noviembre 1, 2022

Lilo, Lilo Cocodrilo

Un popular cuento infantil se lleva a la pantalla grande con las dosis justas de música, humor y magia

Josh Gordon, Will Speck 

/ Javier Bardem, Shawn Mendes, Constance Wu, Scoot McNairy, Brett Gelman, Winslow Fegley

Por  ANDRÉ DIDYME-DÔME

Cortesía de Sony

Al ratón Stuart Little y al conejo Peter Rabbit se le suma ahora Lilo el cocodrilo, un nuevo intento de los estudios Sony en adaptar cuentos infantiles protagonizados por adorables animales antropomórficos que conviven con familias de humanos.

The House on East 88th Street, el popular libro de Bernard Waber publicado en 1962, y su secuela de 1965, se conjugan en esta adorable película familiar dirigida por Josh Gordon y Will Speck, los responsables de las alocadas comedias para adultos Blades Of Glory, The Switch y Office Christmas Party. En ella, como en los libros, vamos a conocer a la familia Primm, conformada por el padre (Scoot McNairy), la madrastra (Constance Wu) y el pequeño hijo (Winslow Fegley).

Los tres se acaban de mudar a la casa de la calle 88 del título, debido a que el Sr. Primm ha obtenido un nuevo trabajo como profesor de matemáticas. Josh, el niño, presenta ataques de ansiedad, no se adapta muy bien en la escuela y se siente solo y retraído. La Sra. Primm no sabe como acercarse a su hijastro al que quiere mucho y se preocupa por él.

¡Oh sorpresa! Josh se encuentra en el ático nada menos que a un cocodrilo antropomórfico llamado Lilo, el cual no habla, pero canta de una manera hermosa (posee literalmente la voz de Shawn Mendes). En el prólogo, nos enteraremos que Lilo fue abandonado por el mago y empresario Héctor P. Valenti (Javier Bardem), debido a la timidez del cocodrilo, la cual le impidió demostrar su talento en público, como si se tratara de una variación de One Froggy Evening, la inolvidable caricatura de los estudios Warner sobre una rana cantante, que su vez estuvo inspirada en la película Once Upon A Time (protagonizada por Cary Grant), sobre un ciempiés bailarín.

Es así que la amistad entre el niño y el cocodrilo los beneficiará a los dos, ya que el niño ansioso aprenderá a vivir y a socializar, mientras que el cocodrilo aprenderá a vencer su timidez. A su vez, el Sr. Primm recuperará su alegría y vitalidad (en su juventud practicaba la lucha grecorromana) y la Sra. Primm aprenderá a ser más libre y relajada, gracias a este Cocodrilo muy cercano a Mary Poppins.

El cocodrilo creado con CGI y captura de movimiento destila ternura en cada momento (la melodiosa voz de Mendes ayuda muchísimo). La música, compuesta por Benj Pasek y Justin Paul (La La Land) es entrañable y pegajosa. El pícaro Héctor despliega extravagancia y carisma gracias al talento de Bardem y el Sr. Grumps, el detestable administrador y vecino, es encarnado por Brett Gelman de una manera canónica, pero efectiva (su gato, también producido por computador, también es tremendamente adorable).

Puede que Lilo, Lilo el Cocodrilo sea la misma historia contada con un animal diferente. También es cierto que no llega al nivel de las películas de Babe y Paddington (que son El Ciudadano Kane y El Padrino de este tipo de cintas infantiles). Sin embargo, este es un trabajo que los niños adorarán con toda seguridad, así como todos los adultos que estén dispuestos a liberarse de los prejuicios y la amargura, tal y como lo hicieron los señores Primm, cuando sucumbieron al encanto de este lindo, lindo cocodrilo.     

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