Crítica: Backrooms: Sin salida

Formalmente elegante y bien actuada, esta cinta de terror psicológico construye un laberinto de imágenes que nunca consigue escapar de la sensación constante de déjà-vu cinéfilo.

Crítica: Pasajero (Pillion)

Una comedia erótica gay que observa el deseo, la entrega y el poder con una mezcla poco común de ironía británica, BDSM, ternura y riesgo.

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