Sony Music

David Bowie, una larga metamorfosis

David Bowie lo ha hecho todo: cantante, guitarrista y compositor; encabezó el movimiento 'glitter' y creó un personaje extraterrestre; pavimentó el camino de los New Romantics y revolucionó el concepto escénico del rock; fue mimo, actor de cine y teatro

Por: ROLLING STONE

EXTRAÍDO DE RS118, MARZO 2013

David Bowie ha sido una figura controvertida –sobre todo en los inicios de su carrera– por su impactante presencia andrógina y vestuario femenino. Sus detractores le llamaron “degenerado”, aunque algunos críticos lo alaban como una de las estrellas vanguardistas más importantes de la última mitad del siglo XX. Sus obras, en el terreno musical y lírico, son de una originalidad que ha sido comparada con la de Bob Dylan y The Beatles, pues presentan un panorama reflexivo de las complejidades de la vida moderna. Desde que empezó a ganar notoriedad en su natal Inglaterra a finales de los sesenta, para la crítica especializada no ha sido fácil ubicar a Bowie dentro de un casillero del espectro musical. Su apariencia cambiante, ambigüedad sexual y estilo musical diverso, le han ganado el mote de “camaleón”.

Construyendo una leyenda

Como ocurrió con otros músicos ingleses de su generación, el pequeño David quedó impactado por artistas de rock and roll, como Little Richard, Elvis Presley, Fats Domino y Chuck Berry, entre otros. En su adolescencia, aprendió a tocar la guitarra y el saxofón, y empezó a escribir material original. Thomas Alva Edison afirmó alguna vez: “El genio es uno por ciento inspiración y 99 de transpiración”. Esta frase parece aplicarse al joven aspirante a músico quien sudó y se esforzó buscando su propia identidad musical, durante los primeros años sesenta, participando en  las bandas Konrads, King Bees y Lower Third –las abandonó por no llenar sus expectativas artísticas.

David Bowie es sinónimo de transformación, búsqueda de nuevas formas de expresión y empezó a construir su leyenda en 1967 cuando editó su álbum debut que recibió buenas críticas, pero pasó sin pena ni gloria por los estantes de las tiendas de discos. Tal vez por ello se concentró en el estudio del budismo y se involucró, asimismo, en el estudio de diferentes filósofo, entre los que destaca Nietzsche que, con su afirmación “Dios está muerto”, influyó al músico británico para escribir frases como aquella del corte “Seven”: “Los dioses olvidaron que me crearon/ Yo también los olvidé/Bailo entre sus sombras/ Juego entre sus tumbas”.

En esa misma época, intentando ampliar sus horizontes, Bowie se convirtió en alumno del actor, bailarín y coreógrafo británico Lindsay Kemp, con quien se sumergirá en el mundo del teatro avant garde y la mímica, disciplinas que cobrarían importancia en sus deslumbrantes puestas en escena y en la creación y desarrollo de sus diversas personalidades artísticas.

El debut teatral de Bowie sucedió en un frío 28 de diciembre de 1967, en el Oxford New Theater, con la obra Pierrot in Turquoise or the Looking Glass Murders, original de Kemp en donde no sólo interpretó a uno de los personajes principales, sino que compuso canciones que servirían de marco para esta trágica historia en la que Pierrot asesina a Columbine, el amor de su vida, por haberse inclinado por Arlequín, su rival.

El año de 1969 fue de contrastes: Se celebró el mítico Festival de Woodstock, llevando la era hippie a su punto más alto. Meses después, el concierto realizado por The Rolling Stones en Altamont, California, revelaría el lado oscuro de ese movimiento. The Beatles realizarían su última presentación pública en el techo de su compañía Apple. Una nueva época estaba gestándose y era necesaria una presencia que desafiara los cánones anteriores; David Bowie fue el heraldo de esta metamorfosis, aportando “Space Oddity”, una composición que se dio a conocer coincidiendo con la llegada del hombre a la luna y con la que obtiene el premio Ivor Novello por su originalidad. Este es el punto de inflexión en que, de la fértil imaginación de Bowie, empezaron a surgir los personajes que él mismo habitó para presentarlos al mundo. Tal es el caso de Mayor Tom, un astronauta que se niega a regresar a la Tierra.

El ascenso de un extraterrestre

La inquietud artística de Bowie estaba en ebullición e intentaba definir su identidad a través de la combinación de géneros, como el hard-blues-rock, el folk, tonadas extraídas del music hall  y la incursión en los terrenos líricos de la fantasía y la ciencia ficción. No sólo la parte artística pugnaba por explotar, la vida personal del músico británico se transformó al conocer –en el Speakeasy Club de Londres– a la estadounidense de 19 años, Angela Barnett. Le causó tal impresión que contrajo matrimonio con ella un año después, siendo la inspiración de las canciones “The Prettiest Star” y “Golden Years”. Con ella procrearía un hijo llamado Duncan Zowie Jones.

David Bowie gestó su primera imagen hasta concretarla en el álbum The Rise and Fall of Ziggy Stardust, donde encarna a un androide extraterrestre, sorprendiendo a las audiencias con un acto que incluía performances, mímica y rock and roll, complementado por un vestuario entallado, brilloso, de textura metálica, botas de plataforma y cabello anaranjado. El maquillaje le imprimía un aspecto andrógino Su apariencia resultaba tan irreal como si hubiese llegado del espacio exterior para advertirnos cómo sería el mundo del futuro.

En este momento es cuando todos voltean hacia este extraño personaje que declara a la prensa ser homosexual, inventa personajes de ciencia ficción, se casa y tiene un hijo.

Con Ziggy Stardust, David Bowie se convirtió en superestrella; borró las líneas de los géneros y abanderó el movimiento conocido como glitter o glam, en el que artistas masculinos usaban maquillaje, ropa femenina e interpretaban rock, presentando elaboradas puestas en escena en sus conciertos, poniendo enfatizando temas futuristas.

En noviembre de 1972, con motivo de su primera gira de conciertos por Estados Unidos, Timothy Ferris escribía en Rolling Stone sus impresiones sobre el músico inglés: “Bowie es la figura más fuerte aparecida en el rock en años…”, “…es uno de esos artistas que fácilmente manda en los ojos del público…”, “…su voz es sorprendente en vivo…se convierte no sólo en el más importante, sino en el instrumento más asombroso en escena”.

En la última presentación de su gira mundial, en el escenario del Hammersmith Odeon de Londres, Bowie anunció su retiro (el primero de ellos) de las actuaciones en vivo: “Este show permanecerá en nuestros recuerdos, no sólo porque es el final de nuestra gira, sino porque es el último que haremos para siempre”. Con estas palabras, el músico británico despidió para siempre a su fantástico personaje Ziggy Stardust.

El hombre que cayó en la música

Cuando los críticos y sus seguidores lo ubicaron como la figura prominente del movimiento glam & glitter, Bowie cambia su atuendo apareciendo vestido de traje, con el cabello corto, perfectamente peinado, imagen que adoptarían los artistas de la ola New Romantics en la década posterior. Así como su aspecto, vino un cambio en su puesta en escena y su ruta musical que tenía que ver con un sonido inclinado hacia la música disco –de moda a mediados y finales de los años setenta– el soul blanco, el funk y el R&B. A pesar del éxito comercial de esta propuesta, el músico anuncia –por segunda vez– su retiro de la escena: “He rockeado mi rol. Es un callejón sin salida aburrido. No habrá más discos de rock and roll o giras para mí. No quiero ser un jodido inútil cantante de rock”.

El artista declaró a la prensa que deseaba emular a gente como Frank Sinatra y Judy Garland, quienes tuvieron éxito en sus grabaciones, el escenario y las películas. Es así que desplegó sus alas en el terreno fílmico estelarizando el largometraje de ciencia ficción The Man Who Fell to Earth. A pesar de su buena actuación, la cinta no fue un éxito masivo, pero le valió el premio al “Mejor Actor” otorgado por la Academia estadounidense de películas de ciencia ficción, fantasía y horror.

En lo más alto de su carrera, David Bowie escondía un secreto que pocos conocieron en su momento: Una fuerte adicción a la cocaína. Mientras se encontraba de gira, promoviendo su álbum Diamond Dogs, se alimentaba de Red Peppers, una combinación de leche y cocaína. En aquel tiempo llegó a pesar casi 47 kilos. Como es comprensible, esta dependencia de la droga afectó su trabajo musical y el resultado puede apreciarse en el álbum Station to Station, integrado por baladas, avant-pop, soul blanco y letras que reflejaban paranoia. Durante este período crea el personaje Thin White Duke. En esa época, Bowie vivía en Los Ángeles, California y, aburrido de la ciudad, decide regresar a Londres, donde una multitud espera su arribo y a quienes saluda levantando la mano derecha al estilo nazi. Este incidente que muestra su desconexión de la realidad provocada por la droga, causó tal controversia que decide establecerse en Berlín.

La trilogía de la liberación

El Distrito Schöneberg, de Berlín Occidental, fue el lugar donde David Bowie decidió establecerse para vivir casi recluido al lado de Iggy Pop, con quien intentó –con éxito– desintoxicarse. Una vez sobrio, el cantante incursionó en la pintura y el estudio del arte, al tiempo que desarrollaba una fascinación por la música electrónica alemana.

Es precisamente en ese país donde entabla una relación muy cercana con el músico y productor Brian Eno, con quien graba la conocida “Trilogía de Berlín”, integrada por álbumes en donde ambos personajes dejan fluir su creatividad produciendo sonoridades oscuras, impresionistas, densamente pobladas por sintetizadores de pulso robótico, generando pasajes atmosféricos y ambient que ubicaron a Bowie a la cabeza del movimiento avant garde de la época.

Adicionalmente a su carrera discográfica, Bowie se presentó en varios programas de televisión. Cuando fue a The Dinah Shore Show, cantó con Marc Bolan, una semana antes de la muerte del guitarrista, y en la emisión Merrie Old Chritsmas, interpretando con el veterano crooner Bing Crosby el villancico “El niño del tambor”. Un mes después, el 14 de octubre de 1977, falleció Crosby. Ese año, Bowie salió de gira como tecladista del grupo de Iggy Pop, además de involucrarse en el proyecto fílmico Just a Gigolo, al lado de las actrices Sydne Rome, Kim Novak y la legendaria Marlene Dietrich, en la que sería la última actuación de la diva.

La vida es un escenario

David Bowie inició la década de 1980 con el colapso del matrimonio con su esposa Angela; obtiene la custodia de su hijo y lanza Scary Monsters (and Super Creeps), donde regresa a una estructura rocanrolera más convencional con canciones un poco más amigables, frescas y contemporáneas. Con esta nueva música llega a la cima en el Reino Unido y enfoca sus energías hacia el teatro, interpretando el papel principal en la versión para Broadway de El hombre elefante, obteniendo críticas elogiosas por su interpretación del deforme y atormentado John Merrick.

Pasarían tres años más para que Bowie diera a conocer un nuevo álbum, mientras tanto, concentró sus esfuerzos en fortalecer su carrera actoral, realizando un cameo en la película alemana Christiane F; participando en la cinta erótica de vampiros El ansia, al lado de Catherine Deneuve y Susan Sarandon, y en el largometraje ubicado en la Segunda Guerra Mundial,  Feliz Navidad Sr. Lawrence, dirigida por Nagisha Oshima. Esta faceta se extendió a lo largo de las décadas, en las que realizó apariciones personificándose a sí mismo (Zoolander, 2001; Bandslam, 2009); interpretando papeles principales como el de Jareth, el Rey Duende en Laberinto (1986); Poncio Pilato, en el largometraje de Martin Scorsese, La última tentación de Cristo (1988); encarnando a Andy Warhol en Basquiat (1996); como Nicola Tesla en El prestigio (2006) o prestando su voz para las cintas animadas Arturo y los invisibles (2007) y Bob Esponja (2008), por mencionar algunas intervenciones destacadas en el cine. 

Dos décadas irregulares

Una vez retomada su carrera musical, Bowie decide cambiar de compañía de discos y EMI le ofrece un contrato por 10 millones de dólares. Esta decisión fue redituable para ambas partes. El proyecto inicial de esta asociación se llamó Let´s Dance (1983) que le da su primer número uno a ambos lados del Atlántico. El disco incluye la participación de los guitarristas Nile Rodgers y Stevie Ray Vaughan. “Modern Love” y “China Girl” son canciones pop pegajosas y accesibles. Con esta última, obtiene el premio al Mejor Video Masculino por MTV.

Además de sus propios lanzamientos, Bowie se dedicó a colaborar con otros artistas como Mick Jagger en el cover de “Dancing in the Streets”, participó en el festival a beneficio de Africa, Live Aid; compuso e interpretó canciones para largometrajes como la canción “This is Not America” y “Absolute Beginners”, para la cinta homónima, y “Underground” para Laberinto.

Después de un fallido intento por regresar directamente al rock and roll  (“Never Let Me Down”) Bowie se une a Reeves Gabrels (guitarra), Hunt Sales (batería), Tony Sales (bajo) y Kevin Armstrong (guitarra rítmica) para formar la banda Tin Machine y da a conocer dos trabajos que tuvieron una recepción dividida por parte de la crítica. El hard rock que contenían no motivó al público a comprarlos masivamente.

El 24 de abril de 1992, en una ceremonia privada en Lausana, Suiza, David Bowie contrajo matrimonio con la modelo somalí Imán, con quien permanece casado hasta la fecha. El 15 de agosto del 2002, nació Alexandria Zahra Jones, su única hija y hermanastra de Zowie Bowie, ahora conocido como Duncan Jones, director de las películas de ciencia ficción Moon (2009) y Source Code (2011).

Durante el resto de los años noventa, el músico inglés dio a conocer un par de álbumes; en Black Tie White Noise (1993) se balancea entre el dance-pop comercial y las inclinaciones artísticas de “La Trilogía de Berlín”, mientras que en el Outside (1995) mezcla diversos géneros que van del pop al hard rock, pasando por la electrónica, creando una suerte de post grunge industrial que le ayuda a construir Trent Reznor para matizar la historia de un futuro post apocalíptico en donde el asesinato es una forma de arte. Ninguno de estos esfuerzos logran reinstalarlo en la parte alta del estrellato.

En 1996, Bowie cambió de estilo, embarcándose en una gira confrontacional por Estados Unidos al lado de Nine Inch Nails, y participando en un set acústico con Neil Young y Pearl Jam en el Bridge Benefit Concert, en San Francisco, además de haber ingresado al Salón de la Fama del Rock and Roll debido a que, como escribió el crítico Brad Filicky: “Bowie es conocido como un camaleón musical, cambiando y dictando las tendencias, así como ha alterado su estilo para influenciar tanto la moda como la cultura pop”.

Los bonos de Bowie

Siempre a la vanguardia pero no sólo en el terreno musical. El músico británico asombró al mundo financiero en 1997 cuando emitió unos instrumentos conocidos como “Bonos Bowie”, unos documentos colocados a 10 años por un valor de $55 millones de dólares, cuyo pago de intereses estaba respaldado por las regalías pagaderas a todo el catálogo del artista. El porcentaje que pagó esa emisión fue de 7.9%, cifra superior a la que ofrecían los bonos del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos.

El nuevo día

En el 2004, David Bowie, de 57 años, subió al escenario de Scheesel, Alemania. A mitad de su actuación se sintió mal y fue llevado detrás del escenario aquejado de un fuerte dolor en el pecho. Estaba sufriendo un infarto. De inmediato lo trasladaron a un hospital donde le desbloquearon una arteria. La gira que realizaba se canceló y el artista fue a recuperarse a su casa de Nueva York.

Una vez superado este evento, David Bowie colaboró con bandas como Arcade Fire, con la actriz Scarlett Johansson en su álbum de canciones de Tom Waits y, en el 2006, recibió el premio Grammy Lifetime Achievement Award, reconociendo su brillante carrera.

Al día siguiente

Ha transcurrido una década desde la aparición del último álbum de estudio de David Bowie. Durante los dos años pasados, trabajó en secreto con su amigo y productor Tony Visconti en The Next Day. El 8 de enero de 2013, coincidiendo con su cumpleaños número 66, dio a conocer “Where Are They Now?”, balada melancólica, introspectiva, sombría, de instrumentación casi minimalista y machacona enmarcando frases como ésta: “Tuve que tomar el tren desde la Plaza Potsdamer/ Nunca supiste que podía hacer eso/ Sólo caminar con los muertos”. David Bowie se abstuvo de ofrecer entrevistas para hablar de The Next Day. Quien lo ha hecho es el productor Tony Visconti mencionando que éste es un disco de rock y que la balada es la única en su género en este repertorio. El 8 de enero de 2016, dos días antes de su muerte, lanzó su última y gran obra discográfica: Blackstar.

CONTENIDO RELACIONADO