abril 24, 2022

La Renga volvió a tocar en La Plata después de diez años

La banda de Mataderos estrenó los temas de su último disco, Alejado de la red, y se reencontró con sus fanáticos de todo el país que viajaron a la capital provincial

Por  JUAN FACUNDO DÍAZ

Chizzo y Tete de La Renga, el sábado 23 en el Estadio Único de La Plata

Martín Cornejo

La Renga regresó a la ciudad de La Plata y frente a 40.000 personas inició la serie de tres shows que darán en el Estadio Único-Diego Armando Maradona. Después de empezar su recorrido el 26 de febrero en el aeródromo cordobés de Santa María de Punilla y pasar por las provincias de Salta, San Luis y, finalmente, Río Negro, el grupo de Mataderos volvió a la capital bonaerense a bordo de la gira presentación de Alejado de la red, su último disco. Sin embargo, aún con el nuevo álbum como guía principal, el show intentó trascender al estreno y se construyó en torno al reencuentro y el vínculo emocional que las personas que llegaron desde todo el país tienen con la que es la banda más grande y popular de la música argentina. En tiempos post pandémicos en los que nadie salió indemne, La Renga resignifica sus canciones y convierte sus recitales en un espacio para sanar y reconstruir, entre todos, los pedazos.

“Por fin después de tanto tiempo nos volvemos a encontrar”, dijo Chizzo después de abrir con “Buena Pipa” y “Parece un caso perdido”. “Gracias Ciudad de La Plata por recibirnos. Es una alegría inmensa estar ‘A tu lado’”. Y ese “Por fin” no solamente carga con la satisfacción de volver a verse las caras, sino que también tiene ciertos aires de revancha. El grupo regresó a la ciudad con tres fechas después de 10 años y luego de tener que soportar impedimentos que ellos mismos denunciaron como direccionados de parte de la gestión de María Eugenia Vidal en 2016.  Pero, lejos de explicitar un rencor, la banda que completan Tete, Tanque y Manu dio un show de casi dos horas y media con la vista puesta al frente.

Chizzo el sábado en La Plata. Foto: Martín Cornejo.

“El mundo tan hostil nos lleva decapitados/ que sentirte a mi lado me hará mucho mejor”, cantó Chizzo desde la canción de Detonador de sueños (2003) para celebrar esa comunión con el público. “Es tu canción la que quiero oír en mi voz/ cuando me digas que todo va a estar mejor/ que aún ves el camino y que no te derriban/ Brindo por la ilusión”, entonó en “Tripa y corazón”. Y desde ese punto es donde todas las canciones comenzaron a resignificarse por sí solas y transformarse en banderas que hablan de sentirse acompañados frente a uno de los públicos más masivos del país y de mirar esperanzados un futuro lejos de la hostilidad de estos tiempos. Aunque Chizzo crea que lo que han inventado ya no son analgésicos sino “vacunas para poder seguir”, tal como cambió en la letra de “Cuando vendrán”. 

De todas formas, es la catarata imbatible de hits cargados de emoción como “En el baldío”, “El rito de los corazones sangrando”, “El twist del pibe” o “La razón que te demora” lo que logra hacer funcionar a las canciones de Alejado de la red dentro de un todo de más de dos horas. El grupo tocó, a lo largo de las casi treinta canciones que tuvo el show, todos los temas de su doceavo disco y si bien lograron hacerlas convivir dentro de la lista, la falta de conexión entre el público y el nuevo material generó el único bache frío del que salieron gracias a “Al que he sangrado”. Sin embargo, es la misma presentación del nuevo disco la que lleva a La Renga a dialogar con sus propios orígenes y afectos. Antes de hacer “Motoralmaisangre», la canción de La esquina del infinito (2000), la banda se la dedicó a la memoria de su amiga Nélida Iglesias, la motoquera que inspiró la letra y que, gracias a su casco, los estuvo acompañando y cuidando en la fecha del norte argentino que la banda realizó a principio de año a bordo de sus propias motos. 

El Estadio Único de La Plata lleno en la primera fecha de La Renga. Foto: Martín Cornejo.

Los shows que La Renga tiene planeados para La Plata seguirán los días 27 y 30 de abril. Por su parte, el primero de esos recitales sirvió como escenario catártico para quitarse las miserias de encima de manera colectiva entre el público más federal de la música nacional. “No llores más, dáme la mano contáme tu suerte/ de esta manera quizás no sea la muerte la que nos logre apagar el dolor” cantó “El final es en donde partí” para resumir el espíritu de la noche y arrojar el salvavidas emocional que guio al banquete. Y antes de irse, como siempre, hablando de la libertad, Chizzo y compañía recordaron que sus canciones están ahí, para sonar mientras se juntan los pedazos del piso. 

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