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Tom Hanks emprenden la misión de protagonizar 'Inferno', de Dan Brown

Por  ÓSCAR URIEL

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Cortesía

Extraído de rs161, octubre 2016

Un éxito literario no garantiza un logro cinematográfico. Sólo basta con preguntarle a Ron Howard o a Tom Hanks sobre aquella infame proyección en el Festival de Cine de Cannes de la entonces aguardada El Código Da Vinci, versión fílmica del best seller de Dan Brown, que había tomado al mundo de las publicaciones por sorpresa y la que, ante la sorpresa de la industria fílmica, fue también elegida como el título inaugural de la edición 2006 del reconocido evento.

La película fue abucheada por la crítica especializada y por los exquisitos asistentes al Palais esa fatídica noche para sus realizadores, sin embargo, la producción terminó por convertirse en un éxito de taquilla internacional derivando en la realización de dos secuelas más, la última a estrenarse bajo el título de Inferno.

Conspiraciones proverbiales. Intriga en la élites religiosas. Investigadores espontáneos. Pareciera que  Dan Brown ha encontrado la fórmula acabada para atrapar al lector aficionado a la ficción liviana, aquella literatura que nos hace más llevadera las largas esperas en aeropuertos.

Un protagonista desmemoriado en medio de una confabulación

Inferno es la cuarta novela en la saga de Robert Langdon, ese audaz maestro de simbología de la Universidad de Harvard, quien emprende por decisión individual inmiscuirse en rompecabezas mitológicos que incluyen sectas y conspiraciones.

A esas comunes situaciones que enfrenta el protagonista en sus aventuras, ahora tendremos que sumar el elemento de la amnesia. “Definitivamente se trata del elemento más atractivo de esta tercera película. La historia inicia con un golpeado Langdon, que convalece en una cama de hospital sin poder recordar lo que sucedió días atrás, ni siquiera es capaz de reconocer la ciudad en la que se encuentra en calidad de paciente. Esta circunstancia le permite al personaje iniciar sobre una hoja en blanco, ¿comprendes? Se trata, literalmente, de un principio en donde nos enfrentamos a un lienzo limpio en donde el público y Robert irán pintando el pasado del personaje. Me parece una idea fenomenal, puesto que la trama no se convierte en una situación meramente anecdótica, de hecho, creo que no hay necesidad de explicar con diálogos las situaciones que aprecia la audiencia, como sucedió con Angeles y Demonios y anteriormente con El Código Da Vinci. Como actor, resulta un verdadero desafío y una oportunidad para crear algo sugestivo y ultimadamente atractivo para los seguidores de la saga.  Simplemente es colocar al personaje de Robert Langdon en una coyuntura inesperada. El clásico estado del diálogo vs el comportamiento del protagonista”, nos dice Tom Hanks en una entrevista exclusiva realizada semanas antes del estreno de la cinta, quien retorna a caracterizar a quien probablemente sea uno de los personajes consentidos del público a pesar de que en un principio la saga fue diseñada para que fuese estelarizada por George Clooney o Ralph Fiennes, ambos sugerencia del director Ron Howard. “En esta ocasión pasa tanto por la cabeza de Robert Langdon que me era imposible llegar al set, ponerme en situación y hacer referencia a alguna conspiración originada 500 años atrás. Ahora fue mucho más complicado que en las otras dos cintas, por lo que al final del día me encontraba verdaderamente exhausto”, confiesa Tom Hanks sobre las principales diferencias entre Inferno y las producciones anteriores, considerando a esta tercera cinta como la definitiva en el entendimiento detrás del éxito de la imaginación de Dan Brown.

“Es muy sencillo. Dan toma estos cuestionamientos de fe  y dogmas para expandirlos en una visión meramente macro de forma que todo tipo de espectador se ve seducido por la historia que nos relata. Con El Código Da Vinci se atrevió a cuestionar la divinidad del hijo de Dios; con Ángeles y Demonios fue suficientemente audaz para cuestionar el origen del universo: ¿Se trató de la resolución de un Dios o del Big Bang? En esta ocasión presentamos una interpretación muy singular sobre el averno planteado por Dante. Estoy seguro de que dará mucho de qué hablar”, agrega el histrión.

Audrey Tautou y Ayelet Zurer son el par de actrices que han acompañado a nuestro protagonista en las respectivas aventuras previas. Hoy toca el turno a Felicity Jones (a quien próximamente veremos como lideresa en una precuela de esa ‘discreta’ saga de La Guerra de las Galaxias) de interpretar a la compañera de misión. Sobre esto, ella nos habla.

“Interpreto a la Doctora Sienna Brooks, a quien en el libro describen como una genio.  Es una mujer astuta, además de poseer una memoria privilegiada. Ha sido muy divertido caracterizarla. Mira, el sólo hecho de trabajar con Ron ha sido un privilegio. Es un director que se prueba a sí mismo todo el tiempo. Cada una de sus películas es distinta, en aproximación y tono. Fue una delicia hablar con él antes de iniciar el rodaje pues es un hombre lleno de ideas”, confiesa Jones, quien considera que Inferno es una apuesta por demás contemporánea y vigente.

La odisea de un hombre en medio de un laberinto de signos y alegorías

Nos da la impresión de que después de aquella fatídica función en el Festival de Cannes, los realizadores finalmente dedujeron que la saga de El Código Da Vinci estaba esbozada simplemente para divertir al público, sin ninguna pretensión o alarde. El mito del profesor Robert Langdon debería evolucionar para convertirse en una especie de superhéroe para los adultos, un hombre académico y educado que posee una atracción especial por resolver arcaicas adivinanzas con secuelas actuales.

“A la audiencia le place sorprenderse con películas de tramas imprevistas y aunque podemos considerar a Infierno como una cinta de género, después de todo ese viaje que emprende el espectador en medio de emociones, aventuras y acertijos resueltos, podemos considerar que al final el público se queda con algo más, algo que tiene que ver con la inteligencia de Dan Brown para presionar algunos botones de interés general, en este caso sobre el asunto de la sobrepoblación. Es algo curioso porque a lo largo de la película te ves inmerso en las sorpresas, secuencias de acción y tempo de la historia, pero al final te quedas con una sensación de que tienes que conversar sobre el tema y esto la diferencia de las cintas de superhéroes, cómics o de entretenimiento vacuo que se estrenan en verano. Se trata de una película de acción para gente pensante”, agrega Howard, quien ha dirigido las tres cintas de la serie (The Lost Symbol falta por llevarse a la pantalla grande) y quien considera las historias de la autoría de Brown como esparcimiento para un público adulto.

Inferno también parece alejarse de la controversia que rodeó a la realización de El Código Da Vinci, una producción plagada de escándalos y provocaciones orquestadas por grupos religiosos liderados primordialmente por el Opus Dei, organismo católico que consideraba que la cinta estaba repleta de errores históricos y análisis teológicos inexactos.

En Inferno, el asunto a abordar es la sobrepoblación, en donde Bertrand Zobrist,  transhumanista y genio de la biología genética, está dispuesta a controlar el crecimiento desmedido de la humanidad, un asunto por demás actual el cual Brown manejó con eficacia en la novela. “Curiosamente, el libro de Inferno fue otro best seller. Eso siempre es una buena señal. Las anteriores producciones funcionaron bastante bien, pero independientemente de eso, siempre realizo mis producciones porque creo que finalmente pueden divertir y distraer a la audiencia esperando que el público pueda conectar con la historia que quiero relatar. Hemos realizado algunas funciones de prueba y el público ha respondido satisfactoriamente ante esto”, explica Howard, quien entregó esta cinta en formatos 3D e IMAX con la finalidad de involucrar a un público más adulto a estas configuraciones tan populares dentro del cine de mero entretenimiento.

Por su parte, Hanks exterioriza efusivamente su estima para con este singular personaje, el cual se ha convertido en un célebre rol dentro de la ficción moderna.  Independientemente de las teorías eclesiásticas rebuscadas de Brown, el autor ha creado un protagonista que ha engranado un puente de empatía con el lector y la audiencia. “La cualidad que más admiro de Robert es su perseverancia. Es un hombre al que le fascinan estos universos repletos de símbolos y alegorías además de ser un académico entendido de la teología y arquitectura, pero sobretodo cuando algo le intriga es un tipo que no descansa hasta averiguar lo que ambiciona saber. En el transcurso de estas tres cintas he entendido que es un hombre con un sentido ecuánime sobre lo que está bien o mal, de hecho, en este tercer episodio somos testigos de una crisis en la que Robert se cuestiona el continuar con su pesquisa, sin embargo, termina por resolver el enigma de la trama, pues básicamente se trata de su naturaleza humana. Es un personaje fascinante. Creo que el principal atractivo que puede encontrar el público en cualquier cinta es poder verse reflejado en la historia en alguno de los personajes estelares. Finalmente todos poseemos esa sensación de  querer conocer más de lo que se nos permite, sólo que Robert Langdon rompe con ese límite”, finaliza Hanks.

Mira el trailer de Inferno: