El escape musical de Metric hacia Formentera

Hablamos con la cantante Emily Haines y el guitarrista James Shaw sobre el camino que tomó la banda durante la creación del próximo álbum del cuarteto

Por  MELISA PARADA BORDA

junio 3, 2022

Justin Broadbent

Metric viajó de Canadá a México para dar sus primeros shows oficiales en casi dos años, conciertos que también significaron el debut de parte de la música nueva que habían estado gestando desde 2020. “Es nuestro segundo hogar”, dice la vocalista Emily Haines desde una sala en donde la acompaña el guitarrista James Shaw y el horizonte se adorna con un vinilo de Formentera, su próximo álbum de estudio.

La agrupación indie canadiense llevaba casi cuatro años sin publicar material inédito, un tiempo ciertamente considerable que se siente más abrumador teniendo todo lo que ha sucedido en el mundo. Así que para su regreso Haines, Shaw, el bajista Joshua Winstead y el baterista Joules Scott-Key querían crear un trabajo que sirviera de “escape musical, sonoro y emocional” no solo para sus fans, sino para cualquier persona que se topara con su música en momentos difíciles.

Eso es Formentera, un lugar real –es una isla española ubicada en el mar Mediterráneo– pero inalcanzable para muchos, por lo que termina por quedarse en el imaginario. “Hay mucho que no puedes controlar en tu vida y la mayoría del tiempo te ves en circunstancias en las que no puedes hacer nada al respecto”, explica la cantautora sobre cómo el grupo llegó al concepto del álbum. “Nuestra música sirve como un lugar para ir mentalmente para a articular e interpretar lo que está pasando, e idealmente para sentirte menos aislado porque compartimos este sentimiento con ustedes”.

Precisamente ‘All Comes Crashing’, el primer sencillo del LP, trata sobre el amor pero no a nivel romántico sino en la dimensión fraternal, ese que se siente hacia los familiares o las amistades que están presentes al momento de “una catástrofe”. A mediados de mayo llegó el segundo adelanto, ‘Doomscroller’, una canción de 10 minutos descrita como una “persecución a toda velocidad en medio del terreno salvaje de la vida moderna”. El tema es uno de los más largos de su catálogo y se siente como una subida vertiginosa propulsada por los sintetizadores, la guitarra acústica, el piano y la voz arrulladora de Haines.

Desde Art of Doubt (2018), Metric había tomado la decisión de cambiar su rumbo a nivel sonoro, por eso en canciones como ‘Dark Saturday’ o ‘Dressed to Suppress’ las guitarras y la batería cobraron un mayor protagonismo. Pero si algo ha caracterizado al cuarteto es que a pesar de sus más de dos décadas de carrera, es difícil encasillarlo en un solo estilo gracias a que se mueve continuamente entre el rock, el synth pop y el EDM. De este modo han conseguido que lo que surja espontáneamente parezca perfectamente calculado, siendo este el caso de Formentera.

Shaw comenta que desde antes de saber de qué trataría el disco, la banda ya había huido hacia ese lugar imaginario. “Una vez salimos de allí, nos dimos cuenta de que creamos un pequeño mundo para nosotros afuera del real”, prosigue. “Fue casi al final cuando descubrimos realmente lo que habíamos hecho musicalmente, de dónde salió y lo que significó para nosotros”. El momento de iluminación lo quisieron resumir en la frase, “This is what happened” o “esto fue lo que pasó”, consigna que les ayudó a entender y aceptar lo vivido en los últimos meses.

Tanto Haines como Shaw coinciden en que si bien la banda ha evolucionado desde que se llamaban Mainstream y la posterior llegada de Winstead y Scott-Key, continúan tocando de la misma forma y aseguran que pese a no verse todo el tiempo y tener diferentes experiencias de vida, cuando se reúnen es como si el tiempo no hubiera pasado. “Es obvio que estamos destinados a pasar la vida juntos”, sostiene la vocalista.

Con ocho álbumes de estudio, decenas de giras mundiales y contribuciones a las bandas sonoras de Scott Pilgrim y Crepúsculo detrás, Metric es uno de los proyectos musicales que más ha perdurado dentro de la escena indie de habla inglesa. “Si el indie rock es un sonido, no me interesa porque es muy limitante y encuentro vago hacer que algo suene así a propósito”, opina Haines al preguntarle sobre el estado de la música independiente. Los músicos adoptan una postura más seria al hablar al respecto, y no es para menos pues han servido de ejemplo para muchos y muchas al haber ayudado a pavimentar el camino de otros artistas emergentes. “Seguimos uniéndonos a personas que están buscando formas de reestructurar la industria old school de la música”.

Metric ya tiene programada una larga lista de shows por América del Norte y, si todo sale de acuerdo al plan, Formentera llegará el ocho de julio para darles impulso más dentro de esta nueva etapa. Con suerte, continuará demostrándole a más artistas que es posible ser independiente y tener éxito sin depender de las maquinarias de los grandes sellos discográficos. “El indie ya no es un sonido en específico, no es una ética de negocio”, puntualiza Shaw. “Es sobre ser lo más que sea posible”.

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