El costo ambiental de la Inteligencia Artificial 

Si ya teníamos dudas sobre los alcances de la IA, una nueva preocupación se suma. El uso de agua potable y energía para mantener estos supercomputadores activos estaría acelerando la crisis climática.

Por  LAURA VÁSQUEZ ROA

junio 20, 2024

Jayson Hinrichsen para pexels.com

Usar tu teléfono genera huella de carbono. Usar tu computador genera huella de carbono. Viajar genera huella de carbono. Toda actividad humana genera huella de carbono. Esto, más que una forma de hacerte sentir culpable por existir, es simplemente un recordatorio de que todas las personas del mundo contribuimos a la creación de gases de efecto invernadero y por tanto somos responsables de la crisis climática en menor o mayor dimensión. Por supuesto, esto no ignora que las industrias tienen una grandísima huella de carbono, una medida que se usa para calcular la cantidad de emisiones de gases que producen este efecto sobre la atmósfera y que calientan la Tierra.

Pues bien, usar la Inteligencia Artificial (IA) también produce una huella de carbono. Aunque este texto no lo escribí con ayuda de una herramienta de IA, la verdad es que en el mundo es cada vez más común que se use para tareas de escritura y, de hecho, de todo tipo. El empleo rutinario de esta tecnología va desde escribir ensayos, copies para redes sociales, poemas y tareas escolares, hasta la petición de consejos nutricionales, hacer música, sugerir rutinas de ejercicio e incluso simular la terapia psicológica. Tengo una amiga que hasta le pide tiradas de tarot a ChatGPT, quizás la AI más popular y masiva de estas herramientas en la actualidad.

Sin detenernos en este momento a pensar en las implicaciones éticas de la IA en América Latina (aunque ya lo hicimos) o hablar de las fronteras entre humanidad y tecnología en la creatividad, así como reflexionar sobre las condiciones laborales detrás de estos avances, un nuevo aspecto resalta frente al uso de las IA: ¿qué hacer con su huella ambiental?

Así se usa energía y agua potable para mantener las IA

Procesar datos, entrenar las AI y mantener los servidores activos son algunas de las actividades de alto consumo de agua dulce y energía de esta industria. Por un lado, los centros de procesamiento de datos usan electricidad de plantas de energía que requieren grandes torres de refrigeración que convierten el agua en vapor emitido a la atmósfera. Por el otro, los cientos de miles de servidores de estos centros deben mantenerse fríos, pues la electricidad que se mueve a través de semiconductores genera calor continuo.

RDNE Stock Project para pexels.com

Un estudio de la Universidad de California, Riverside en 2023, mostró que el uso de agua potable para entrenar las IA de ChatGPT en Estados Unidos fue de 700.000 litros en un año. Esto equivaldría a fabricar unos 370 BMW o 320 carros Tesla. Pero los estimados a futuro son más preocupantes. El mismo estudio indica que la demanda mundial de IA puede llegar a ser responsable de 4.2 a 6.6 mil millones de metros cúbicos de agua para 2027, lo que sería aproximadamente la extracción anual total de agua de Dinamarca o la mitad del Reino Unido.

Por ahora no hay suficiente información para calcular con exactitud la cantidad de dióxido de carbono que producen herramientas como ChatGPT, pero algunos cálculos la ubican como responsable de emitir 8,4 toneladas por año. Esta cifra se compara con otros cálculos de lo producido por un humano promedio que equivaldría a 4 toneladas al año, ubicando a las IA en una posición muy complicada frente a su responsabilidad en acelerar la crisis climática que de por sí ya es bastante crítica en el mundo.

La alerta que presentan estudios como el de la Universidad de California también se traduce en una medida más cercana al uso personal de ChatGPT. Por ejemplo, por cada diez consultas que se le hagan a este modelo de inteligencia artificial, se consume una botella de agua de 500 ml. Si tenemos en cuenta la popularidad de esta tecnología, la multiplicación es impresionante. A finales de 2023 se calculaba que esta IA recibía más de 10 millones de consultas por día, esto quiere decir que por lo menos se consumen un millón de botellas de agua cada día al usar ChatGPT.

¿Cómo mitigar el impacto ambiental de la IA?

El consumo energético de los supercomputadores que hacen posible la IA, y el internet en general, es el principal factor que influye en su huella de carbono. Cambiar la imagen que tenemos de cómo funciona internet es importante para tomar consciencia de su impacto ambiental.

La última década ha estado marcada por la idea de “la nube”, un lugar etéreo que no corresponde con la realidad del uso de tierra, espacio y recursos indispensables para que podamos hacer consultas en Google desde la comodidad de nuestro teléfono.

En medio de una crisis climática que se siente cada vez más cerca en sus efectos, el primer paso es el cambio de consciencia individual para luego actuar de manera colectiva y pedir que las corporaciones responsables rindan cuentas de manera transparente sobre su uso de recursos e implementen medidas que mitiguen el impacto ambiental. Esto puede significar más investigación para encontrar nuevas fuentes de energía al usar internet y las IA, sin que representen una variable más que acelere el calentamiento global. Por supuesto, esta información también nos da herramientas para dimensionar y tomar mejores decisiones cada vez que le consultemos a nuestra IA favorita. 

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