Buena Mamá/Mala Mamá

Las mejores y las peores mamás en la historia del cine

Por  ANDRÉ DIDYME-DÔME

mayo 10, 2023

Cortesía de Sony / Cortesía de UIP / Cortesía de MGM

Las madres pueden ser lo más cercano a una santa. Entregan a sus hijos un amor incondicional, desinteresado y altruista, sin pedir nada a cambio. Pero también, en el cine, hemos visto madres que son lo más cercano a un demonio: seres egoístas y manipuladores que manipulan, maltratan, trauman e inclusive, asesinan a sus hijos. Lo cierto es que la madre es (buena o mala, ausente o presente) la persona más importante de nuestras vidas y el cine (y Freud) lo saben desde hace mucho tiempo. He aquí un listado de las mejores y peores mamás en la historia del cine.

5. Buena mamá: La Señora Gump – Forrest Gump (1994)

¿Por qué el pequeño Forrest se convirtió en una persona noble, honesta y generosa? La respuesta se puede encontrar en la crianza impartida por su madre (interpretada maravillosamente por la gran Sally Field). La Señora Gump supo inculcarle a su hijo toda una filosofía de vida, siempre estuvo para brindar apoyo y consejos sabios y era un modelo de paciencia, amor incondicional y alegría por la vida.

Cortesía de Sony

Mala mamá: Zinnia Wormwood – Matilda (1996)

Matilda, la niña protagonista de la novela infantil de Roald Dahl y de la adaptación cinematográfica dirigida por Danny DeVito, es la hija ideal. Amable, juiciosa, inteligente y, además, ¡tiene superpoderes! Sin embargo, su familia es una auténtica porquería. Aunque Harry, su padre, (encarnado por DeVito) es de lo peor, su madre Zinnia (Rhea Pearlman, esposa de DeVito en la vida real), no se queda atrás. Matilda es constantemente ignorada. Zinnia deja a la niña recién nacida olvidada en el auto, cuando regresa del hospital, y prefiere jugar al bingo y ver concursos por la televisión que estar pendiente de las necesidades apremiantes de la niña. Su única buena labor como madre, consiste en ceder su maternidad a la Señorita Honey. Zinnia es la prueba de que el instinto maternal no existe y de que hay algunas mujeres que nunca debieron ser madres.

Cortesía de UIP

4. Buena mamá: Michaela Odone – Un milagro para Lorenzo (1992)

El director de la cuatrilogía de Mad Max nos presentó una poderosa cinta basada en hechos reales, acerca de un niño llamado Lorenzo, víctima de una rara enfermedad conocida como la Adreno-Leuco-Distrofia. Michaela (Susan Sarandon), la madre de Lorenzo, no se quedó paralizada por la culpa (ella le transmitió la enfermedad) o por el terrible diagnóstico (de acuerdo con los médicos, le queda muy poco tiempo de vida). No señor. Ella no solo se pone a investigar día y noche sobre la enfermedad, para convertirse en toda una autoridad sobre el tema, sino que desarrolla una cura, conocida hoy en día como “el aceite de Lorenzo”. Además, se enfrenta a toda una comunidad farmacéutica, a la que le importan más las ganancias económicas que la vida de los niños que padecen la terrible enfermedad. Las verdaderas mamás no se lamentan, actúan. 

Cortesía de Image

Mala mamá:  Corrine Dollanganger – Flores en el ático (1987)

Aunque bien es cierto de Corrine (Victoria Tennant) queda en graves aprietos económicos cuando enviuda, eso no justifica todo lo que sigue en la adaptación cinematográfica de la novela de Virginia C. Andrews. La mujer regresa a la casa de sus padres para recuperar la aceptación de su tiránico padre y poder así heredar una fortuna. Para ello esconde a sus cuatro hijos en el ático por más de un año. Aunque Corrine a veces se muestra angustiada por la apremiante situación, lo cierto es que la muerte de uno de sus hijos le importó un bledo. Ella va colocando pequeñas dosis de veneno en la comida de los niños para librarse de ellos y poder retomar su vida.  ¿Hay que decir algo más?

Cortesía de Sony

3. Buena mamá: Sarah Connor – Terminator 2 (1991)

Si hay una “mamá leona” en el cine, ella es la madre del salvador de la humanidad (Linda Hamilton). En la primera parte de las dos películas dirigidas por James Cameron, vimos como esta mujer perdió todo lo que tenía, incluyendo al padre de su hijo, al que alcanzó a querer. Pero en vez de desfallecer, esta mujer se convirtió en una persona fuerte, valiente y excelente protectora. Sarah Connor es la madre que todos deseamos tener cuando sentimos que estamos en problemas.  

Cortesía de MGM

Mala mamá: Margaret White – Carrie (1976)

La adaptación cinematográfica de la novela de Stephen King dirigida magistralmente por Brian De Palma, nos muestra a una chica que es víctima de matoneo en su colegio, porque ignoraba en qué consiste la menstruación. Su madre Margaret (Piper Laurie), no solo la mantuvo ignorante sobre el tema, sino que, en medio de su locura y fanatismo religioso, la regaña y la castiga brutalmente, haciéndola avergonzar de haberse convertido en mujer. Cuando la hija demuestra tener poderes telequinéticos (Carrie y Matilda son las dos caras de la misma moneda), la madre toma la decisión de asesinarla.

Cortesía de Disney

2. Buena Mamá: La mamá de Bambi – Bambi (1942)

No hay mamá más querida y más llorada que la del tierno cervatillo de la cinta animada de los estudios Disney (con la voz de Paula Winslowe). La mamá de Bambi es el equivalente femenino de Mufasa, el padre de Simba, en el Rey león. Ambos son unos padres amorosos que quieren lo mejor para sus hijos, hasta que la tragedia interrumpe de manera intempestiva en su crianza. Hace poco, Quentin Tarantino, un director reconocido por hacer cintas rudas y violentas, recordó que cuando vio la película de niño, su cerebro exclamó “¿Qué pu$%& está pasando aquí?”  y confesó que Bambi es la película que más lo ha traumatizado “Nada me preparó para el desgarrador giro en los acontecimientos”.  

Cortesía de Disney

Mala mamá: La madre Gothel – Enredados (2010)

Disney tiene en su repertorio de clásicos a un buen número de madrastras malvadas (Blanca Nieves, Cenicienta, Bernardo y Bianca). Pero la antagonista de la bella Rapunzel (con la voz de Donna Murphy), es quizás la más perversa de todas. Gothel la separó de sus padres biológicos secuestrándola, inculcándole miedo desde una temprana edad, manteniéndola encerrada en un castillo y haciéndola sentir culpable cuando la chica comienza a desear su libertad. Más allá de que sea una bruja, lo peor de la madre de Rapunzel es que considera que los hijos deben estar siempre junto a su madre para hacerle compañía, cuando la clave de ser una buena mamá es todo lo contrario.

Cortesía de UIP

1. Buena mamá: Evelyn Abbott – Un lugar en silencio 1 & 2 (2018, 2020)

¡Al diablo Mary Poppins! La mamá de esta espeluznante saga (ya viene la tercera parte) es mucho más real y efectiva que la niñera con superpoderes que le da sobredosis de azúcar a los niños.  Puede que Sarah Connor y la Ripley de Alien 2 sean mucho más fuertes y aguerridas, que Evelyn, pero ella, en ningún momento, pierde la ternura y la paciencia de una verdadera madre, al tiempo que defiende a sus hijos y se enfrenta con valentía a unos extraterrestres invasores tan poderosos y crueles como un Alien o un Terminator.

Cortesía de UIP

Mala mamá: Joan Crawford – Mamita querida (1981)

Con el perdón de las terribles madres de Psicosis y Beau tiene miedo (una está muerta y la otra es una abstracción psicoanalítica), no hay peor madre como la legendaria actriz de Hollywood interpretada con saña, sadismo y demencia por Faye Dunaway. Puede que el retrato de Joan Crawford diste de la realidad (esta cinta está basada en el libro escrito por una de sus hijas adoptivas donde se le acusa de unos increíbles abusos), pero la legendaria interpretación de Dunaway como la madre tirana y ambivalente por excelencia, que dice amar a sus hijos pero que en realidad los maltrata y esclaviza sin razón, estallando en ira por razones tan banales y absurdas como utilizar ganchos de alambre para colgar la ropa, son material de pesadilla.

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