septiembre 27, 2022

Daniel Melingo se prueba la galera de actor en su nueva Ópera Linyera

Basado en las canciones de sus últimos discos, el espectáculo teatral muestra otra faceta del músico porteño

Por  DANIEL FLORES

Daniel Melingo, en su faceta actoral

Nacho Gump

Con la Ópera linyera, que acaba de estrenar en el teatro 25 de Mayo, Daniel Melingo se larga a ampliar a otra dimensión distintos conceptos que viene trabajando en sus últimos discos e incluso en sus shows: el personaje del linyera, la narración fabulesca, la interpretación cada vez más actoral, el tango ya no como música «tradicional», ni mucho menos nostálgica, sino como banda de sonido de una fantasía onírica en algún arrabal no más realista que los puertos del poeta Héctor Pedro Blomberg.

Daniel Melingo, el Linyera, a punto de tomar el toro por las astas. Foto: gentileza Nacho Gump

Proyecto que se preparaba para la segunda mitad de 2020 y no hace falta explicar por qué no se concretó hasta ahora, incluye mucha música en vivo, pero no es un concierto. Se viste de puesta “teatral”, pero sus protagonistas tocan y bailan. Híbrida de origen, tan poco ortodoxa como su creador, esta ópera (que, de canto lírico, nada) se basa fundamentalmente, aunque no solo, en las canciones de Oasis, el más reciente (y quizás más radical) disco de Melingo. La historia, que en el disco apenas se vislumbraba, ahora en escena aparece mucho más nítida, si bien nunca demasiado lineal ni literal: cuenta las desventuras del elegante Linyera (el propio ex Los Twist, ex Los Abuelos de la Nada, ex Lions In Love) y sus encuentros con un pendenciero Cafishio, una bailarina sensual y un faustiano mix de chamana con malevo (a la medida del gran Fernando Noy). Surgen acá y allá algunas voces grabadas, de Andrés Calamaro o de Enrique Symns. Pero el resto del escenario, tanto en cuanto a elenco como a escenografía, lo llenan tres sencillas, aunque muy aprovechadas pantallas, con proyecciones, animaciones y juegos de sombras.

Melingo, junto a Fernando Noy, en el papel dual de la Chamana y el Malevo Foto: gentileza Nacho Gump

En esa austeridad de elementos propia de un linyera (un símbolo de libertad que hace tiempo cautiva a Melingo), la diferencia la hacen las canciones. Por su belleza intrínseca y por la ejecución de un trío que todo lo hace bien, desde rozar apenas una sola cuerda acústica hasta detonar una base stoner: Muhammad Habbibi Guerra, en guitarra; Juan Ravioli en bajo, y Gómez Casa en batería. Tres nombres de talento musical reconocido que ya vienen acompañando a Melingo y que ahora se revelan como actores convincentes hasta donde sus roles lo requieren, sin siquiera desentonar con los bailarines Matías Viera y Maiki Ghioldi.

La idea y el guion son de Melingo, que confió la dirección en Pichón Baldinú (La Organización Negra, De La Guarda), sensible traductor de sus ideas y hábil administrador de recursos. Y algo hace pensar que esta es una línea y un equipo de trabajo con los que el músico seguirá experimentando de acá en más.

Habrá funciones los próximos viernes y sábados hasta el 8 de octubre. El Centro Cultural 25 de Mayo queda en Triunvirato 4444, en Villa Urquiza, Buenos Aires.

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