Jungle encuentra nuevas formas de seguir siendo Jungle

Con Sunshine, la banda amplía su mezcla de funk y soul con influencias brasileñas. Josh Lloyd y Lydia Kitto hablan sobre la evolución del grupo, la incorporación de Kitto como miembro oficial y las críticas a su nuevo sonido.

agosto 11, 2026

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Sunshine es el quinto álbum de estudio de Jungle y llegará el 14 de agosto como sucesor de Volcano (2023). En este disco, el grupo británico incorpora influencias de la música brasileña, Motown, reggae, dub y highlife de África Occidental. Josh explica que durante el proceso escucharon mucha bossa nova, música latina y artistas como Sérgio Mendes y Fela Kuti.

El grupo también buscó hacer canciones más simples. Varias parten de estructuras de pocos acordes y ponen el ritmo al centro. Josh señala que esa idea también está presente en canciones anteriores de Jungle, como ‘Casio’, y que no sienten que este cambio los aleje de lo que han hecho antes.

Sunshine también es el primer álbum de esta nueva etapa con Lydia Kitto como una figura más visible dentro de Jungle. Kitto trabaja con Josh desde 2019 y su voz ya aparecía en discos anteriores, incluido Loving in Stereo. Sin embargo, su mayor presencia ha generado comentarios de algunos seguidores que consideran que el sonido de la banda se ha acercado demasiado a Loaded Honey, el proyecto que ambos comparten.

Kitto reconoce que esas críticas afectaron su confianza durante algunas semanas. Para Josh, el cambio es parte natural de la evolución de cualquier banda. Jungle busca mantener elementos que siempre han definido su música, pero también evitar repetir la misma fórmula. “Si hiciéramos exactamente lo mismo de siempre, la gente también se quejaría de que no hubo ningún cambio”, dice. “Es imposible darle gusto a todos”.

Lee la entrevista a continuación: 

Han mencionado influencias que van desde la música brasileña, como Sérgio Mendes, hasta grupos de Motown como The Supremes. ¿Cómo influyeron esas referencias en el sonido general de Sunshine?

Josh: Últimamente hemos estado escuchando muchísima música, sobre todo música de atmósferas y de vibras: Lover’s rock, dub, mucha música latina, bossa nova, highlife de África Occidental de los años setenta, Fela Kuti, ese tipo de sonidos. Hay una libertad muy especial en esa música; es música en vivo, se siente auténtica, no está tan limitada por una cuadrícula o algo así.

Entonces creo que todo eso nos ha influido bastante. Pero, al mismo tiempo, los elementos más futuristas y la música electrónica siempre han estado presentes. El último año hemos estado haciendo muchos DJ sets y creo que esa energía también se refleja en canciones como ‘Move Like You Do’ y ‘Come Back To Me’.

¿Qué encuentran en la música brasileña que conecta de manera tan natural con el sonido de Jungle?

Lydia: Se siente muy libre y natural; todo el mundo está de fiesta. Al final, es música para fiesta.

Josh: Sí, es divertido, ¿sabes? Te hace sentir que no todo tiene que ser tan serio. Además, el ritmo es la columna vertebral de todo. Está la vibra, hay muchas personas tocando al mismo tiempo y distintos instrumentos de percusión que crean polirritmos y construyen todo un universo sonoro. Creo que Jungle siempre se ha caracterizado por esas capas de polirritmos y por elementos que terminan dando forma al groove de las canciones.

Con Sunshine, ¿cuál sienten que fue el mayor cambio creativo para Jungle? ¿Había algo que quisieran explorar o hacer de manera diferente esta vez?

Josh: Sí, creo que simplemente nos fuimos inclinando hacia una vibra mucho más consistente. Tomamos cosas del reggae y del dub, donde muchas canciones se sostienen sobre dos acordes que van y vienen todo el tiempo. Y, curiosamente, algunas de nuestras mejores canciones de discos anteriores también funcionan con dos acordes; ‘Casio’, por ejemplo, está construida así. A veces piensas: “Voy a escribir una canción con muchísimos acordes”, pero luego está esa frase que siempre dice tu papá…

Lydia: O tocas tres acordes para tres mil personas, o tres mil acordes para tres personas.

Josh: Hay una simplicidad en todo eso, no hace falta que sea demasiado complicado. La emoción se transmite a través de la voz y de la vibra que tiene la canción.

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Lydia, ¿cómo ha sido para ti el proceso de entrar cada vez más en el mundo de Jungle? Imagino que existe cierto reto al incorporar tu propia voz a una banda que ya tiene un sonido y una audiencia tan definidos. ¿Qué tan exigente ha sido?

Lydia: Al principio no fue realmente un reto, porque fue hace bastante tiempo. Fue por ahí de 2019, cuando Josh y yo hicimos ‘Keep Moving’, la primera canción que creamos juntos. Todo surgió de una manera muy natural. En ese momento ni siquiera pensaba que estaba haciendo música específicamente para Jungle; simplemente ocurrió y las canciones terminaron publicándose así. Nunca lo vi de esa manera. Con el tiempo, poco a poco, me fui involucrando más en el proyecto.

Más recientemente sí ha sido un poco más desafiante, porque siento una mayor presión. Ahora realmente formo parte de esto, la gente sabe que estoy aquí, y es como volver a empezar desde cero, pero dentro de un proyecto que ya tiene muchísima atención. Ese es el mayor reto para mí.

Pero, al mismo tiempo, es algo increíble. No conozco otra situación que pudiera permitirme vivir algo así. Es una locura y me siento profundamente agradecida de que los chicos quieran que forme parte de esto junto a ellos.

Josh: Jungle siempre se ha caracterizado por la sensación que provoca. El proyecto nunca nació alrededor de un vocalista principal; empezó con dos personas cantando, o cinco, o diez. Desde el principio quedó claro que Jungle podía ser cualquier cosa y que cualquiera podía interpretar esta música, porque lo realmente importante es la música en sí.

Creo que eso nos permitió evolucionar e incorporar cada vez más la voz de Lydia dentro del proyecto. Si empiezas con algo como Adele y luego intentas poner a otra cantante en su lugar, simplemente no funciona. O si piensas en Coldplay, inmediatamente piensas en Chris Martin como la voz de la banda. Nosotros siempre hemos operado de una manera un poco distinta.

Josh: Sí, es como Daft Punk o Justice, ¿sabes? Podría ser cualquiera quien cante esas canciones.

¿Cómo trazan una línea clara entre el sonido y el mundo emocional de Loaded Honey y el sonido de Jungle?

Josh: Sí, al final, tanto Loaded Honey como Jungle seguimos siendo nosotros. Para nosotros, Loaded Honey siempre ha representado la mañana de un domingo, mientras que Jungle es más bien un sábado por la noche. Son dos energías distintas que conviven.

Creo que, conforme nos hacemos mayores, también disfrutamos más la música tranquila, y eso se refleja en un sonido más relajado. Y la verdad es que me parece positivo que la gente debata sobre la música; al final, todo el mundo va a tener una opinión.

A mí, por ejemplo, me encanta la primera etapa de Tame Impala, la adoro. ¿Me gusta lo nuevo? Tal vez sí, tal vez no, no lo sé. Pero creo que los artistas siempre evolucionan y que su sonido siempre va a cambiar. Y eso es lo interesante.

Cuando empezaron a compartir la nueva música, algunos oyentes sintieron que el sonido se estaba acercando más a Loaded Honey o que parte de la energía de los primeros discos de Jungle había cambiado. ¿Cómo procesan ese tipo de reacción? ¿Qué les dirían a los fans que lo sienten de esa manera?

Lydia: Sí, definitivamente me afectó un poco al principio. Pensé: “Ay, no”, y durante un par de semanas perdí la confianza en el álbum. Pero después dije: “No, en realidad el disco es increíble y estoy muy emocionada por que la gente escuche el resto”.

Es complicado cuando lanzas una sola canción y tú ya sabes todo lo que viene después, mientras que la gente está juzgando el proyecto únicamente a partir de ese tema. Además, como no salió acompañado de un video o de una propuesta visual, lo único que podían evaluar era la canción. Y, en cierto modo, también me evaluaban a mí, porque era mi voz la que estaba al frente. Ese fue el verdadero reto.

En cambio, con ‘Let’s Go Back’ prácticamente solo estoy yo cantando, pero había un video. Entonces la reacción fue: “Wow, el baile es increíble, me encanta la vibra, me gusta la canción”. Nadie estaba preguntándose quién cantaba o por qué era yo quien estaba cantando.

Josh: Creo que lo que nos resulta un poco difícil de entender es, ¿por qué ahora? Lydia ya cantaba en Loving in Stereo desde 2021, entonces, ¿qué es lo que hace que justo en este momento genere una reacción distinta?

Lydia: Es porque ahora saben quién soy, porque ya tengo una cara visible dentro del proyecto.

Josh: Pero, ¿sabes? Si escuchas el coro de ‘Keep Moving’, esa voz que se oye ahí es Lydia cantando. Para nosotros es un poco extraño, porque ya hay más discos con Lydia participando que álbumes de la etapa original.

Por eso nos desconcierta que sea hasta el quinto álbum cuando la gente reaccione como si esto fuera algo completamente nuevo. Es como decir: “Despierten, esto lleva pasando desde hace tiempo”.

Lydia: Sí. Y también me gusta que ‘Carry On’ sea completamente distinta a las demás canciones, porque tiene ese factor sorpresa. Para mí, representa una especie de despedida de ese sonido; es como un funeral para esa etapa musical. Y a partir de ahí, el nuevo sonido se siente diferente.

Muchas bandas que llevan mucho tiempo bajo los reflectores se encuentran con cierta resistencia de sus fans más antiguos cada vez que cambian o evolucionan. Al mismo tiempo, tampoco pueden quedarse congelados en una sola versión de ustedes mismos. ¿Cómo han lidiado con eso dentro de Jungle? ¿Cómo han sido esas conversaciones entre ustedes?

Josh: Sí, la verdad es que no le prestamos demasiada atención. Creo que, si pensáramos que el álbum es malo, probablemente sí nos preocuparía. Pero sabemos que el disco es bueno.

Y lo curioso es que, si hiciéramos exactamente lo mismo de siempre, la gente también se quejaría de que no hubo ningún cambio. Así que, al final, es imposible darle gusto a todos.

Lydia: Claro, pero también es algo muy único, porque ha evolucionado de una manera en la que otra persona se ha incorporado al proyecto.

Josh: Volviendo al ejemplo de Tame Impala, su último álbum refleja muy bien esto. Y que nadie piense que estoy criticando a Tame Impala, porque me encanta la banda, de verdad me encanta. Pero escuchas ese disco y podrías preguntarte: “¿Dónde está el Tame Impala que conocíamos? ¿Eso sigue siendo Tame Impala?”. Porque es música house.

Lydia: Sí, pero también tiene todo el derecho de expresarse exactamente como quiere. Y me encanta que haga música para sí mismo, que diga: “No me importa lo que piensen ustedes, esto lo hago para mí”. La verdad, respeto eso.

Josh: Sí, porque hay una línea muy delgada. Una vez que compartes tu música con el mundo, deja de pertenecerte por completo y, en cierto sentido, también pasa a ser de la gente. Hay personas que establecieron conexiones emocionales muy fuertes en 2015 con algo que hicimos hace diez años y que terminó siendo el soundtrack de sus vidas.

A mí me pasa con los primeros discos de The Strokes. El primero y el segundo forman parte de mi juventud. En mi cabeza, siento que también me pertenecen un poco, ¿sabes?

Lydia: Y en esta etapa del lanzamiento es muy fácil quedarse enganchada con unos cuantos comentarios negativos. Pero también he tenido que aprender a decirme: “Está bien, eso no me define”.

Josh: Yo no estoy en internet, así que…

Lydia: Vi unos cuantos comentarios y pensé: “Ay, no, todo el mundo me odia”. Pero luego me dije: “No, está bien, no pasa nada”.

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Sus videos se han convertido en una parte esencial de la identidad de Jungle. ¿Cómo suele comenzar la conversación con los coreógrafos? ¿Les dan una guía muy clara o tienen mucha libertad para interpretar la música a través del movimiento?

Josh: Creo que puedes darles una guía o explicarles un poco la idea, pero al final van a reaccionar con el cuerpo y a moverse según lo que les haga sentir la música. Yo no soy bailarín, no puedo decirle a un bailarín cómo debe bailar.

Lo que sí puedo hacer es tratar de moldear un poco la propuesta a partir de lo que transmite la canción y de lo que nosotros imaginamos, pero justamente por eso trabajas con un coreógrafo, para dejar que haga lo suyo.

Sí, esa parte también se la dejamos al coreógrafo, porque siento que ellos saben perfectamente lo exigentes que pueden llegar a ser las rutinas a nivel físico. Hay cierto nivel de complejidad en estos movimientos y es importante que conozcan bien las capacidades de los bailarines para asegurarse de que puedan ejecutarlos.

Jungle ha tenido durante años una identidad visual y sonora muy fuerte: el arte, los videos, la coreografía, la paleta de colores, todo el universo que rodea a la banda. ¿Cómo encuentran el equilibrio entre preservar esa identidad y seguir sorprendiendo a la gente para que no parezca que se están repitiendo?

Lydia: Creo que él está creando arte constantemente, pinta y trabaja en todos los visuales. Pienso que su faceta visual influye muchísimo en la manera en que Jungle se presenta y se muestra ante el mundo. Además, su arte está en constante cambio y evolución, y eso también ha hecho que al mismo tiempo exista una evolución artística y visual dentro de Jungle.

Josh: Sí, a veces es complicado, porque quieres mantener ciertas cosas iguales, pero al mismo tiempo cambiar otras. Si transformas todo de manera demasiado drástica, corres el riesgo de perder a la gente que ha conectado contigo.

Yo lo comparo con un restaurante o con algo como McDonald’s: ellos hacen hamburguesas y, si un día de repente empiezan a vender sopa, todo el mundo se preguntaría qué está pasando. En cambio, sí pueden añadir algo nuevo al menú de vez en cuando. Creo que se trata de evolucionar con el tiempo.

Las canciones de Jungle suelen sentirse hechas para el movimiento, incluso cuando surgen de un proceso de estudio muy preciso. ¿En qué momento empiezan a imaginar cómo va a vivir una canción en el escenario o en los videos?

Josh: En este momento estamos completamente enfocados en el álbum. Terminamos en marzo y, enseguida, nos pusimos a trabajar. De hecho, íbamos un poco retrasados con los videos, porque normalmente tenemos más tiempo para prepararlos, así que tuvimos que movernos muy rápido para que todo saliera adelante.

Y ahora ya estamos pensando en el show en vivo, en cómo incorporar más movimiento, cómo seguir desarrollándolo y cómo hacer que la gente sienta que está entrando en un mismo universo cuando viene a vernos.

¿Cómo va a cambiar Sunshine el show en vivo de Jungle?

Josh: Ahora tenemos más canciones buenas para sumar al repertorio, lo que también significa que puedes sacar algunas que quizá ya no funcionan tan bien y hacer que el show sea cada vez mejor. Al final, tienes una hora y media de concierto y un catálogo mucho más amplio con el que trabajar.

Claro, siempre hay que encontrar un equilibrio, porque el público todavía no conoce la música nueva. Pero ya nos pasó con ‘Back on 74’. Lanzamos la canción en agosto de 2023 y, cuando fuimos a tocar a Estados Unidos en septiembre, la gente todavía no la conocía demasiado. Sin embargo, para septiembre del año siguiente, ‘Back on 74′ ya había tenido un momento enorme y se había convertido en una favorita de los fans. Así que las cosas pueden cambiar.

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