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Falleció Martín Elizalde, de Falsos Profetas, un inspirado perseguidor de la canción perfecta

Prolífico compositor, un día antes de su muerte, en un accidente de tránsito, el músico había lanzado un tema nuevo junto a Jorge Serrano

Por  FERNANDO FRATANTONI

noviembre 27, 2023

Martín Elizalde

Philippe Caillon

Hay músicos que persiguen la canción desde su origen. La ven aparecer de la nada, observan con lente de científico cómo la composición crece, se expande y arriba al resultado final. Martín Elizalde era uno de esos artistas, un músico que consideraba que el verdadero arte de hacer canciones se basa en el proceso, en la mecánica. En el cuidado de esos engranajes exactos y sutiles.

En la madrugada del domingo 26 de noviembre, Elizalde, de 45 años, falleció en un accidente automovilístico mientras conducía por la autopista Panamericana, a la altura del partido de Pilar. Y la escena musical porteña perdió así a un estimado autor, muy especialmente reconocido por aquellos que aman hacer canciones y por los que aman escucharlas.

Elizalde comenzó muy tempranamente a experimentar con la música junto a un grupo de compañeros de colegio, jugando con covers de Joaquín Sabina y Andrés Calamaro. Pero su verdadera aspiración era lograr componer canciones que se pudieran cantar, con estribillos épicos y letras inspiradoras.

Lideró a Falsos Profetas durante más de veinte años (con reencuentro incluido hace menos de un mes en un Niceto repleto). Su pluma en la banda tenía una combinación de porteñismo arrabalero y amplia cultura rock. Con esa banda editó cinco discos de estudio y uno en vivo, en los cuales profundizó su estudio de la canción. El debut fue en 2001, Vimos pasar el verano, un disco expansivo, con 16 canciones, que mostraba a una banda en etapa de crecimiento y con ganas de llevarse el mundo por delante. Seguirían Hostal la Perla (2003), Tranquila, corazón (2005), 12 canciones de amor para cuando seamos jóvenes (2010) y Nuevas formas de bailar en 2013, que apuntalaron el crecimiento de la banda en la escena indie.

Aunque los Profetas tuvieron algunos cambios durante su larga trayectoria, Elizalde se mantuvo siempre en la formación, en que cantaba y tocaba teclados, junto a Nicolás Barderi (bajo) y Agustin Goldenhorn (guitarra). El poderío de la banda en el escenario se puede percibir en Por los besos de mañana, disco de 2018 que captura un show en la sala Siranush, en 2014.

Mientras Falsos Profetas seguían activos, Elizalde editó discos solistas en los que su búsqueda musical se volvió insular y profundizó mucho más su espíritu rioplatense. Álbumes cómo Amores de trinchera (2010) y Chaparrón (2013) lo encontraron adentrándose en la búsqueda de la canción perfecta para caminar por Buenos Aires, pero siempre mirando al río. Estas dos producciones fueron perfectas para mostrar al compositor con una producción más de entrecasa, grabando ambos álbumes en el estudio La Siesta, que no era más que una pequeña habitación en su PH, ilustrados con el arte de su mujer, la artista Milagros Pini.

Como compositor, tanto al frente de la banda Falsos Profetas como en plan solista, la inspiración de Martín podría venir de todo tipo de las vertiente, aunque en cuanto a las letras era un gran seguidor de Tom Waits, Bob Dylan, Randy Newman, Jarvis Cocker y, especialmente en lo que se refiere a la métrica y el fraseo, tenía debilidad por Jeff Tweedy, de Wilco.

Foto: Philippe Caillon

La decisión de separar a Falsos Profetas en 2014 propulsó al músico a encontrar nuevas aristas en su composición y armar una nueva banda para acompañarlo en esta aventura. Agustín Macías, Augusto Coronel Díaz y Alex Fank fueron sus camaradas musicales durante los últimos años. La distancia perfecta (2015), Llueve. Es de noche. Es verano. (2017), La parte que olvidamos (2019) y su último disco editado, A la hora del calor (2022) mostraron a Martín como un autor ya manejando sus dotes a la perfección, encontrando nuevos horizontes y sumando seguidores con cada lanzamiento.

Martín era un fanático de la colaboración con otros colegas. Hizo ciclos en vivo junto a Antonio BirabentAcho Estol (La Chicana) y Diego Baiardi (Cruz Maldonado). Grabó canciones con compositores de la talla de Manuel Moretti, de Estelares (la hermosa “Nubes de semilla”) y Palo Pandolfo (“De un lugar”). Y el último track, “Por que rías”, editado precisamente un día antes de su muerte, acababa de registrarlo junto a uno de sus máximos referentes locales, Jorge Serrano, de Auténticos Decadentes. Consultado una semana atrás sobre cómo se había dado esa colaboración, comentó: “Sin conocerme, con mis 300 oyentes mensuales de Spotify, Jorge escuchó el tema, le gustó, y a la semana me pasó tres tomas de su voz. Me hizo volver a creer en la humanidad”.

La pérdida de Martín Elizalde para el mundo musical es grande. Pocos compositores porteños lograron captar en una canción, como él, la esencia de la melancolía. Su partida deja a sus seguidores recordando cantidad de versos iluminados, como estos de “La parte que olvidamos”, uno de sus más lindos temas: “¿Adónde vamos? A la parte que olvidamos, corazón. ¿Adónde vamos? Donde el cielo no anestesie este dolor.

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