mayo 30, 2022

Colombia ha hablado, y ahora se debate entre el populismo de derecha y el progresismo de izquierda

Un aparente cambio de rumbo es lo que pide Colombia para su nuevo presidente. Esto es lo que parecen decir los resultados de la primera vuelta ocurrida este 29 de mayo

Por  ROLLING STONE

Joaquin Sarmiento/Agence France-Presse/Getty Images

Los grandes ganadores son los representantes de la fuerza progresista de izquierda encabezada por Gustavo Petro y Francia Márquez, que sumaron 8.526.466 votos, alcanzando el 40,32%.

A pesar de esta votación histórica para un movimiento alternativo, el resultado no le alcanzó a Petro, quien ahora se disputará la presidencia en una segunda vuelta con un contrincante inesperado: Rodolfo Hernández, de 77 años, que obtuvo un 28,15%, equivalente a 5.952.783 de votos.

La sorpresa de Hernández no es del todo imprevista, pues las últimas encuestas mostraron un repunte de un candidato que se consideraba marginal hace un par de meses. Ahora, que ocupó el segundo lugar y, sobre todo, que superó a Federico Gutiérrez, el candidato oficial del establecimiento y del expresidente Álvaro Uribe, el escenario político cambia radicalmente. O al menos así es que se quieren presentar estos resultados.

Colombia ha sido gobernada por la misma fuerza política en los últimos veinte años desde la primera presidencia de Uribe, en 2002. El expresidente, de orientación política de derecha radical, basó su gobierno en la lucha contra las guerrillas bajo una política del enemigo interno que justificó los medios con tal de llegar a este fin. La dolorosa cifra de 6.402 civiles asesinados por las fuerzas militares, haciéndolos pasar como guerrilleros muertos en combate, son una muestra de esta política.

Federico Gutiérrez jugó a desmarcarse de ese apoyo, a la vez que recibía el respaldo de las fuerzas políticas del partido de gobierno, heredero de Uribe y con Iván Duque como presidente actual. La imagen negativa de Duque es quizás la mejor explicación para que haya quedado en un tercer lugar que nadie esperaba. Su votación fue de 5.057.450 de votos, un 23,91%.

Los casi cinco puntos de diferencia entre Rodolfo Hernández y Federico Gutiérrez no parecen tantos, pero fueron los suficientes para poner a Hernández a competir por la presidencia cuando pocos lo veían venir.

La corta historia política del exalcalde de Bucaramanga, una ciudad mediana de Colombia, le han hecho parecer alguien ajeno a la política tradicional tan desgastada en la opinión de los electores. Pero Hernández está muy lejos de ser una fuerza alternativa y más bien representa a un empresariado regional de derecha, bastante afín con el establecimiento.

El gran lema de Rodolfo Hernández, y al parecer el único, es el de la anticorrupción, un mal que aqueja a Colombia desde hace tiempo y que en el actual gobierno de Duque ha hecho grandes méritos para ser repudiado. Lamentablemente el discurso no corresponde con la trayectoria de Hernández, quien actualmente afronta un proceso en su contra por su presunta responsabilidad en la adjudicación ilegal de un contrato de manejo de basuras durante su periodo como alcalde. El juicio será el próximo 21 de julio, un antecedente no solo preocupante en caso de llegar a la presidencia, sino paradójico para alguien que hizo de su bandera la lucha contra la corrupción.

Pero el tema de la corrupción no es el único punto flojo del que se considera un candidato populista de derecha. Rodolfo Hernández no asistió a ninguno de los debates recientes, ha hecho infortunadas declaraciones machistas, xenófobas y apologéticas del nazismo (manifestó su admiración por Adolf Hitler) y se hizo famoso en el país por golpear a un político de su ciudad cuando acusó de corrupción a su hijo.

Su reconocimiento público viene principalmente de su estrategia de marketing político en redes sociales, donde resalta el poco gasto público durante su alcaldía, aunque los avances de gestión fueran muy insuficientes. Y, además de la anticorrupción, su carta de presentación es la de ser un político de centro, cuando su pasado político lo relaciona inevitablemente con el apoyo del mismo Álvaro Uribe.

El escenario más probable de los próximos días será la adhesión de los partidos de derecha a la campaña de Hernández. Incluso el mismo Federico Gutiérrez, el gran perdedor de la jornada, ya le declaró su apoyo, así como otros políticos del partido de gobierno. La expectativa estará en la forma en que el candidato responda a estas adhesiones, si su plan sigue siendo el mostrarse como un político en contra del continuismo. Además, la suma de ambas votaciones es la poco despreciable cifra de 11 millones de votos, todo un reto para Gustavo Petro. 

La segunda vuelta estará marcada entre Petro, un candidato experimentado y con una propuesta de país elaborada, con Hernández, alguien más parecido a un fenómeno electoral, sin programa y sin un proyecto de país claro más allá del rechazo a la corrupción. A su vez, los clanes políticos no se quedarán quietos ante la posibilidad de mantener sus privilegios regionales con un candidato afín como Hernández.

Colombia vivirá días muy intensos hasta decidir a quién quiere como futuro presidente.

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