septiembre 8, 2022

Érase una vez un genio

Quienes esperen una comedia romántica de enredos con toques fantásticos, se encontrarán con algo completamente diferente

George Miller 

/ Tilda Swinton, Idris Elba

Por  ANDRÉ DIDYME-DÔME

Cortesía de Cine Colombia

La carrera del director australiano George Miller es muy particular. Es reconocido por ser el autor de Mad Max, la saga ciberpunk más importante en la historia del cine (con el perdón de Terminator, la cual degeneró de manera irremediable). Es también el autor de la deliciosa comedia Las brujas de Eastwick y del poderoso drama Un milagro para Lorenzo, así como de las cintas infantiles Happy Feet y Babe: El cerdito en la ciudad. Curiosamente, todas sus películas, la mayoría de alto presupuesto, fueron el producto de sus gustos y opciones personales y no de la presión de los grandes estudios.

Ahora, este director quien a los setenta años de edad les demostró a los jóvenes como se hace una verdadera película de acción con su propio reboot de Mad Max, regresa siete años más tarde, para entregarnos un sentido homenaje a Las mil y una noches, uno de los más grandes textos literarios de todos los tiempos.

Érase una vez un genio es la adaptación de la colección de relatos cortos The Djinn in the Nightingale’s Eye publicada por A.S. Byatt en 1994, la reconocida autora de las poderosas y oscuras fábulas románticas como Ángeles e insectos y Posesión. En ella, Tilda Swinton, fantástica como siempre, hace el papel de una Scheherazade moderna llamada Alithea Binnie, quien nos cuenta una entrañable historia romántica protagonizada por ella misma. Su personaje es una narratóloga obsesionada por los relatos que hacen parte de la historia de la humanidad y que vive sola por opción propia y no debido a las circunstancias del destino. Por lo menos es lo que ella nos plantea.

Alithea llega a Estambul para una convención literaria y se aloja en el prestigioso hotel Pera Palace, en el mismo cuarto en donde Agatha Christie escribió su novela Asesinato en el expreso de oriente. En un momento dedicado al turismo, la mujer compra una botella de vidrio en el mercado local que, aunque presenta golpes e imperfecciones, llama mucho su atención. Alithea lleva la botella a su cuarto y cuando se dispone a limpiarla, sorpresivamente sale de ella un genio, con todo y orejas puntiagudas, similar al personaje descrito en el relato de Aladino de las Mil y una Noches (Idris Elba con la apariencia del genio de El ladrón de Bagdad la clásica cinta de 1940, pero sin la personalidad maniática del genio azul de la película animada de Disney).

El genio está dispuesto a concederle a Alithea tres deseos. Pero la mujer tiene más curiosidad en la historia de este, más que en ver sus sueños convertidos en realidad. Es así que la ecuación planteada en Las mil y una noches se invierte y el genio termina contando su historia en cuatro episodios intercalados, como si se tratara de Scheherazade, mientras que Alithea termina actualizando al atento sultán.

Los cuatro relatos del genio son fábulas colmadas de magia, amor, odio, crueldad y erotismo, mismas características de los cuentos narrados por Scheherazade en Las mil y una noches. El primero es sobre la reina de Saba (Aamito Lagum) y el rey Salomón (Nicolas Mouawad); el segundo, cuenta la trágica historia de Gulten (Ece Yüksel), la concubina de Solimán el magnífico (Lachy Hulme), el hijo de Mustafá (Matteo Bocelli); el tercero es sobre Murad IV (Ogulcan Arman Uslu), el cruel y despótico sultán del imperio Otomano y su hermano Ibrahim (Jack Braddy); y el relato final, nos cuenta la historia de Zefir (Burcu Gölgedar), la esposa de un mercader turco, obsesionada por el conocimiento y quien se convirtió en amante del genio. Estas historias son contadas de una manera experta y cargada de emoción y elocuencia por Miller y la coguionista Augusta Gore, y están exquisitamente fotografiadas por el veterano John Seale (colaborador habitual de Miller).

Alithea, del mismo modo que el sultán, se enamora perdidamente del carismático narrador luego de escuchar sus historias. Pero más allá de ser una bella actualización de una historia arquetípica, Érase una vez un genio es una profunda meditación sobre la existencia (vida, amor y muerte) y la fascinación de los seres humanos por contar y escuchar historias. Este es un regalo mucho más grande que una simple comedia romántica de enredos con toques sobrenaturales. Pero tal vez sean unos pocos los que verdaderamente lo lleguen a apreciar.