marzo 18, 2022

El Jamming, una muerte anunciada

La suspensión del festival confirma muchas de las dudas que este evento ha generado desde el anuncio de su gigantesco cartel

Por  ROLLING STONE

Cortesía Jamming Festival

Era de esperarse. El Jamming Festival de 2022 siempre planteó más preguntas que respuestas. El listado de artistas anunciados generó muchas inquietudes porque algunas de sus grandes figuras nunca hablaron de su participación allí, y porque -faltando muy pocos días- varias de las más importantes advirtieron que no estarían presentes.

Por otra parte, se trataba de un cartel impresionante en el que no aparecían aliados ni patrocinadores. Mientras un evento como Estéreo Picnic necesita más de 40 marcas que lo apoyan para hacerse realidad, el Jamming solo anunció un patrocinador en la misma semana del evento. Era evidente que iba a ser muy difícil sostener algo así, con los pagos a casi 100 artistas (nunca se supo realmente cuántos iban a presentarse), y una logística descomunal.

Si es normal que se presenten muchos problemas técnicos y logísticos en los grandes festivales que se llevan a cabo en Bogotá, ¿cómo iba a solucionarse todo eso en una ciudad intermedia, como Ibagué, con un listado de artistas enorme?

Otro aspecto que siempre causó suspicacias fue el hecho de que la venta de entradas no se hiciera a través de una tiquetera reconocida, como ordena la ley, y que tampoco hubiera claridad sobre el código PULEP del espectáculo. Este es un código que permite a la Superintendencia de Industria y Comercio y a las autoridades, vigilar y fiscalizar los manejos de este tipo de eventos. Para el Jamming las boletas se compraban a través de un bar (Casa Babylon), o de su página web, haciendo pagos por medio de plataformas como Nequi, Efecty o Bancolombia, sin que se siguieran los procedimientos habituales, establecidos por las normas legales.

El Jamming Festival se había convertido –producto de tantas inquietudes- en objeto de memes y comentarios en las redes, comparándolo incluso con el tristemente célebre FYRE Festival, de Billy McFarland y Ja Rule. Para muchos, la suspensión del evento es una buena noticia porque piensan que esto podría haber terminado en una tragedia.

Como ya hemos dicho, han sido más las dudas que las certezas en la organización de un festival que tampoco ha sido claro en sus comunicaciones, y que bloqueó los comentarios de la gente en sus redes sociales. ¿Cómo se hará la devolución de miles de millones de pesos a las personas que compraron sus entradas? ¿Qué pasará con los artistas? ¿Quién responderá a la gente que ya se desplazó hasta Ibagué para los conciertos? ¿Se trata de una cancelación definitiva, una suspensión, o un aplazamiento?

¿Qué piensan hacer las autoridades al respecto?

Por ahora, la organización ha emitido un escueto comunicado en el que, nuevamente, no queda nada claro.

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