agosto 9, 2021

Lecciones que nos dejaron los Juegos Olímpicos de Tokio

El espíritu deportivo, la cordialidad y un poco de humor en medio de una pandemia lograron que estos juegos fueran los más inolvidables de la historia reciente

Por  DAN MEYER

Simone Biles, Tom Daley y Yulimar Rojas.

Gregory Bull; Joe Giddens; Christian Petersen

En un tiempo en el que la política y las enfermedades dominan los titulares, los Juegos Olímpicos de Tokio se las arreglaron para crear un espacio en donde los atletas y los aficionados pudieran unirse (virtualmente) para celebrar el deporte. La pandemia generó muchos temores inimaginables pero, por el momento, parece que la COVID-19 pudo controlarse mucho mejor de lo que nadie pudo haber esperado.

En cambio, la mayoría de las historias que llegaban desde Japón tenían que ver con la cordialidad o las victorias sorpresa, a pesar de que algunas otras fuesen un tanto absurdas (como aquel barco que interfirió con el inicio de la prueba de triatlón masculino).

Hay muchos momentos especiales que vale la pena resaltar, pero aquí nos enfocaremos en cómo estos Olímpicos cambiaron respecto a los demás y en lo que probablemente se mantenga vigente para los Paralímpicos que inician el 24 de agosto, los Olímpicos de Invierno en Beijing 2022 y los Olímpicos en París 2024.

¿Podemos tener dos oros?

Con estas palabras, el catarí Muta Essa Barshim y el italiano Gianmarco Tamberi ganaron el primer lugar en el salto de altura masculino. Todo comenzó cuando el par empató tanto en la ronda final como en el desempate, pero en lugar de seguir compitiendo hasta que el resultado tuviera un ganador absoluto, ambos deportistas optaron por compartir el primer lugar en el podio. Y aunque en otras categorías no se presentó otro caso similar, a lo largo de los 17 días de competición el espíritu deportivo abundó por montones con decenas de ejemplos. Quizás uno de los más conmovedores haya sido cuando la futbolista Megan Rapinoe se acercó a felicitar a Quinn, la primera persona no binaria en ganar una medalla de oro; o la victoria de Yulimar Rojas en triple salto femenino, convirtiéndose en la primera mujer en llevarse el oro para Venezuela tras romper el récord olímpico y mundial en su categoría.

Atletas brillan en las redes sociales por su naturalidad

Uno de los momentos que más se destacó en las redes sociales fue cuando el clavadista británico Tom Daley, quien obtuvo el oro en el salto de plataforma 10 m sincronizado masculino y el bronce en la categoría individual, fue capturado en cámara tejiendo. A pesar de que la superestrella de los clavados ya había comenzado a tejer tiempo atrás, sus creaciones durante los juegos fueron tan populares que terminaron apareciendo en Vogue.

La salud mental se convirtió en una parte fundamental del atletismo

El mundo se sorprendió cuando el 27 de julio la gimnasta cuatro veces ganadora del oro, Simone Biles, se retiró indefinidamente de la competencia. Con la ayuda de Naomi Osaka y Michael Phelps, la atleta impulsó una conversación respecto a la salud mental y la puso como un pilar para los deportistas en el futuro. Incluso cuando ganó la medalla de plata con su equipo y el bronce en la viga de equilibrio, Biles dijo que ese tercer lugar había sido el más significativo. “Realmente no me preocupaba por el resultado”, le dijo a NBC. “Simplemente estaba feliz por haber completado la rutina y por poder competir una vez más”.

Perder es una gran puerta para la victoria

La entrevista que dio Cat Osterman después del partido de softball fue una clase magistral de cómo secarse las lágrimas y aceptar la derrota. Ganar la plata no es sencillo, pero la capitana del equipo estadounidense se negó a dejar pasar la oportunidad de hablarle a las pequeñas deportistas de todo el planeta: “Para todas las niñas, sigan soñando”. Y también tenemos a la maratonista Molly Seidel, quien quizás fue la atleta que más se emocionó por haber obtenido el bronce. “Estoy muy cansada”, le dijo a su familia después de ganar. “Por favor beban una cerveza por mí”.

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