La perspectiva de la maternidad y la entrada a una nueva década de su vida parecen marcar a fuego el proceso reciente de la cantautora mexicana, que en este disco ha puesto mucho de Veracruz en compañía de un alter ego que le ayuda a recorrer nuevos caminos. “Cancionera, devuélveme aquella primavera, aquellas nuestras noches de noble juventud”, dice la canción que da título al álbum.
Entre la dulce sabrosura de ‘El palomo y la negra’ y la melancolía de ‘Cómo quisiera quererte’, Cancionera -con su artesanía del corazón, se siente como un abrazo que reconforta mientras llega la lluvia. “Es una nueva faceta, un espejo de mí”, ha dicho Natalia sobre este disco, que viene acompañado por una pregunta profunda y omnipresente: “¿Qué sigue?”.