Con Au, Paloma Morphy convierte el dolor en oro 

En su primer álbum, la mexicana abraza todas sus versiones: la triste, la alegre, la fuerte y la que aún está sanando, y con su música, ayudando a sanar a otros.

mayo 14, 2025

Juan Ale

Hace exactamente un año, Paloma Morphy fue destacada por ROLLING STONE en Español como una Artista que debes conocer. Hoy, la cantante mexicana confirma aquella promesa con Au, su primer álbum de estudio: una obra honesta, dolorosa, catártica, divertida y luminosa que muestra las muchas capas de una artista que encontró en la música su razón para seguir adelante. 

“El álbum se llama Au porque, en general, es triste, pero también porque ‘Au’ en la tabla periódica es oro, y con este álbum convertí todo lo que más me dolía en lo más valioso: mi música, que para mí es oro”, dice Paloma en entrevista exclusiva para ROLLING STONE en Español. La dualidad que habita en ese título atraviesa todo el disco: “Au” también es el sonido que hacemos cuando algo duele. Este proyecto es ambas cosas: herida y joya, lamento y brillo, vulnerabilidad y poder.

Desde el inicio, Paloma deja claro que este no es un disco cualquiera. Au es una carta abierta a su pasado, a sus relaciones, a sus heridas más profundas. “Este álbum habla de mi codependencia, habla de mis adicciones, habla de mis heartbreaks, habla de abandono, habla de rechazo, habla de trust issues, daddy issues, mommy issues, muchos issues, todos los que se te ocurran, ahí están”, confiesa. 

Au es también una declaración de lo que plasmar tus sentimientos en la música puede llegar a sanar: “La verdad es que me sacó de una etapa muy oscura en mi vida. Estaba deprimida, sin motivación y sin encontrarle sentido a nada. Pero cuando empecé a hacer música, tuve una razón para seguir adelante. Por primera vez, el futuro me empezó a emocionar. Y aunque suene cliché, Au me salvó. Mi música me salvó”.

Juan Ale

Paloma trabajó de la mano del productor chileno Pablo Stipicic, quien también ha trabajado con artistas como Daniela Spalla, Renee, Esteman, Rubio, entre otros. Paloma asegura que la relación en el estudio floreció desde el primer momento: “Me tuvo una paciencia inmensa. Es tan un buen productor que hace que el mensaje que el artista quiere dar le llegue intacto a la audiencia”.

Juntos construyeron un disco ecléctico y experimental, que transita por distintos géneros con soltura: “Au es mi primer acercamiento real a la música, eso se me hace muy chido —es como una fotografía de todos mis experimentos en la música. Es un disco muy variado porque, literalmente, nunca había hecho música antes. Son las primeras canciones que he hecho, sin casi ninguna referencia, porque justo estaba en ese proceso de descubrir cuál era mi sonido”.

El recorrido sonoro transita por diversos matices de géneros y variantes del pop, pero conserva una identidad sonora coherente. “El álbum empieza con ‘Au’, que es la más alternativa —y quería justo enfatizar ese cambio de géneros a lo largo del disco. Luego viene ‘me cuesta creer’, que tal vez es la más minimal. Después ‘lo que un día fue’, que tiene un sonido más de pop electrónico. ‘me faltas tú’ es más como bedroom pop. Luego está ‘SEB’, que también tiene esa onda electrónica. Y al final viene ‘(sola)’, que no sé ni qué género es… ¿Latin pop?”. 

Aunque el sonido sea diverso, el hilo conductor es la verdad emocional. Cada línea está vivida, cada melodía se disfruta. “Es lo más honesto y personal que he hecho en mi vida. Nunca le había echado tantas ganas a nada en mi vida. Cada fucking palabra que está ahí, la viví, la sentí, la lloré. Y la platico en terapia a la fecha”.

Paloma no le saca la vuelta a los temas difíciles, pero sí los envuelve en melodías que invitan a moverse. En Au, habla sin filtros sobre salud mental, abandono e incluso abuso sexual. “Sí me gustaría decir que este álbum también habla de abuso sexual”, confiesa. “‘Me cuesta creer’ lo toca cuando digo: ‘No quiero quedar como loca si salgo corriendo cuando alguien me toca’. Y también ‘Au’, cuando canto: ‘Me quitaron todas las ganas de desvestirme’. Eso también es sobre eso. Y quiero que se sepa que esto está pasando en el mundo, y que no está chido. Y si no lo hablamos, va a seguir pasando”.

Consciente del poder de compartir su historia, Paloma quiere usar su música para conectar con quienes se han sentido igual de solos: “Antes de esta entrevista, tenía una discusión interna sobre qué tan profundo quería ir. Porque si me voy deep, la neta es que el álbum habla de muchas cosas. Es para muchas personas muy cercanas a mí y, si se supiera exactamente para quiénes son, pues sí está fuerte. Siento que hacer música es un servicio a la comunidad. Y mi historia también lo es. Si puede ayudarle a alguien, yo diría: “¿Qué tengo que perder?”. Cuando viví muchas de estas cosas, me sentía súper sola. Y justo por eso creo que todos estamos mal, porque nadie habla de esto. Yo decía: “¿Cómo pasó esto? ¿Cómo lo supero si siento que solo me pasa a mí?””.

Paloma menciona con admiración a artistas como Mon Laferte, que también han expuesto sus dolores para inspirar a otros: “No solo es una artista, es una fucking guerrera. Tiene una resiliencia impresionante. Y eso inspira. Inspira a quienes han vivido cosas parecidas. Entonces sí, yo también quiero ayudar a la bandita”.

Au es muchas cosas a la vez: es confesional, experimental, oscuro, brillante, profundo y ligero. Es un espejo de Paloma Morphy: compleja, fragmentada, chistosa, pero también poderosa. Como ella misma dice, “Es lo más sanador que me ha pasado”.

Track by track

Canción por canción, Paloma Morphy desmenuza Au para ROLLING STONE en Español con la misma crudeza y sensibilidad con la que lo creó. Un recorrido íntimo por los contrastes que definen su primer álbum. 

‘Au’ 

Cuando escribí “No entiendo cómo pasó de un punto para llegar a otro en solo 4 segundos”, hablaba literalmente de mis cambios de humor. Esta canción me recuerda mucho a cuando me salí de mi casa. La línea “Cada pedazo de ropa que tengo se lo quedaron” salió de eso, porque dejé toda mi ropa atrás y me mudé con mi mejor amiga, la Bombón. Fue en esa etapa en la que me despedía de muchas cosas: mis botas, mi agua, mis cigarros… Mis esenciales. Estas Dr. Martens las usé por tres años seguidos, eran parte de mí. Y mis cigarros, que yo misma armaba —fumaba como chacuaco. Y el agua… pues porque, no sé, agua, ¿no?

Esta canción me gusta porque refleja perfectamente lo perdida que estaba. Era como intentar encontrarle valor a mi existencia en medio del caos de mi cabeza y de mi vida. Pensaba: Por favor, dime que todo esto fue por algo. Que todo lo que he vivido tiene un sentido, que me está preparando para algo. Porque si no… ¿entonces para qué, no mames?

La última frase del tema —“Últimamente está todo claro. Estoy bendecida, voy pa’ lo alto. Tengo en oro lo que he llorado, apunto y disparo”— fue lo último que escribí en todo el año. La grabé un día antes de entregar el disco. Ahí entendí que sí, que todo tuvo sentido. Que la vida me estaba preparando, dándome material para escribir. Esta canción habla de mí, no es para nadie más. Como cuando digo: “Siento que me robaron todas las ganas de desvestirme”. Eso va sobre las ganas de vulnerarme de verdad, de abrirme, incluso de encuerarme, literalmente. Habla también de mi soltura, de cómo durante mucho tiempo me dio pena ser quien soy. “Mis extremos, mis matices grises” porque sí, soy de extremos: o estoy muy feliz o estoy muy fucking sad. Y lo mágico es que la música me ha ayudado a trabajar todo eso. Me ha incomodado en los lugares correctos. Porque, ¿cómo esperas que te crean si ni tú te aceptas? Si ni tú te demuestras seguridad. El apoyo que he recibido de la gente que me escucha me ha dado fuerza. Me ha hecho sentir que está bien ser yo. Que sí le caigo bien a la gente.

‘me cuesta creer’

Esta canción me hace sentir que no soy la única loca en el mundo. Que no soy la única que la pasa mal, la única con toda esta mierda en la cabeza. Neta, no sabes cuánto me ha ayudado. Antes sentía que caminaba con una nubecita gris sobre mí todo el tiempo… y ya no es tan seguido. ‘Me cuesta creer’ es, yo creo, de mis letras favoritas del disco. Aunque todo el álbum es súper fucking personal, esta en particular dice cosas muy cañonas sobre mí. La escribí en media hora, la escupí tal cual. Habla de lo difícil que es para mí confiar en la gente. Muchas veces me cuesta reconocer lo que otros ven en mí (“Hay tanto de mí que solo veo en tus ojos”). Aunque me lo digan, aunque me quieran, no siempre les creo. Es raro. Es como una forma de apego extraña: “Por favor, no me dejes… pero aléjate.”

Cuando digo: “Espero que puedas entender que hay veces que algo se apodera de mí”, hablo de todos esos miedos, inseguridades y heridas del pasado. A veces me llega una voz en la cabeza que me dice: “Este güey es otro patán, te va a lastimar igual que todos los demás, no te quiere de verdad, date cuenta.” Y entonces mi cabeza empieza a buscar —o incluso inventar— pruebas de que no me quieren. Llego a un punto en el que pierdo la cara, me rompo, desconfío… aunque me estén mostrando amor de verdad. Me cuesta muchísimo confiar. Hay otra frase que me rompe, pero que también amo: “Por eso me gusta escribir, porque así queda todo ese peso recargado en papel y no en las personas que me quieren.”  ¡Fuck! Eso es muy heavy, pero es real. A veces, por tantos miedos, siento que soy un peso. Y escribir es mi forma de no ir embarrando esa mierda por la vida o sobre la gente que quiero. Mejor la descargo en papel, para no cargarla encima de los demás. 

‘lo que un día fue’

‘Lo que un día fue’ tiene una letra que dice cosas como: “Sé que vas a regresar, que nunca me vas a superar, que estamos juntos por siempre”, pero la verdad es que la escribí sabiendo perfectamente que nunca lo iba a volver a ver. Fue mi forma de decirme a mí misma lo que necesitaba escuchar para poder soltar. Nunca volvió. 

Siento que esta canción me abrió todas las puertas. Es de mis favoritas del álbum, aunque la haya cantado y escuchado mil veces. La amo. Es como mi parte más delulu, así de: “Sí, me la pelan. Siempre me vas a amar, bitch. Siempre me vas a extrañar”. 

‘me faltas tú’

“Me faltas tú” podría parecer que está dedicada a un güey, pero en realidad es para varias personas al mismo tiempo. Es para todas esas figuras ausentes que tenía en mi vida en ese momento. Es de esas etapas en las que te dan arranques de: “Ya, ahora sí voy a ser un gran ser humano: dejé de fumar, empecé a ir al gym, a comer bien y a sentirme mejor, 100%”. Pero, aunque todo iba bien, había una parte de mí que seguía sintiendo un vacío. Seguía queriendo tener una familia funcional, seguía extrañando a mi ex. Y eso no está mal. Tenía comida, tenía techo, tenía amigos, estaba sexy… pero la verdad, sí, me faltabas tú. Y ese “tú” no es una sola persona: son varias cosas. Esta canción la hice el día que conocí a Pablo Stipicic, fue la primera rola que hicimos juntos. Desde el principio quedó clara la estética del disco: minimalista, con un bajo, mi voz, letras fucking honestas y mucho amor. 

‘SEB’

“Supongo está bien”, o “SEB”, nunca he dicho esto, pero en realidad la escribí para mi hermano. Hubo una época en la que estábamos muy distanciados. Él se casó con una mujer increíble, y se quieren muchísimo. Yo lo veía desde lejos y pensaba: “Está con alguien que lo quiere, que va a hacer todo por hacerlo feliz”. Y aunque ya no hablábamos, yo lo seguía queriendo un chingo. Era como decirme a mí misma: “Lo amo, y supongo que está bien que ya no estemos cerca. Supongo que está bien que ya no piense en mí”. Lo más cabrón de “SEB”, y por lo que se volvió una de las canciones más especiales para mí, es que fue justo lo que nos reconcilió. Se la mandé, lloramos los dos, y desde ahí todo volvió a estar bien entre nosotros. La música nos volvió a juntar. 

‘(sola)’

Híjole… amo esa canción, me puede.  “(sola)” habla de mi codependencia, de ese cuestionamiento de: “¿Estoy contigo porque quiero estar contigo o porque neta me da pavor estar sola?. Hay frases de “(sola)” que me encantan, una es: “Que sea mi misma espalda la que me guíe”. Esa imagen salió de pensar en personas ciegas, que avanzan sin necesitar a nadie. Me imaginé eso: caminar sola, dejar que mi propia espalda —mi instinto, mi historia— me marque el camino. Otra que me fascina es: “Que no se mojen mis ojos por más que nadie los mire”, es porque por mucho tiempo buscaba toda esa aprobación allá afuera y todo ese amor allá afuera. Con Au, me di cuenta que nada está allá afuera. Todo lo que estás buscando en esta vida y en este mundo, solo lo vas a encontrar hacia adentro.  La verdad, con este álbum, y especialmente con esa canción, siento que he crecido un chingo. 

‘cómo te vas?’

Es la folky del álbum. Y justo ahora que la estaba escuchando contigo, me cayó el veinte de que habla de un patrón que he repetido muchas veces en mi vida: intentar que alguien que claramente no está presente —y que no tiene las herramientas para darme el amor que sé que merezco— se quede conmigo. Es esa costumbre de buscar amor donde no lo hay.

Recuerdo perfecto cuando la escribí. En ese momento, yo todavía estaba intentando comprobar mi valor a través de que alguien se quedara a mi lado. Y con esta canción entendí que no estaba realmente obsesionada con ese güey, sino con la idea de demostrarme a mí misma que era digna de amor, que valía lo suficiente como para que alguien eligiera quedarse.  Ese patrón lo he repetido muchas veces. Y también, pues, está ese clásico güey que te dice que no quiere nada… pero ahí sigue, manteniendo la velita encendida. Váyanse a la verga.  “No quieres quererme, no quieres tenerme y tampoco soltarme”. Usé muy intencionalmente la palabra “tenerme” en el sentido de posesión, porque no era un amor sano ni bonito. No se trataba de quererme, acompañarme o apoyarme, sino de control, de tenerme ahí como algo suyo.

‘yo creo que todxs estamos mal’

Esa canción habla de lo rota que estaba. Cuando canto “Me parecen raras esas veces que me cuesta hablar”, es porque hay personas con las que simplemente me trabo, me intimidan muchísimo y no me sale la personalidad. Nada más frustrante eso de sentirte un pendejo enfrente de alguien. Eso me pasa un buen. Y literal, me trabo y me vuelvo una estúpida. 

“Cuando desaparece el mundo y estoy en otro lugar” habla de mi disociación. Mi cuerpo presente, pero mi mente en otro lado. “La vida se hace corta porque parece que me da igual” viene de esa etapa en la que, de verdad, me valía madres todo: mi vida, mi salud, mi rumbo. Nada importaba. Luego está esa línea: “Ya no quiero más mentiras, por favor, ya digan la verdad, yo creo que todxs estamos mal”. Es un grito de, “¡Güey, ¿por qué nadie está hablando de esto? ¿Por qué si todos sentimos ansiedad, si todos tenemos pedos, seguimos pretendiendo que todo está bien? ¿Por qué nos sentimos tan solos, si en realidad estamos igual de rotos? Nos hacemos sentir peor porque creemos que somos los únicos pendejos que están valiendo verga… y no, la neta, yo creo que todos estamos mal.

“Llevo tres meses sentada esperando poder sentirme bien” es una frase clave. Literal, pasé meses así: sin moverme, sin accionar, solo esperando que algo —milagrosamente— me sacara del hoyo. Pero nada llega del cielo. Nadie viene a rescatarte. O tú haces la chamba, o te quedas ahí.  Y luego está esa otra línea: “Cada segundo se pasa lento cuando nos quedamos yo y mi voz de adentro”. Ese miedo al silencio, a estar sola contigo misma, porque tu cabeza no para. Se convierte en una batalla interna. Es esa voz que no se calla y que te tira sin piedad. Esa canción viene desde ahí. 

“Todo se ha vuelto incoherente y ya no sé si esto es ciencia o ficción”. Con eso me refiero a que ya no sé si de verdad me falta un puto químico en la cabeza —así, literal— o si todo es ficción, si me lo estoy inventando a la verga. 

‘te quise tanto’

‘te quise tanto’ siento que es como prima de ‘lo que un día fue’. Es esa misma vibra de: “Obvio me vas a extrañar, bebé. A mí y a mis desmadres”. Muestra mi lado más ligero, ese que tú conoces bien. Hablo de mis adicciones —tabaco y marihuana—. Ahí voy, llevo seis días sin fumar. 

También habla de todo el duelo que implica cortar con alguien. Primero escribí una parte, que es todo el inicio de la canción, y unos meses después la terminé. Pero esta canción fue un pedo hacerla. Yo no la quería sacar. Me daba pena: “¿Cómo que dice coger?, ¿cómo que dice marihuana?, ¿qué van a pensar mis abuelos, mis sobrinos, todo el mundo?”. Fue un reto para mí soltarla. 

Es una rola que refleja todo mi proceso de duelo, y sí, esta sí es pa’ un güey. Estuvo muy cabrón. Todo el mundo quería que saliera y yo la odiaba. Pablo y yo la trabajamos hasta el cansancio. Creo que es la canción del álbum que más nos costó: tuvo mil versiones, regrabé la voz, regresamos al demo, un desmadre. 

Y ya después, cuando por fin había sanado, escribí el outro, esa parte que dice:
“Ya no me acuerdo de tu olor y ya no pienso en ti cada mañana. Poco a poco creo que voy mejor. Quedó mi historia más de amor olvidada. Pero espero que te vaya bien, aunque duermas con alguien más en tu cama. Ya entendí que no vas a volver”.

 Es para el mismo güey de ‘lo que un día fue’. Antes decía “no vas a tardar en volver”, ahora ya entendí que no vas a volver. “Te quise tanto que ya no quedó nada”. Y ya.

‘1 tipo nuevo’

(Antes de relatar lo que significa esta canción, Paloma sacó el celular y llamó a su madre para pedirle permiso de decir que fue escrita para ella. Su madre accedió). 

Se la escribí a mi mamá, y de cierta forma, también a mí. Porque, como dicen, the apple doesn’t fall far from the tree… o, para mis compas, “de tal palo, tal astilla”. Es una canción para las dos, porque compartimos muchos patrones. Habla de cómo hemos buscado nuestro valor en los hombres, de cómo nos hemos medido a través de ellos. La escribí justo cuando estaba peleada con mi mamá. Me inspiré en ella, en mí, en nuestra historia. También habla mucho de mi infancia, de cómo era vivir en mi casa. Ya me había salido de ahí, pero todo eso seguía muy presente. Ahora ya estamos mejor, arreglamos las cosas, pero hubo un momento en que todo estaba muy mal. Como yo, mi mamá también lidia con depresión y muchísima ansiedad. La canción habla de eso, de lo que fue crecer viendo a alguien que amas en ese hoyo, y yo tratando de llegar a ella, de decirle: “¡Jefa, vales mil! ¡Neta, porfa, ya!”. Y también habla de los güeyes con los que ella estuvo, que no la trataban como se merece. Porque sí, mi mamá se merecía muchísimo más.

‘pijama.’

‘pijama.’ es para que vean que también soy más alivianada. Que me la sudan. O sea, soy las dos: la dolida, pero también la que dice “me la pelan”, todo en una sola. Ahí están las dos Palomas. Ahí está el ‘Au’. Todo el álbum tiene muchos contrastes. Las letras son súper tristes y trágicas, pero las producciones están bien movidas y cool. Es mi lado depresivo, pero también el alegre. La perrota y la migajera más migajera de todas. Están todas.

‘la mente de una paloma’

¡Hablando de esos dos lados! ‘La mente de una paloma’ lo explica todo. ‘la mente de una paloma’ es el interludio del álbum. La canción está paneada. De un lado, tiene un pianito súper sweet que dice “Me caes bien, estás chula, eres una dura”. Y del otro, una guitarra súper distorsionada que dice “Te vas a quedar sola, no tienes cura”. Así es mi mente.

Lo chido de esta canción, y lo que quiero decirle a la bandita, es que todos tenemos ese diálogo interno. Una voz que nos echa flores y otra que nos tira mierda. Y como en la canción, tú puedes elegir cuál escuchar en la vida real. Tú decides si vas a escuchar la voz que te tira mierda o la que te echa flores. Pero también creo que es importante abrazar a las dos. Es importante reconocer las dos voces, porque si no, no hay balance. Al final, tú decides cuál va en el asiento del piloto y cuál se queda atrás.

Y eso es ‘La mentira de una paloma’. Reforzando el concepto de los dos polos de la luz. Pongan mucha atención a esto: está en todas partes, en todas las personas, en todo. Todo en la vida tiene un lado positivo y un lado negativo. Desde el fucking átomo. ¿Ok? Period.

Juan Ale

‘nunca fuiste parte – voice note :)’

Ay, me da nervio decirte… pero pues sí, es para mi papá. La escribí justo después de una pelea que tuve con él. No ha estado del todo ausente, es como de esos papás que están a veces y a veces no. Pero, pues, nunca estuvo ahí. Era como cada año bisiesto.

Desde que tengo uso de razón. Bueno, creo que de chiquita estaba un poco más presente, y entre más fui creciendo, más se fue alejando. Mis papás se divorciaron cuando yo tenía tres, y esta canción habla de ese duelo. Es la primera canción que escribí del álbum… y también es la última. Otra vez, por dualidad. Y eso me acabo de dar cuenta, no creas que lo planeé.

Esta canción es una nota de voz. Literal. La grabé en mi cuarto. No tiene edición, nada de nada. Es una canción muy importante para mí porque marca la esencia más cruda del álbum, porque así nacieron todas estas canciones: antes de la producción, antes de todo, era yo chillando en mi cuarto, como en este voice note.

Es de las primeras canciones que escribí en mi vida. Chance no es la mejor compuesta, ni la mejor tocada ni nada, pero es muy yo. Duele, y si duele, sana. Y ojalá sane a alguien. 

El nombre tiene una carita feliz porque hice la paz con eso, con que nunca fue parte y con que así tenía que ser y sé que él dio lo que tenía que dar y eso está bien. Estoy agradecida con todo lo que he vivido porque me gusta quien soy, y si no fuera por todo eso, no sería yo. Y me caigo chido.   

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