agosto 16, 2022

Ed Maverick elogia a Spinetta: “Artaud  es como estar escuchando una pintura”

Antes de tocar en Buenos Aires, el cantautor mexicano explica qué aprendió de la música norteña y la historia de su colaboración con C. Tangana.

Por  HUMPHREY INZILLO

Ed Maverick
El mexicano Ed Maverick entrega canciones llenas de belleza y melancolía.

Gentileza DF

Parte de la emoción que Eduardo Hernández Saucedo, el artista conocido como Ed Maverick, tiene por tocar en Buenos Aires, está vinculado con su profunda conexión con la música argentina. El cantante y guitarrista, que se presenta el 2 de septiembre en Vorterix, es fanático de El Mató a un Policía Motorizado y entre sus influencias menciona Artaud, el clásico álbum de Luis Alberto Spinetta de 1973. “Ese disco me hizo cuestionarme el modo en que percibo la música. Es muy prestarle atención a la especialidad del estéreo, porque su mezcla es bien cruda y bien limpia. O sea, si acaso la voz de Spinetta tiene algún reverb, todo es muy orgánico. Me gusta mucho cómo suena todo y las composiciones. O sea, es como estar escuchando una pintura. Lo escuché en 2019 y fue la primera vez que tuve un acercamiento más visual y psicodélico con la música”, asegura.

Ed Maverick: «Fuentes de Ortíz»

La primera canción que aprendiste a tocar de manera autodidacta fue «Simple as This», de Jake Bugg. ¿Sentís que esa elección marca de algún modo tu obra como cancionista?

Sí. Jacke Bugg es alguien que yo atesoro mucho desde 2015. Se sentía bien bonito escuchar música que solamente fuera de guitarra, y si acaso la producción llevaba algunas otras cosas, se mantenía todo acústico. Otra influencia importante fue Bon Iver, y desde ahí me quedé muy clavado con Sufjan Stevens y toda esta corriente de folk bonito buena onda, pero bien profundo, pues como que definitivamente el folk que toca de esas fibras. De ahí me fui a las raíces, a Bob Dylan. Me parece muy bonita la música que solamente está hecha con guitarra, que la raíz de la canción está en la guitarra y en la voz, y platican historias y es como todo muy profundo y muy romántico. Se me hacía hermoso y luego vi que aquí en México la referencia directa a eso era Juan Cirerol. Lo conocí por Los Vikingos del Norte: el algoritmo de YouTube, me llevó hasta Haciendo leña, que es mi disco favorito de su discografía.

¿Y cómo siguió ese derrotero?

De ahí conocí toda la música independiente mexicana y luego me abrí a otras músicas. En 2018 Investigué las raíces del rock argentino, pero ya venía escuchando grupos como El Mató, Tobogán Andaluz, Las Ligas Menores… Como que todo lo que ya era como lo topicito del indie en ese entonces. Y también me metí en la música independiente hispanoparlante en general, por así decirlo. Y algunas cosas como Mac de Marco, Boy Pablo y Clairo.

Tengo entendido que empezaste tocando la batería en una iglesia y luego en bandas de música norteña y sierreña…

Yo empecé a tocar la batería cuando tenía 12 años. Como no tenía batería, tenía que practicar con la mente o imaginármela. Identificaba la batería fácilmente porque ya era como que lo que sabía tocar de alguna forma, como que entendía la lógica de cómo funcionaba. De cierta forma, aprendí a tocar escuchando música. Pronto empecé a tocar la batería en un grupo de música norteña que conocí en una audición del grupo de música en la secundaria y ahí estuvimos audicionando ciertas personas. Acaba de llegar una maestra nueva y yo era lo único que sabía tocar cumbia. De ahí los muchachos me invitaron a ensayar, y a tocar en merenderos, como todo este lugar como estas partes de la presa que son como más de ir tocando y pidiendo lo que guste cooperar. Y luego, ya si alguien empieza a pedir canciones, se le cobra. A 50 o 100 pesos la rola.Y se saca una buena feria. Luego seguí tocando en varios grupos norteños y en un grupo sierreño.

¿Qué fue lo que más aprendiste tocando esa música?

La lógica de las escalas, porque usan muchos punteos, y muchos arreglos, aún en escalas sencillas. Por esa época, mi amigo Edgar de Santiago, que ahora es mi baterista, me enseñó “Simple As This” de Jake Bugg. Y luego me enseñó este método de aprenderse las canciones de la guitarra con las tabs del celular. Ahí me di cuenta de que podía aprender guitarra y hacer covers.

La fórmula guitarra y voz muestra a la canción en su forma más cruda, más sencilla, más básica. Y me parece que el vínculo que establecen los trovadores con su instrumento es muy intenso. ¿Cómo es tu vínculo con la guitarra?

Pues, genuinamente he aprendido también a componer grabando con la computadora, con esta nueva extensión moderna del músico donde grabar la música. Es muy valioso el momento que tiene uno con una guitarra nada más. Simplemente es tener todavía la mano en las raíces de una canción. Se presta mucho a que la música  sea nostálgica, y la música como más calmada y más bonita. La música más bonita que yo he escuchado ha sido con la guitarra.Obviamente, he empatizado con muchos estilos musicales. Y también aparece otra ambición musical, conforme uno va conociendo otra música. Pero siempre vuelvo lo mismo, a lo que me evoca realmente los sentimientos y en su mayoría detrás hay pura guitarra. Personalmente, tengo un cariño muy cálido por la guitarra.

Hay un hilván que une a tus canciones. Un estado de ánimo. Un mood: la melancolía. ¿Es una búsqueda artística, una elección estética o formaba (o forma) parte de tu personalidad?

Pues sí forma parte de mi personalidad. O sea, obviamente he escuchado sonidos más eclécticos, con ruido o distorsión, pero también puedo estar escuchando cosas o texturas muy complejas. Pero siempre vuelvo a lo mismo, a escuchar esta música más simple.

¿Pero esa melancolía que transmiten tus canciones viene de tu estado de ánimo en general?

Pues, la mayoría del tiempo estoy tratando de admirar las cosas que existen, pero también estoy muy encerrado aquí. Ahora, el formato de mi vida es añorar esos paisajes, ese tipo de momentos. Estoy mucho tiempo grabando, frente a la computadora, muy enfocado en mi obra.

C. Tangana feat. Ed Maverick: «Párteme la cara»

¿Cómo surgió “Párteme la cara”, la colaboración con C. Tangana? ¿Te imaginabas que esa canción iba a formar parte de una obra maestra, de un disco canónico como es El Madrileño?       

No. De hecho no tenía idea. O sea, él nunca me enseñó nada más del proyecto. El bato justo me mandó un mensaje en una etapa en la que yo estaba escuchando mucho Bien, el EP anterior a El Madrileño, y la verdad es que me pegó como en un momento donde estaba pasando exactamente lo que pasaba en la canción de “Nunca estoy”. Yo me estaba bañando cuando hice esa canción, y cunado salí de bañarme tenía un mensaje suyo. Le contesté, seguimos platicando y al rato me propuso armar una rola y me mandó unas bases. Pero fue todo por redes. De hecho, me había mandado un mensaje por Instagram. Una locura.

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