ILUSTRACIÓN POR ROLLING STONE

Ciberpunk: cuando el futuro es tan brillante que debes utilizar lentes oscuros

Exploramos los orígenes del género al que pertenecen tanto las películas como la obra literaria en el que todo tiempo futuro es peor

Por: ANDRÉ DIDYME-DÔME

LOS ORÍGENES

Sobre los orígenes del ciberpunk existen tres puntos clave a saber:

  1. El escritor canadiense William Gibson, autor de la novela Neuromante de 1984, dio origen al concepto del ciberpunk.
  2. El editor de ciencia ficción Gardner Dozois utilizó por primera vez el término para referirse a la prosa de William Gibson.
  3. La palabra apareció por primera vez como título de un cuento corto escrito por Bruce Bethke para el volumen 57, tomo 4, de la revista de ciencia ficción Amazing, publicada en el mes de noviembre de 1983.

Este neologismo se utilizó inicialmente en el campo de la literatura para clasificar a las novelas de ciencia ficción que surgieron en la década de los 80 y que se caracterizan por trabajar lo extraño, lo oscuro, lo violento y lo pesimista dentro del género. Es por eso que a las novelas ciberpunk también se les conoce como Radical Hard Science Fiction (Ciencia ficción dura y radical). Y aunque Bruce Bethke llamó a su cuento Ciberpunk para yuxtaponer la actitud de los rockeros punk con las obsesiones por la alta tecnología del mundo posindustrial, es William Gibson quien inventa el término “ciberespacio”, y funda de forma definitiva las características de la novela ciberpunk. 

Inicialmente para Bethke, la palabra ciberpunk significaba “un joven vándalo o criminal sin ética, asistido por computadoras”. Pero luego, y gracias en gran parte a Gibson, la palabra abarcó mucho más que la definición de un personaje o un subgénero literario: el ciberpunk se convierte entonces en una tendencia y una subcultura.

LA FUSIÓN

El prefijo “ciber” viene del griego Kubernan, que significa agitar, guiar, gobernar y controlar. De este se deriva la palabra “ciberespacio”, que como se mencionaba anteriormente, fue utilizada por primera vez por el mismo Gibson, quien la define como “una alucinación consensual experimentada diariamente por millones de operadores legítimos en toda nación… Complejidad impensable.  Líneas de luz puestas en el no-espacio de la mente, clusters y constelaciones de datos…”.   

Otra palabra que se deriva de “ciber” es “cibernética”, rama de las matemáticas fundada por Norbert Wiener en 1948 (mismo año de la escritura de 1984, la famosa novela de George Orwell), que estudia los sistemas de control y la retroalimentación que dan los sistemas en cuestión, ya sean de tipo mecánico, eléctrico, electrónico o biológico, a quien lo controla. Desde ese entonces, el prefijo se usa en conexión con las máquinas autómatas como los robots, los androides y los ciborgs, como también con el mundo de las computadoras (de ahí las palabras “cibernauta” y “cibersexo”).

Por otra parte, el término “punk” de origen inglés y que traduce literalmente “joven criminal o vagabundo”, se utilizó a partir de finales de la década del 70 para definir a un movimiento musical dentro del rock que se caracterizaba principalmente por la agresividad y el rechazo a la autoridad. Al unir los dos términos, podríamos decir que el ciberpunk es la respuesta anárquica y rebelde del ser humano frente a su hija: la tecnología.

Los exponentes del ciberpunk, que se extienden a la música, el cine, los videos musicales y el cómic, también han sido llamados neuromantics (por la novela de William Gibson), mirrorshades (por los anteojos de espejo que permiten ocultar la identidad), new wavers (por el movimiento musical pospunk de comienzos de la década de los 80) y outlaw technologists (tal vez debido a que Case, el protagonista de Neuromante, es una especie de vaquero computarizado que se encuentra al margen de la ley por traficar con información).  Otros llaman tech noir al ciberpunk, como un homenaje a la discoteca donde el Terminator encuentra a Sarah Connor en la película de James Cameron de 1984.

Pero sea cual sea su denominación, el estilo ciberpunk se caracteriza por estar fuertemente influenciado por las formas góticas, barrocas y neobarrocas, resucitando la fascinación por la clasificación y la enumeración del Medioevo y por la obsesión por los datos, mientras que las historias mantienen en común una visión apocalíptica en la cual la tecnología no ha hecho más que aumentar la perdición del hombre. 

CIBERPUNK Y LITERATURA

Se podría decir que William Gibson no es el padre del ciberpunk, pero sí podríamos decir que este es su hijo bastardo, ya que sus verdaderos padres son George Orwell y Philip K. Dick. En su novela 1984 (publicada en 1949), el escritor británico George Orwell expone un futuro distópico en el que un gobierno totalitario aplasta al ser humano obligándolo a cumplir con las leyes y normas mediante adoctrinamiento, propaganda, miedo y castigo despiadado. En 1984 se introducen conceptos determinantes como el del “Gran Hermano” (la vigilancia extrema a todo momento y en cada lugar y, por supuesto, el título del primer reality show para la televisión), “la Habitación 101” (espacios de tortura en nombre de la obediencia), “Policías del Pensamiento” (los encargados de arrestar a quien piense de forma diferente a las consignas del partido), y “Neolengua” (una especie de idioma que reduce el vocabulario, lo que no está en la lengua, no puede ser pensado). Y como una especie de profecía perversa, es en el año de 1984 cuando aparece por primera vez un comercial para televisión dirigido por Ridley Scott donde se anuncia el nuevo computador personal Apple Macintosh, misma fecha en la que el escritor William Gibson publica Neuromante y en la que el director James Cameron estrena Terminator.   

1984, UNA PROFECÍA: Winston Smith (interpretado por John Hurt) intenta escribir sin ser descubierto. La ‘telepantalla’ imaginada por George Orwell a mediados del siglo XX es un claro antecedente del Internet que nos bombardea con información, no siempre veraz, mientras nos espía incesantemente.
Virgin Films/Umbrella-Rosenblum Films/Atlantic Entertainment Group/20th Century Fox

Si Orwell es la parte punk del ciberpunk, la parte ciber es Philip K. Dick, un prolífico escritor norteamericano autor de obras como Ubik (1968), ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (1968), Fluyan mis lágrimas, dijo el policía (1974) y Una mirada a la oscuridad (1977), que exponen sus obsesiones sobre la realidad, el tiempo, las sustancias psicoactivas, los robots, la vida extraterrestre, la muerte, el futuro de la humanidad, las alucinaciones y los lavados de cerebro, que lo atormentaron durante toda su peculiar vida, llena de visiones, extrañas casualidades y paranoia.    

Junto a Gibson surgen otros exponentes del ciberpunk, herederos de las obras de Orwell y Dick:  Robert Heinlein, quien constantemente resalta de manera cínica nuestras costumbres políticas, sociales y sexuales; J.G. Ballard, que medita de manera perturbadora y explícita sobre las catástrofes medioambientales o el efecto en el ser humano de la evolución tecnológica; William Burroughs, para quien las personas estamos infectadas por un organismo parásito llamado “lenguaje”; K.W. Jeter, quien cuestiona los impulsos violentos y sexuales del ser humano y que a su vez funda un subgénero llamado steampunk, conformando un posible universo retro-tecnológico, en el que la máquina de vapor ha llegado al máximo de desarrollo. Se suman a la lista Greg Bear, Pat Cadigan, George Allen Effinger, James Patrick Kelly, Mark Leyner, Tom Maddox, Rudy Rucker, Brial Aldiss y Walter Jon Williams.


Los cinco libros precursores

1. ¿Sueñan los Androides con Ovejas Eléctricas? (1968) de Philip K. Dick.  La novela pionera del género plantea la crisis moral a la que llega un cazarecompensas llamado Rick Deckard, quien persigue a los “replicantes” (androides casi iguales a los humanos), en la lúgubre ciudad de San Francisco del futuro.

2. 1984 (1949) de George Orwell. Un gobierno omnipresente obliga a cumplir sus estrictas leyes a la población civil mediante formas sutiles (manipulación de los medios) y no tan sutiles (torturas y castigos severos).

3. Un mundo feliz (1932) de Aldous Huxley.  En el futuro se han erradicado la guerra y la pobreza, y todos son permanentemente felices tras eliminar a la familia, la diversidad cultural, el arte, la literatura, la religión y la filosofía.

4. Yo, robot (1950) de Isaac Asimov. Además de establecer las tres leyes de la robótica, que son imprescindibles para la creación de seres artificiales, esta serie de relatos plantea paradojas y ejercicios intelectuales que indagan sobre la situación del hombre actual en el universo tecnológico. 

5. Crash (1973) de J.G. Ballard.  Esta es la historia de un grupo de personas que se excitan sexualmente observando y participando en accidentes automovilísticos. El materialismo y el capitalismo se unen al fetichismo y al sadomasoquismo.

Los cinco libros emblemáticos

1. Neuromante (1984) de William Gibson.  La novela que oficialmente inaugura el género, narra la historia de un hacker llamado Case, contratado para participar en tráfico de información. Aquí se analizan los conceptos de ciberespacio, inteligencia artificial, realidad virtual e ingeniería genética.  

2 Dr. Adder (1984) de K.W. Jeter. Un doctor recluta prostitutas por medio de la “interfase” para llegar a su subconsciente y convertir sus secretos más íntimos en realidad, además de mutilarlas y quemarles el cerebro con drogas.

3. Mirrorshades (1986). La primera antología de cuentos ciberpunk editada por Bruce Sterling.

4 Mindplayers (1987) de Pat Cardigan. El título hace referencia a los psicoanalistas del futuro, quienes atienden a sus pacientes utilizando una sofisticada tecnología conectada al nervio óptico, que permite explorar tanto el consciente como el inconsciente de sus pacientes.     

5. Halo (1989) de Tom Maddox. La historia de un computador que adquiere autoconsciencia y lleva a la humanidad a una profunda revolución tecnológica.


CIBERPUNK Y CÓMIC

Definitivamente, el pionero del ciberpunk en el cómic es Jack Kirby, autor de El cuarto mundo, una metaserie publicada por DC Comics a comienzos de los años 70. La serie se centra en la eterna batalla entre el bien y el mal, representada por los mundos de Nuevo Génesis y Apókolips. Darkseid, el malvado señor de Apókolips, busca la “ecuación anti-vida” que le permitirá controlar a todos los seres vivos. Se opone a este su hijo Orión, criado por sus enemigos en Nueva Génesis.

Hard Boiled, (1990)

Jack Kirby también publicó para DC Comics la serie Kamandi, protagonizada por un joven héroe en un futuro postapocalíptico, en el que después de un evento llamado “El Gran Desastre”, los humanos se convierten en una minoría perseguida en un mundo gobernado por animales inteligentes y altamente evolucionados.

Tokyo Ghost, (2016)

Junto a Kirby encontramos a otros autores como Jim Steranko (encargado de introducir elementos impresionistas, expresionistas, cubistas, pop y arte óptico a los cómics), Tanino Liberatore y Stefano Tamburini (creadores de RankXerox,  personaje fundamental del ciberpunk), John Wagner (creador del policía post-apocalíptico Judge Dredd), Alan Moore (autor de la obra maestra Watchmen), Katsuhiro Otomo (Akira), Masamune Shirow (Ghost In The Shell), Daniel Clowes (Like A Velvet Glove Cast In Iron), Grant Morrison (The Invisibles), Bill Sienkiewicz (Stray Toasters) y Wallen Ellis (Transmetropolitan), entre otros.


Los 5 cómics ciberpunk

1.  Transmetropolitan (1997) De Warren Ellis y Darick Robertson

2.  Judge Dredd: Mega City 2 (2016) De Douglas Wolk y Ulises Farinas

3.  Hard Boiled (1990) De Frank Miller

4.  The Long Tomorrow (1975) De Dan Bannon y Moebius

5.  Tokyo Ghost (2016) De Rick Remender y Sean Murphy


CIBERPUNK Y CINE

Las películas ciberpunk, al igual que las novelas y los cómics, se caracterizan por tratar dos aspectos fundamentales:

La ultra-tecnología donde se fusiona material genético (llamado wetware), tanto de hombres como de animales, con máquinas para crear seres biomecanoides que puedan pensar como humanos, y humanos que puedan pensar como máquinas. Esta tecnología visceral se concretiza en implantes cerebrales, prótesis artificiales y órganos clonados: la fusión entre el hombre y la máquina. Tiene sus raíces en el gnosticismo y su eje central es el demiurgo. Los gnósticos (entre ellos Philip K. Dick), creían que Jehová es en realidad un falso dios cuyo nombre verdadero es Samael, “el dios de los ciegos”, creado por Sofía (la diosa de la sabiduría), quien se rebela y asume su falso trono como creador y dios (como una especie de Lucifer), engañando a la humanidad por medio de un programa de control mental (o sometimiento del alma) que busca distraer a la humanidad con problemas materiales y el miedo a la muerte. Junto al demiurgo, encontramos otros orígenes del interés por la creación antropomorfa autónoma en los mitos griegos del Pigmalión (cuya escultura Galatea, cobra vida) y el de Hefesto y su gigante de bronce Talos.  Se suman a estos la leyenda judía del Gólem, un ser creado con arcilla por el rabino Elijah Ben Judah, y algunos derivados: el monstruo de Frankenstein (personaje central en la novela de Mary Shelley), los zombies o muertos vivientes del vudú, y Pinocho, el autómata de madera que busca ser un niño de verdad, protagonista del cuento de Carlo Collodi.

Brazil, (1985).
Embassy International Pictures/Brazil Productions

Desde los inicios del cine, la vida artificial ha sido el centro de numerosas películas, destacando El payaso y el Automatón (1897) y El ilusionista de fin de siglo (1899) de Georges Méliès, El Valet Motorizado (1906) de Arthur Cooper, Frankenstein (1910) de J. Searle Dawley, El gólem (1914) de Paul Wagener, la serie Homunculus (1916) de Otto Ripert, y los clásicos El gabinete del Doctor Caligari
(1919) de Robert Wiene, Metrópolis (1926) de Fritz Lang, Frankenstein (1931) y La novia de Frankenstein (1935) de James Whale.

2001: odisea del espacio, (1967).
Stanley Kubrick Productions/Metro-Goldwyn-Mayer

Algunos de los sucesores de estos seres creados por el hombre son Robby, el robot de El planeta prohibido (1956), el computador HAL de la película 2001: Odisea del Espacio (1968), el robot vaquero de Westworld (1973), Terminator (1984), Robocop (1986), Rachael, la replicante de Blade Runner (1982), Motoko Kusanagi, la ciborg de Ghost In The Shell (1995), David y Gigolo Joe, los androides de A.I. Inteligencia Artificial y, por supuesto, los Transformers (2007).

El futuro pesimista: En términos generales, los escenarios del ciberpunk se presentan de dos maneras distintas y al mismo tiempo relacionadas entre sí; por un lado están las sociedades represivas, al estilo de las novelas de Orwell y, por el otro, están los desiertos post-apocalípticos, producto de desastres nucleares, pandemias incurables, invasiones extraterrestres o catástrofes medioambientales, donde rige la ley del más fuerte y los humanos vagan entre los restos de la civilización.

En el primer escenario encontramos películas –muchas de ellas basadas en libros– como Fahrenheit 451 (1966),  Naranja mecánica (1971), THX-1138 (1971), 1984 (1984), Brazil (1985), Dark City (1998), la cuatrilogía de Matrix (1999-2021) y V For Vendetta (2005).

En el segundo escenario se ubican La invasión de los usurpadores de cuerpos (1956), El último hombre sobre la tierra (1964), El planeta de los simios (1968), El hombre Omega (1971), Un chico y su perro (1975), la cuatrilogía Mad Max (1979-2015), Stalker (1979), 1990: Los guerreros del Bronx, Cartas de un hombre muerto (1986), Akira (1990) o 28 días después (2002) de Danny Boyle, entre muchas otras. El ciberpunk es ante todo la combinación de la alta tecnología con la vida miserable. Un mundo donde las ciudades se han vuelto infiernos y donde no hay escape ni esperanza. En el mundo ciberpunk, solo aquellos que viven al margen, los criminales y renegados vestidos de cuero y metal, que usan la ultra-tecnología para recuperar algo de su humanidad perdida, tienen la posibilidad de sobrevivir. Las historias a menudo se inclinan hacia la ilegalidad y siempre hay algo de ambigüedad moral. Enfrentarse al sistema no hace que los protagonistas del ciberpunk sean “héroes” en el sentido tradicional de la palabra, son más bien sobrevivientes.   


Las cinco sagas cinematográficas ciberpunk

1.  La cuatrilogía de David Cronenberg: Videodrome (1983), Crash (1996), eXistenZ (1999) y Crímenes del futuro (2022)

2.La trilogía de Ridley Scott: Alien (1978), Blade Runner (1982) y Prometeo (2012)

3. La trilogía de James Cameron: Terminator (1984), Aliens (1986), Terminator: Judgement Day (1989)

4. La trilogía de Paul Verhoeven: Robocop (1987), Total Recall (1989), Starship Troopers (1997)

5. La cuatrilogía de George Miller: Mad Max (1979), The Road Warrior (1981), Mad Max Beyond Thunderdome (1985), Mad Max Fury Road (2015)


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