“Saber que se puede, querer que se pueda. Quitarse los miedos, sacarlos afuera.” El tema aterriza en medio de la profunda crisis económica e institucional que vivía Argentina al comienzo de este siglo; allí nadie olvida “el corralito”, ni los nombres de Fernando de la Rúa, Domingo Cavallo, Eduardo Duhalde o Carlos Menem.
Esa situación tan dramática abrió las puertas a este himno con una letra que invitaba abrir ventanas y “pintarse la cara color esperanza”. Compuesta por Coti Sorokin, Cachorro López y Torres, la canción se convirtió en símbolo de optimismo continental, tanto que incluso fue interpretada ante el papa Juan Pablo II.