Tras el éxito global de ‘Ella Baila Sola’ junto a Peso Pluma, muchos se preguntaban si Eslabón Armado lograría consolidarse más allá de ese fenómeno viral. Pero la banda californiana no solo demostró que no era un golpe de suerte: confirmó que está marcando un nuevo rumbo para el regional mexicano, uno en el que la vulnerabilidad, la melancolía y la libertad creativa ocupan un lugar central. Como Iván Cornejo, Dannylux y otros exponentes de esta nueva ola, el grupo liderado por Pedro Tovar ha apostado por canciones emocionales y personales que rompen con los esquemas más tradicionales del género.
Su más reciente disco, Vibras de Noche II, lanzado este año, es un testimonio de esa evolución artística. En él, Eslabón abraza una estética más íntima, cuidando los detalles sonoros y explorando nuevas formas narrativas. Uno de los momentos más emotivos del álbum es la colaboración con Macario Martínez, el cantante que se volvió viral por interpretar canciones en su camión de basura. Más que una colaboración viral, el tema es un gesto de empatía y conexión con la realidad de millones, en línea con la sensibilidad que define esta nueva etapa de la banda.
En esta conversación con ROLLING STONE en Español, Pedro, Bryan y Damián hablan sobre la necesidad de romper moldes dentro del regional mexicano, la importancia de escribir desde el corazón, su influencia bicultural y la responsabilidad de inspirar a las nuevas generaciones. Porque si algo queda claro, es que Eslabón Armado no solo está haciendo música: está dejando huella.
¿Siempre han tenido esa conexión con la música, pero en qué momento supieron que podía ser más que una pasión y convertirse en una carrera?
Pedro: La verdad, nunca pensé que todo esto nos iba a pasar. La música siempre nos ha gustado, pero no la veíamos como un trabajo. Nos gustaba tocar la guitarra, cantar… la música nos nace, ¿sabes? Nunca dijimos: “de esto vamos a vivir”. Era simplemente un hobby. Gracias a Dios, nunca nos tocó trabajar en un restaurante como muchos amigos. La música nos ayudó mucho, pero nunca fue algo que planeamos como “esto nos va a llevar lejos”. Solo seguíamos tocando, y pues, Dios dirá. Y así fue.
Una vez necesitabas una cirugía con algo relacionado a la voz y tu papá dijo: “ni que fuera a ser cantante”, ¿cierto?
Pedro: Sí, cuando era bebé me salió un quiste en el cuello. Todavía tengo la cicatriz, aunque es chiquita. Mi mamá estaba preocupada porque me iban a operar, y los doctores le dijeron que podían afectar mis cuerdas vocales. Entonces mi papá dijo: “ni que fuera a ser cantante”. Y bueno… aquí estamos.
Fuera del regional, ¿qué otros artistas o géneros han influido en su forma de escribir?
Pedro: Muchos géneros. Escucho de todo, no me aferro a uno solo. Me gusta experimentar con sonidos distintos. Por ejemplo, en el disco Vibras de anochecer exploramos bastante. Me gusta jugar con diferentes estilos, salir de lo mismo.
¿Y qué están escuchando ahora mismo?
Pedro: Yo estoy escuchando mucho a Morgan Wallen. Su nuevo disco está muy largo, tiene como 37 canciones, pero ahí voy.
Bryan: Yo tengo en repeat dos canciones de The Marías: ‘Back to Me’ y ‘Nobody Knew’
Damián: Yo ando escuchando a The Maccabees y también a una banda de Londres que se llama NEMS. Eso es lo que traigo ahorita.
¿Cómo vivieron el éxito que provocó ‘Ella Baila Sola’?
Pedro: Fue una locura. Yo veía que estaba creciendo, pero nunca pensé que llegaría tan lejos. Alcanzó un nivel mundial. Para nosotros, fue la canción que abrió las puertas del regional mexicano hacia lo comercial y global. Marcó historia, y también nos marcó a nosotros como artistas. Ser mexicano y tener una canción así de grande es un honor enorme.
¿Sintieron presión o la necesidad de demostrar que eran más que un one hit wonder con ‘Ella Baila Sola’?
Pedro: Sí, por un tiempo traté de alcanzar ese mismo nivel. Estaba muy enfocado en replicar ese sonido, incluso en la letra y el estilo de Eslabón. No fue algo que nos afectara mal, pero sí me hizo ver que no todo puede ser igual. Hay que cambiar, ya sea en ritmo o en sonido. A veces todo suena igual: las letras, el beat… Por eso este nuevo disco fue un intento de hacer algo diferente, de darles a los fans algo nuevo.
Y lo lograron. Vibras de anochecer se siente muy íntimo y emocional. Creo que el lado melancólico es un rumbo que vale la pena explorar más en la música mexicana…
Pedro: Totalmente. Creo que cada artista debería atreverse a experimentar. Algunos lo están haciendo, como en el reggaetón o el dembow. A mí, personalmente, me gusta más lo melancólico, lo suave, las guitarras tristes. Ahorita hay pocos artistas que estén en esa línea: Iván Cornejo, Dannylux… pero sí me gustaría que más se sumaran.
Tradicionalmente ha sido un género con más testosterona, por decirlo de alguna manera, ¿les ha costado mostrar ese lado emocional en un género que por muchos años fue muy cerrado en su estilo y temáticas?
Pedro: No lo veo como un reto. Todos, en algún momento, estamos enamorados. Cada quien se identifica con algo: un corrido, una rola de amor o desamor. Nosotros variamos mucho, no nos quedamos en un solo tema. Lo romántico siempre va a tener lugar. La gente quiere dedicar canciones, y a veces una canción puede unir a dos personas, formar una familia… el romanticismo nunca va a desaparecer.
¿Tu forma de escribir parte de experiencias personales o te inspiras en historias ajenas?
Pedro: Un poco de todo. ‘Hasta la Muerte‘, por ejemplo, es personal, se la dediqué a mi novia. Pero curiosamente me gusta más escribir de desamor que de amor. Esas canciones llegan más, aunque no estés triste, te pegan. Es el ritmo, la melodía, lo que dices. Hay gente que me dice: “no estoy deprimido, pero tus canciones me dan para abajo”. Y sí. Yo empiezo por la melodía, si me suena bien, veo si es para una canción de amor, de desamor, si le queda a alguien con el corazón roto. De ahí fluye.
¿Cómo ha sido escuchar de la gente que tus canciones los han tocado emocionalmente?
Bryan: Ayer fuimos a una escuela en Hawthorne, en Los Ángeles. No esperaba que hubiera tantos mexicanos ahí. Cuando llegamos, todos estaban gritando, nos pidieron canciones. Una niña lloró cantando nuestras rolas. Están en high school, a lo mejor aún no saben bien qué es el amor, pero algo les conecta. A mí me pasa igual: aunque no esté triste, una canción triste me pega y me identifico.
Y han visitado más escuelas recientemente. ¿Por qué es importante para ustedes inspirar a los jóvenes?
Pedro: Porque en lo personal, en mi escuela nunca fue un artista. Recuerdo que uno famoso fue a una escuela a 20 minutos de la mía, y yo no lo pude ver. Me dio coraje. Entonces ahora que nosotros vamos, ver a los estudiantes felices, sabiendo que somos sus artistas favoritos, es un sentimiento muy bonito. Extrañamos las escuelas, y cuando regresamos, decimos: “fuck”.
¿Cómo es la dinámica entre los tres? ¿Cómo se complementan?
Bryan: Pedro hace las melodías y la letra. Luego se la pasa a Damián, que le pone la música. Y yo le agrego el bajo al final. Así trabajamos. Cada quien tiene su rol.
Ustedes crecieron en California siendo hijos de inmigrantes. ¿Cómo vivieron la conexión entre la cultura mexicana y la estadounidense?
Pedro: Siempre nos sentimos cercanos a la cultura mexicana. Mi mamá nos puso en una escuela bilingüe, y en casa solo se hablaba español porque mis papás no dominaban el inglés. También la comida influyó mucho: enchiladas, pozole… todo eso te forma. No fuimos mucho a México de niños, pero en la high school nos dimos cuenta de que ser mexicano era algo de lo que sentirnos orgullosos.
Ahorita se vive un momento difícil para mucha gente allá. ¿Qué mensaje tienen para quienes están pasando por momentos complicados?
Pedro: Hemos visto muchas cosas tristes, estaba hablando con una amiga sobre eso. No somos expertos para opinar a fondo, pero sí nos duele. Si podemos hacer algo, lo haremos. Nos gustaría que más artistas apoyaran a la gente.
Leyendo su historia vi que han pasado por momentos difíciles económicamente. Ahora que el proyecto ha crecido, ¿cómo se sienten al poder ayudar a su familia?
Pedro: Es una bendición. Hay mucha gente que trabaja todo el día, y nosotros estamos viviendo de algo que nos apasiona. No es fácil, pero tampoco es imposible. Venimos, como dicen, de la nada, y estar aquí cumpliendo sueños es algo que agradecemos mucho. Todo esto ha sido gracias a los fans.
Cambiando de tema, ¿cómo surgió esa colaboración con Macario Martínez?
Pedro: Lo vi en TikTok, me salió el video de él cantando ‘Sueña lindo corazón’ en un camión de basura, y me conmovió. Le mandé mensaje, me respondió, hablamos por teléfono como una hora, y su historia me inspiró. Le propuse montarse en el disco. Le pedí a Damián que hiciera un ritmo en su estilo, y ese mismo día lo armamos. Él hizo su verso, yo el mío, y quedó algo muy chingón.
¿Cómo hiciste ese ritmo, Damián?
Damián: Estaba jugando golf cuando Pedro me llamó y me dijo que hiciera un ritmo. Llegué a casa, intenté varios, pero ninguno quedaba. Luego Pedro me mandó la melodía, abrí la guitarra, y ahí sí salió lo que terminó siendo el ritmo de la canción.
Está muy buena, y además fue su primera colaboración después de su auge en redes sociales. Para cerrar, ¿qué planes tienen para el futuro?
Pedro: Estamos emocionados por nuestras fechas en Ciudad de México y Guadalajara. Terminamos la gira en Estados Unidos y seguimos con nueva música. Estoy trabajando en un mini proyecto que complementa Vibras de Noche 2, no es un EP, pero son un par de canciones nuevas. También viene un disco colaborativo con Danny Lux. La idea es no parar. En la música, si te detienes tantito, se apaga todo. Así que a seguirle, y que sea lo que Dios quiera.
La banda acaba de lanzar ‘DAME UN CHANZE’, su nueva canción.


