Fallecen Rob Reiner y su esposa en un caso que apunta a homicidio

El destacado director falleció junto a su esposa, Michele Singer, el domingo.

Andreas Rentz/Getty Images

Rob Reiner, el legendario director y actor que se dio a conocer en All in the Family y luego dirigió las clásicas comedias cinematográficas This Is Spinal Tap, The Princess Bride y When Harry Met Sally…, murió el domingo en su casa de California junto a su esposa, Michele Singer. Tenía 78 años.

“Con profundo pesar anunciamos el trágico fallecimiento de Michele y Rob Reiner”, dijo su familia en un comunicado. “Estamos devastados por esta repentina pérdida y pedimos privacidad durante este momento increíblemente difícil.”

La policía está tratando las muertes como aparentes homicidios. Según Los Angeles Times, las autoridades han interrogado a un miembro de la familia de Reiner en relación con el caso. Hasta la noche del domingo, el Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD) no había identificado oficialmente a algún sospechoso, pero ROLLING STONE confirmó que el hijo de Reiner, Nick, estuvo involucrado en el homicidio. Una fuente confirmó a ROLLING STONE que la hija de la pareja, Romy, fue quien encontró los cuerpos de sus padres.

El lunes en la mañana, Nick Reiner, de 32 años, fue detenido en relación con la muerte de sus padres, así lo han adelantado TMZ y PEOPLE, que también explican que el hombre está sujeto a una fianza de cuatro millones de dólares (3,4 millones de euros).

Los diarios Los Angeles Times y USA Today afirman que la detención de Reiner, hijo, consta en los registros del sheriff de Los Ángeles, que tuvo lugar a las nueve y cuarto de la noche del domingo y que se escribió en los archivos a las cinco y cuatro minutos de la mañana. Sin embargo, la noticia no se dio a conocer hasta la mañana del lunes. A las nueve en punto de la noche del domingo tuvo lugar la conferencia de prensa de los detectives de la ciudad, que afirmaron que no había ningún detenido.

La pareja fue hallada sin vida la tarde del domingo. Detectives de la División de Robos y Homicidios de Los Ángeles fueron asignados al caso, informó NBC Los Angeles. Los paramédicos acudieron a la vivienda alrededor de las 3:30 p. m., y agentes de policía fueron enviados al lugar después de que los bomberos descubrieran a los fallecidos.

“Esta es una pérdida devastadora para nuestra ciudad y nuestro país. Las contribuciones de Rob Reiner resuenan en toda la cultura y la sociedad estadounidenses, y mejoró innumerables vidas a través de su trabajo creativo y su activismo en la lucha por la justicia social y económica”, escribió la alcaldesa de Los Ángeles, Karen Bass. “Un aclamado actor, director, productor y guionista, además de activista político comprometido que siempre puso su talento al servicio de los demás.”

Nacido el 6 de marzo de 1947 en Nueva York, Reiner era hijo de Carl Reiner, una figura gigante en el mundo de la comedia en la televisión y el cine, creador de The Dick Van Dyke Show y director de The Jerk. Cuando Rob Reiner se propuso forjar su propio nombre, intentó no vivir a la sombra del éxito de su padre. “No tomé dinero de él”, recordó en 2016. “No acepté consejos. Sabía que iba a enfrentar esas acusaciones [de nepotismo]. Pero tenía claro en mi mente lo que había logrado por mi cuenta.”

Aunque Reiner interpretó varios papeles pequeños en programas populares de televisión durante los años sesenta, incluidos Batman y The Andy Griffith Show, junto con una colaboración con Steve Martin como guionista en The Smothers Brothers Comedy Hour, el papel que lo lanzó a la fama llegó en la década de los setentas al interpretar al liberal Mike 

Meathead” Stivic, yerno del irascible conservador Archie Bunker (Carroll O’Connor), en la exitosa comedia televisiva de Norman Lear All in the Family, que se emitió entre 1971 y 1979. Reiner ganó dos premios Emmy por esa interpretación.

Durante ese período también participó como estrella invitada en The Partridge Family y creó la comedia televisiva The Super, junto a Phil Mishkin y Gerry Isenberg, que se emitió en 1972.

Pero su legado artístico quedó consolidado por la serie de comedias notables y diversas que dirigió en las décadas de 1980 y 1990. Con su debut como director en 1984, This Is Spinal Tap, un falso documental sobre una notoriamente terrible banda británica de heavy metal, Reiner trabajó junto a sus protagonistas y coguionistas Christopher Guest, Michael McKean y Harry Shearer para crear un filme ampliamente improvisado que se burlaba de los egos de las estrellas del rock y de las pretensiones artísticas. Para Reiner, que intentaba dar el salto de actor de comedia televisiva a director de cine, la película representó una oportunidad para demostrarse ante una industria escéptica.

“En ese momento”, escribió en el libro de 2025 A Fine Line Between Stupid and Clever: The Story of Spinal Tap, “existía una gran brecha en Hollywood entre quienes trabajaban en televisión y quienes trabajaban en cine. A la gente del cine se la consideraba la realeza. Miraban por encima del hombro a los humildes “campesinos” de la televisión. Hoy, actores, guionistas y directores pasan con facilidad del cine a la televisión. Pero no fue sino hasta que antiguos miembros de comedias televisivas como Ron Howard, Danny DeVito, Penny Marshall y yo, junto con los guionistas de TV Barry Levinson y Jim Brooks, dirigimos con éxito películas en los años ochenta, que esas líneas divisorias se borraron.”

Tras This Is Spinal Tap, continuó con la comedia romántica de 1985 The Sure Thing, protagonizada por el entonces poco conocido John Cusack, pero sus siguientes cinco películas fueron imborrables. Al adaptar la novela corta de Stephen King The Body en Stand by Me, Reiner demostró su capacidad para obtener interpretaciones naturales y profundamente vividas de su joven elenco, que incluía a Wil Wheaton, River Phoenix, Corey Feldman y Jerry O’Connell. La película lanzó sus carreras en Hollywood y permanece como una entrañable historia de crecimiento personal que Reiner llegó a decir que fue la película más significativa en su vida.

“Fue la primera vez que hice una película que realmente reflejaba mi personalidad”, dijo más tarde. “Tiene algo de melancolía, tiene emoción y también humor, y la música era de mi época. Creo que la gente se identifica con ella. Hay una frase al final de la película que dice ‘nunca vuelves a tener amigos como los que tienes cuando tienes 12 años’, y eso es verdad. Cuando estableces un vínculo con tus amigos a los 12 años, es un lazo emocional muy fuerte.”

Al año siguiente realizó otra adaptación, esta vez del libro de fantasía The Princess Bride, de William Goldman, donde demostró que también era capaz de construir un cuento de hadas tierno y divertido. Al igual que sus películas anteriores, The Princess Bride no solo fue popular, sino que se convirtió en una fuente inagotable de frases memorables: “¡Diviértanse asaltando el castillo!”, “¡Inconcebible!”. Estos primeros éxitos estaban dirigidos a públicos de todas las edades, pero con su filme de 1989, When Harry Met Sally…, realizó una de las comedias románticas más inteligentes y maduras de su época.

A partir del impecable guión de Nora Ephron, Reiner contó la historia de dos amigos platónicos, Harry (Billy Crystal) y Sally (Meg Ryan), que con el tiempo descubren que están enamorados. When Harry Met Sally… tomó la sofisticación urbana de las mejores historias románticas neoyorquinas de Woody Allen y la combinó con preocupaciones contemporáneas sobre las relaciones y, por supuesto, los orgasmos fingidos. (La célebre escena de la película en la que Ryan lo finge en un restaurante culmina con la propia madre de Reiner, Estelle, diciendo la frase clave: “Yo pediré lo mismo que ella”).

Reiner no sólo dominó la comedia: su adaptación de 1990 de la exitosa novela Misery, de Stephen King, le valió a Kathy Bates un Oscar por su interpretación de una mujer que atormenta al desafortunado novelista Paul Sheldon, encarnado por James Caan. Aunque tenía un humor oscuro, Misery también era genuinamente inquietante, lo que reforzó la capacidad de Reiner para crear entretenimiento comercial de Hollywood de gran calidad.

Esa racha continuó con A Few Good Men (1992), con Aaron Sorkin adaptando su propia obra teatral en un vibrante drama judicial, destacado por excelentes actuaciones de, entre otros, Tom Cruise y Jack Nicholson, cuyo memorable enfrentamiento con la frase “¡No puedes manejar la verdad!” fue otro ejemplo de cómo Reiner lograba crear momentos instantáneamente clásicos en sus éxitos de taquilla.

En medio de esta racha extraordinaria, siempre se mostró modestamente consciente de sus talentos. “No soy excelente en nada, pero soy bastante bueno en muchas cosas”, dijo a Film Comment en 1987. “Soy un actor bastante bueno, un guionista bastante bueno, tengo buenas habilidades musicales, un buen sentido visual, del color y del vestuario. No soy extraordinario en ninguna de estas cosas, pero como director tengo la oportunidad de utilizar todas en un solo trabajo. Por eso me gusta hacerlo. Elijo a personas creativas y amables, dispuestas a esforzarse conmigo un poco si no estoy del todo seguro. La gente dice que es un gran pecado que un director admita que no sabe lo que quiere, pero yo estoy tan confundido como cualquiera.”

Reiner aún firmaría una última joya indiscutible, la comedia romántica ambientada en la Casa Blanca de 1995 The American President. Pero aun cuando su carrera no volvió a contar con una película que capturara la imaginación del público, continuó realizando filmes sobre una amplia variedad de temas, centrados principalmente en asuntos políticos que le importaban. Liberal declarado y crítico de George W. Bush y Donald Trump, canalizó su enojo por el giro del país hacia la derecha en películas como LBJ y Shock and Awe, concebidas como provocaciones destinadas a animar a los estadounidenses de a pie a estar más atentos de lo que hacía su gobierno.

Actuaba de vez en cuando, llegando a aceptar un papel recurrente en New Girl. Reiner apareció en películas como Throw Momma From the Train (1987) y Sleepless in Seattle (1993), y deslumbró a todos con su actuación en El lobo de Wall Street (2013), donde interpretó al padre del inescrupuloso corredor de bolsa Jordan Belfort, encarnado por Leonardo DiCaprio. También disfrutaba parodiar su propia imagen de hombre de izquierdas, interpretándose a sí mismo como el congresista Rob Reiner en un episodio memorable de 30 Rock.

Recientemente realizó su primera secuela al dirigir Spinal Tap II: The End Continues, que llegó a los cines en septiembre. Se reunió con Shearer, McKean y Guest, retomando su papel del despistado documentalista Marty DiBergi. Durante años, Reiner y sus protagonistas habían resistido la tentación de hacer una segunda parte. “Nunca lo consideramos siquiera”, escribió en A Fine Line Between Stupid and Clever. “¿Para qué meterse con un clásico? Pero después de algunas reuniones más, nos dimos cuenta de que todavía lográbamos hacernos reír entre nosotros”.

A pesar de la abundancia de clásicos perdurables que dirigió, Reiner solo fue nominado a un Oscar (a Mejor Película por A Few Good Men). Sin embargo, la inagotable capacidad de sus mejores filmes para ser vistos una y otra vez da cuenta de lo que logró como cineasta, al combinar oficio, inteligencia, corazón y humor de una manera que pocos directores consiguieron.

Consultado por 60 Minutes en 1994 sobre qué define a una “película de Rob Reiner”, explicó que era difícil de categorizar dada la diversidad de su filmografía, pero dijo que el personaje principal de la película siempre está atravesando algo que él ya había vivido o estoy viviendo. “Trato de hacerlo lo más personal posible” señaló durante la entrevista.

“Es la única forma que conozco de contar una historia”, continuó. “No vengo de escuelas de cine. Soy actor, y me acerco a ello preguntándome: ¿puedo habitar el interior de este personaje? ¿Puedo ser esta persona? Y si puedo, entonces sé cómo contar la historia de lo que esa persona está viviendo. Y también sé cómo indicarle al actor que interpreta ese papel cómo hacerlo.”

ALTHEA LEGASPI, TIM GRIERSON

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