octubre 25, 2022

“Buscamos celebrar, apoyar y engrandecer la música latina”

Manuel Abud, CEO de la Academia Latina de Grabación, defiende la relevancia que el organismo y el Grammy Latino mantienen actualmente, con un panorama musical tan vasto y atomizado

Por  PABLO MONROY

Academia Latina de Grabación

La música evoluciona constantemente. Evaluarla y encasillarla se ha vuelto casi imposible. En un panorama actual, en el que los géneros musicales tienen una línea divisoria prácticamente invisible, existe tanta oferta musical y los mercados están más atomizados que nunca, ¿qué relevancia pueden mantener las ceremonias de premios? ¿A quién se premia y a quién no? ¿Bajo qué criterio? ¿Quién lo decide?

La música latina, sobre todo, ha experimentado un gran desarrollo recientemente y sus artistas se han posicionado en lo más alto del panorama musical mundial. Esto genera nuevos retos para el organismo que busca “celebrarla, apoyarla y engrandecerla”, la Academia Latina de Grabación. 

La Academia se encarga de organizar el Grammy Latino, uno de los premios que más atención genera ante el público y el gremio musical de la región. Sin embargo, su relevancia ha sido puesta en duda recientemente. Artistas como Danny Ocean o J Balvin se han pronunciado públicamente en contra del proceso llevado a cabo por la Academia (especialmente cuando su nombre no aparece en la lista de nominados). Algunas personas han cuestionado la amplificación que las mujeres reciben en comparación con la de los hombres, o la calidad de algunos productos musicales (comercialmente exitosos) que logran ser nominados.   

En entrevista con ROLLING STONE en Español, Manuel Abud, CEO de la Academia Latina de Grabación, defiende la relevancia que el organismo y el Grammy Latino tienen actualmente. También habló sobre el proceso que ocurre tras bambalinas en el Grammy Latino, de las medidas de paridad que se han tomado en el jurado, entre otras cosas.

¿Cómo llegas a la Academia?, ¿qué te hizo la persona indicada para el puesto?

Lo que me hizo la persona indicada para el puesto hay que preguntárselo al consejo, que fueron los locos que me escogieron. Muchos años en la industria del entretenimiento, pasión por la música y un conocimiento –por la parte del entretenimiento– de cómo funciona una organización global que requiere de una actualización. Muchos años de estar cerca de la Academia y cerca de la música.

Después me pidieron acercarme a hacer un plan estratégico para la Academia como consultor, lo cual me permitió meterme a las entrañas de la Academia; propuse un plan estratégico que les gustó, y me propusieron quedarme como Chief Operating Officer, como COO. Después fui el candidato que eligieron ellos para ser el CEO.

Yo creo que lo que traigo a la Academia es insisto, una pasión y reconocimiento por la música, pero al no venir de la música, también traigo una integridad que me permite no tener ningún bagaje ni preferencias, y administrar un proceso íntegro y transparente.

En esa etapa como consultor, ¿qué problemas o áreas de oportunidad encontraste?

Justo me gusta mucho más plantearlo como área de oportunidad que como problema, porque lo que se hizo durante 20 años, que fue cuando estaba yo haciendo esto con la Academia, era maravilloso. O sea, hay un legado increíble y un gran esfuerzo de muchas personas, pero el mundo está cambiando y la cultura está cambiando. Y la Academia tiene que evolucionar.

Entonces, el reto principal que yo veo es un reto de mantenerte al día, de evolucionar junto con la evolución que están teniendo la música y los artistas, al mismo tiempo que defiendes la excelencia. Entonces, mi propuesta al consejo fue: promesa al legado, pero también estar retando el status quo continuamente para asegurar una organización dinámica.

¿Cuál dirías que es la función principal de la Academia Latina de Grabación?

Sin duda, buscamos celebrar, apoyar y engrandecer la música latina. Creo que la Academia debe ser el referente internacional de la música latina, y por ende, el Latin Grammy, que es el premio que entregamos, ser el máximo estándar de excelencia.

Esa combinación de una membresía representativa que busca engrandecer, honrar y celebrar la música latina y que otorga este premio, que debe ser el máximo estándar de excelencia.

Porque, además, nosotros no premiamos el éxito comercial ni la popularidad, premiamos la excelencia; la excelencia con base en lo que los 4.000 miembros votantes de la Academia definen como excelencia.

¿Dirías que ha aumentado la presión o la responsabilidad de la Academia, con este reciente auge de la música latina en el mundo?

Sí, creo que sí, porque obviamente el momento que está viviendo la música latina a nivel mundial trae los reflectores hacia lo que la Academia reconoce como excelencia, y aumenta la presión. Es una responsabilidad –por un lado maravillosa, pero que yo tomo de manera profundamente seria– de administrar un proceso transparente, y manejar una organización que sea representativa.

Mi principal compromiso es, por un lado, que la membresía sea representativa de la comunidad a la que servimos, y por otro lado, que el proceso sea íntegro e incluyente.

¿Cuál dirías que es el mayor reto que has encontrado como CEO de la Academia?

Como te decía, si mi principal compromiso es que la membresía sea representativa, el principal reto es que la gente, los profesionales de la música, se involucren. Porque a cada rato salen controversias, pero luego te das cuenta de que los artistas agraviados muchas veces ni siquiera participan.

Entonces, para mí, es motivar a esta comunidad artística a que participe, a que se involucre en este proceso. Y por supuesto, mantener el premio relevante; la relevancia del premio es fundamental aquí.

Justo a eso iba, ¿qué relevancia pueden mantener este tipo de premios en los tiempos de las redes sociales y de mercados musicales tan atomizados?

¿Sabes qué pasa? Que al final del día este es un reconocimiento entre colegas. Eso es lo que hace tan diferentes al Grammy y al Latin Grammy de los demás premios, que yo respeto y a los que no veo como competencia, porque no competimos.

El Grammy y el Latin Grammy son premios, como dicen los gringos, entre peers, entre colegas. Es un reconocimiento que los profesionales de la música se dan entre ellos mismos, definiendo quiénes son los que se han destacado ese año por una propuesta de excelencia.

¿Puedes darnos un breve resumen de lo que pasa tras bambalinas en la Academia durante cada etapa del proceso de los Latin Grammy?

Todo empieza con la inscripción del proceso, y con la inscripción del producto al proceso. Primero que nada, hay un periodo de elegibilidad, que va del 1º de junio al 31 de mayo del siguiente año. Entonces, se inscribe el producto… Todo miembro tiene capacidad y la facultad de inscribir producto, y también toda disquera. Este año recibimos 18.000 productos.

Entonces se reciben esos 18.000 productos y lo primero es clasificarlos. Es decir, qué va a pop, qué va a urbano, qué va a rock… Porque cuando el artista o la disquera inscribe el producto, lo inscribe a una categoría determinada, y eso no significa que el producto va a quedar ahí. Nosotros llamamos a 300 de nuestros miembros y creamos lo que llamamos los comités de selección, en donde los miembros deciden si efectivamente lo que se metió en una categoría pertenece ahí o no, y se pasa a otra. De ahí se saca ya el primer listado oficial de inscripciones, que se manda a los miembros para una primera ronda de votación. Se mandan a los 4.000 miembros los 18.000 productos.

De ahí ellos votan; se recibe esa votación, y de ahí salen los nominados, que en las cuatro categorías generales son diez, y en las demás son cinco. Se reciben, se analizan los nominados, y se vuelve a mandar otra lista con esas nominados a la segunda ronda de votación, que hoy precisamente está en su tercer día. Esos nominados son votados entre los 4.000 miembros.

Esa votación no nos llega a nosotros, les llega directamente a Deloitte, que es la firma de contadores, y ellos hacen los listados, los ponen en sobres y el día 17 de noviembre, los verás abriéndose; “Y el Latin Grammy va para…”.

Relacionado a esto que mencionas de las categorías y los géneros, me imagino que cada vez es más difícil categorizar la música, ¿no? Cada vez está más diluido el límite entre géneros, ¿cómo han lidiado con esto?

Eso es complicadísimo. Y qué bueno, porque la música es un organismo vivo que evoluciona; no puedes tratar de encasillarla. Y las categorías no deben tratar de encasillarla, las categorías son convencionalismos internos para que puedas comparar uno con otro, pero tienen que ser dinámicas, y van ajustándose a los tiempos.

Y como muy bien apuntas, ves a los urbanos metiendo toques de pop, y a los poperos metiendo flows urbanos, y a los regionales mexicanos metiendo también parte de flow, y a los flamencos. La música es una expresión tan amplia que es muy complicado meterla en categorías. Existen casi peleas físicas sobre si un producto es un género en específico u otro.

En cuanto al jurado y los votantes, ¿quiénes lo conforman y qué medidas se han tomado en temas de paridad y diversidad?

Primero, hay un cierto número de créditos que debes tener para ser miembro votante de la Academia. Una vez que eres aceptado como miembro votante, tienes tu derecho al voto, lo cual te hace uno de 4.000 jueces. O sea, no hay un jurado como se piensa, de seis personas ahí decidiendo. No, no; son los 4.000 que votan y que en su colectividad eligen lo que ellos consideran como una propuesta excelente.

En cuanto a los temas de paridad y diversidad, siempre hemos tratado de que la membresía sea representativa de la comunidad a la que servimos. Nosotros tenemos una cuestión interna a la que llamamos las 4 Gs: geografía, que haya de todos los países; género musical, que todos estén representados; género de orientación sexual; y generación, o sea, de edades. Entonces, siempre queremos ver que estén representadas todas estas cuatro Gs.

Voy a hacer una broma, no es específicamente así, pero imagínate que todos los brasileños se meten, entonces todo el producto sería brasileño. Tenemos que estar viendo que haya representatividad equivalente de parte de cada uno de los países.

¿Cuál crees tú que es la mayor discrepancia entre lo que la gente ve desde afuera y lo que en realidad es?

Creo que el pensar que un género o un artista debe ganar un Grammy o un Latin Grammy porque es popular. Entonces, cuando no lo gana, piensan que a fuerza hay trampa. Y no. No es de trampa; o sea, no hay necesidad de hacer trampa. Es lo que los 4.000 miembros voten. A mí, si soy franco, me da lo mismo si gana fulano o perengana. Yo no tengo aquí ninguna preferencia; mi preferencia es que verdaderamente haya esa representatividad.

Mucha gente piensa, “No, es que están arreglados”. No. ¿Arreglados por quién? No somos ningún tribunal supremo, simplemente somos un grupo de músicos que se reúnen para honrar y celebrar lo que se considera excelencia.

Cuando se anuncian las nominaciones, es común que lleguen críticas, sobre todo de los mismos artistas, sobre la validez de las mismas. Tengo aquí, por ejemplo, un tuit de Danny Ocean de este año que dice:

¿Cuál sería la respuesta de la Academia a ese tipo de comentarios?

Nunca nos metemos en una controversia. Él tiene su opinión y es respetable, como la de cualquier otro. Mi responsabilidad es escucharlos; si piensan que no han sido representados adecuadamente, hablemos; si piensan que su género no está siendo correctamente representado, también lo hablamos.

Es que mira, lograr una nominación es muy difícil. Este año fueron 18.000 productos, para los cuales hay 53 categorías, hay 53 nominados. Es muy, muy difícil. Y de ninguna manera voy a pretender que es perfecto, porque no es perfecto. Se escapan y se cuelan muchos, pero es normal. Son humanos; es excelencia con base en lo que cada uno piensa, y cada quien es libre de tener su propia opinión.

Por supuesto que uno piensa que su propuesta es excelente; si no, no lo haría.

Estaba platicando con una banda española hace poco, que forma parte de los votantes. Me contaron que el proceso de escuchar con detenimiento todos los productos que entran es casi imposible. ¿Esto es un problema que ya habían detectado o para el que ya tengan una solución?

Es un reto complicado, y le das al clavo. Entre tanto producto, es tremendamente complicado. Mi compromiso es que todo producto se escuche y todo producto sea clasificado. Por eso no lo hacemos solos en la Academia, y reclutamos 300 miembros que escuchan todo el producto. Entre esos 300 miembros, todo el producto se escucha y se clasifica. Aun así, hay problemas.

Y por supuesto, para el miembro votante al que le llega una lista de 18.000 productos, se vuelve muy complejo. Yo trato de escuchar todo; todo el tiempo estoy escuchando todo el producto que se inscribe. Una vez que salen los nominados se vuelve un poco más fácil. Todo producto nominado lo escucho, todo; unos más tiempo y otros menos tiempo.

Pero sí, es un reto, y seguimos buscando fórmulas para facilitarlo. Por ejemplo, hoy día, con las nuevas tecnologías, el miembro votante que recibe su boleta, ahí mismo da un clic para poder escuchar el producto antes de votarlo. Y seguimos metiendo adelantos que permitan eso. Pero sí, sin duda, ese siempre será un reto, porque creemos que la creatividad continuará, y que seguirán inscribiéndose más y más productos; y buscar formas de clasificar propiamente es complicado. Pero es un muy buen punto el tuyo.

La Academia de Grabación en Estados Unidos agregó algunas categorías nuevas, entre ellas la Mejor Canción por el Cambio Social. ¿Ustedes han contemplado agregar algo del estilo?

No necesariamente. Lo metieron como uno de los premios del consejo. Yo he estado analizando si hay necesidad. Al final del día es lo que nuestros miembros vayan pidiendo en los comités. Te adelanto que hay varias peticiones por parte de música brasileña, y también he estado analizando qué se puede hacer para promover la sustentabilidad, pero no hay nada definitivo.

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