? 

Son mis canciones favoritas. Hay muchas que se quedaron afuera porque no tenían nada que ver con la historia, pero todas las que están significan algo muy personal para mí y me encanta haber podido hacer una historia donde escucho canciones con las que me enamoré, con las que crecí, me ilusioné, bailé y todo esto bajo la dirección musical de Lucas Vidal al frente que para mí es uno de los grandes genios de la música hoy en día. La primera vez que escuché a Lucas dirigir una orquesta me quedé apendejadísimo, me pareció brillante. Ha hecho música para Rápido y Furioso, tiene un Goya, ha producido a grandes de la música. Para mí lo importante es rodearme de esos grandes, sentirme que estoy colaborando con gente que respeto y el soundtrack de este proyecto es el soundtrack que yo compraría y que voy a comprar. Me gusta mucho lo que hicimos musicalmente. 

¿Qué te hace elegir a Sebastián Yatra como protagonista? 

Siento que desde que trabajo con Sebastián envejecí como 20 años. Es completamente otra generación, pero lo veo tan vivo, tan energético, apasionado, entregado a su carrera, a lo que hace, a la serie. Me da muchísima nostalgia porque me recuerda cuando yo empecé y me quería abrir un espacio. Sebastián no se cansa, era el primero en llegar, tener clases de actuación, de acento, firmar discos, dar entrevistas, escribir canciones, ensayar, etcétera. Lo que me pasa con él es que me hace creer que las nuevas generaciones están increíbles, más increíbles de lo que nos han dicho. Yo te puedo decir que con él he conocido a una generación con la que me gustaría seguir trabajando. Por mucho que triunfes, si hay amor a tu profesión se llega con las mismas ganas y la misma hambre que si no hubieras tenido el primer éxito. También es muy divertido y con él tengo una complicidad muy particular por nuestro sentido del humor. Ya hay algo más allá de lo profesional. 

¿Qué tan importante para ti es con tus personajes apoyar a la comunidad LGBTQ+ o crear personajes femeninos que no estén construidos alrededor de los masculinos? Yo sé que no te ves como un activista, pero, ¿qué tan importante para ti es luchar con estos estereotipos? 

Sí, eso que he hablado mucho de que no me veo como un activista es porque de repente tenía una sensación de que yo tenía que salir a decir cosas cuando no me enteraba mucho de casos. Si había un caso de homofobia y yo estaba de viaje me escribían los periódicos pidiendo mi opinión y pues tampoco se trata de opinar de todo, se trata de opinar cuando estás informado. Lo que yo intento hacer con mi trabajo es darle visibilidad a muchos personajes que no la han tenido. Esto abre una pauta bien complicada porque por un lado está la comunidad LGBT, pero por otro lado la gente dice que no le das visibilidad a grupos étnicos que no han tenido la oportunidad, y tienen razón, pero tampoco busquemos remediar con proyectos audiovisuales una polarización social y cultural que hemos construido durante muchos años todos juntos. Así como a mí se me exige una cosa se le tiene que exigir a todos, también el público tiene que aprender a consumir proyectos en los que se les de voz e imagen a muchas personas que han sido discriminadas y rezagadas y que no han tenido representación. Yo lo que te puedo decir es que sí está mi compromiso, me parece importantísimo hablar de una comunidad a la cual yo pertenezco y por lo que me he sentido discriminado y tuve una infancia en donde no me veía representado y me las tuve que averiguar y prefabricar en mis sueños que yo era parte de las obras que veía. Y en el caso de la mujer te puedo decir que yo retrato a las mujeres de la forma en que están concebidas en mi vida, como pilares de la sociedad, mujeres que me han sacado adelante por su inteligencia, fuerza, fragilidad y que me parecen seres humanos maravillosos por lo complejos que son.

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