Björk, más allá del sonido de los hongos

La artista islandesa está presentando Fossora, una nueva pieza de larga duración, y desde su país nos habla del concepto que lo rodea, además de repasar los comienzos de su carrera

FOTOGRAFÍA POR VIÐAR LOGI Y SHADI CHAABAN

septiembre 29, 2022

Son demasiadas cosas las que uno quisiera preguntarle a Björk. Ella es una especie de faro creativo al que durante muchos años han apuntado artistas de diversas disciplinas.

Uno quisiera pedirle que describiera en sus propias palabras el misterioso timbre de su voz y los procesos que se dan en su cabeza al explorar todas las sonoridades que hacen parte de su obra; sería muy interesante oírla hablar de esa evolución que la llevó del punk en las calles de Reikiavik a las vanguardias sonoras y visuales del mundo; oírla explicar cómo ha triunfado en el mainstream haciendo música tan innovadora y desafiante; preguntarle por los maravillosos videoclips de ‘Human Behavior’, ‘Army of Me’ o ‘Bachelorette’, verdaderas obras de arte creadas junto al gran Michel Gondry.

También valdría la pena averiguar por su historia y su desgarradora interpretación en el set de Dancer in the Dark, siendo dirigida por Lars von Trier, quien terminó señalado por acoso sexual durante la producción. Aprenderíamos mucho al oírla hablar sobre la presencia de su trabajo en tantos museos del mundo.

Podría uno preguntarle durante horas sobre la conciencia social y ambiental que heredó de sus padres, o sobre su apoyo a diversos movimientos independentistas. De todo eso y de mil cosas más podría uno hablar con ella, pero el tiempo no alcanza, especialmente ahora, cuando está presentando un nuevo álbum.

Sin embargo, cualquier conversación con Björk puede terminar abordando los temas más trascendentales, porque, a diferencia de muchas figuras prefabricadas que difícilmente alcanzan el diploma de entertainers, ella es una artista con historia, con un legado único que la lleva a alcanzar una trascendencia llena de aristas y matices, reflejos de una obra riquísima, diversa y profunda.

A finales de agosto tuvimos la oportunidad de conversar durante un buen rato con ella, y este es el resultado de nuestro dialogo:

Björk, se ha dicho que tu nuevo álbum, Fossora, representa un vistazo a tus raíces musicales y familiares, ¿qué nos puedes contar al respecto?

Bueno, lo cierto es que he disfrutado mucho estar aquí, en Islandia, durante el Covid, fue increíble. He estado muy contenta por aquí los últimos tres años. Voy a tomar un café, voy a la piscina, veo a mis amigos y familiares, he trabajado con músicos locales. Ha sido un periodo muy agradable.

En Islandia, la cuarentena no fue tan difícil para la gente…

No, las restricciones fueron más bien pocas en Islandia.

¿Qué quieres comunicar en Fossora con el concepto de los hongos?

Es una manera de explicarle a la gente el mundo de los sonidos. A veces, cuando usas herramientas visuales la gente entiende mejor los mundos sonoros, creo que a la mayoría le resulta difícil usar palabras para describir un sonido.

En mi último álbum, Utopia, creé una especie de isla en las nubes, era como una historia de ciencia ficción. Lo menciono porque en todas las canciones hubo muchas flautas e instrumentos de viento, todo estaba en el aire, no había casi bajos ni beats, todo flotaba en el aire. A eso me refería con “una ciudad en el cielo” en Utopia, era una herramienta, un atajo visual para describir el sonido del álbum. El sonido de Fossora, este nuevo disco, es más terrenal; hay seis clarinetes bajos y muchas cosas pasando en la base. Así que, cuando digo que es un “álbum hongo”, quiero decir eso, tiene como un sonido mohoso. Pero también hay otras razones; este álbum lo grabé en un periodo de cinco años, pero en eso las canciones también se parecen a los hongos, son muy diferentes entre sí, y también me refiero a que es como mi aterrizaje después de estar en las nubes de Utopia [Risas]. Es más un aterrizaje aquí en Islandia, cuando puedes estar en un lugar por mucho tiempo, tienes la oportunidad de echar raíces y poner los pies en la tierra, te arraigas.

En términos emocionales, cuando lo describo como un “álbum hongo”, significa que pude conectar con la tierra y estar muy tranquila. A veces los músicos tenemos que viajar mucho, y por momentos llega a ser demasiado.

Lógicamente, hay muchos sonidos orgánicos en Fossora, es evidente la relación con el concepto del hongo, no se siente tan electrónico como otras grabaciones anteriores.

Me parece que el balance es bastante similar; el último álbum tuvo flautas y el anterior a ese tenía cuerdas, siempre he incluido instrumentos acústicos. Pero, por lo general, los ritmos son más electrónicos o digitales, también el tratamiento de mi voz. Yo misma edito mis álbumes, paso mucho tiempo en la computadora editando todo y agregando ritmos.

Suelo usar el software de Pro Tools, o Sibelius, con el que puedes hacer arreglos para instrumentos acústicos. Siento que el lado digital de este álbum es similar al de mis álbumes pasados; el equilibrio entre lo análogo y lo digital, me gusta que sean amigos, me gusta que se lleven bien. En mi mundo ideal están ambos, y tienes amigos, tienes amantes, y tienes a tu familia, son personas reales de carne y hueso, pero también tienes tu celular y el Internet. Es muy realista o similar a las vidas que estamos llevando, ¿sabes?

Algunas partes de Fossora, canciones como ‘Atopos’ o ‘Ovule’, parecen tener una influencia latina, ¿qué nos podrías decir de eso? ¿Me equivoco?

[Risas] No, supongo que estás hablando de los beats de reggaetón.

DIRECCIÓN CREATIVA PORTADA: BJÖRK, JAMES MERRY, FOTOGRAFÍA Y DIRECCIÓN: VIDAR LOGI.

Probablemente sí, hay algo de  dembow ahí…

No sé por qué… yo compuse esos beats de reggaetón para esas canciones. No estaba pensando, “Oh, hagamos un beat de reggaetón”. Fue algo inconsciente, pero fue lo que unió todo, le dio forma, porque los arreglos de clarinete en ‘Atopos’, también el trombón y todo lo de ‘Ovule’, son cosas bastante complejas, así que necesitaba un beat muy, muy simple y con mucha energía, que pudiera juntarlo todo. Y los beats de reggaetón son así [Risas]. Hice los beats yo misma, con sonidos muy básicos y luego les cambiamos los sonidos, pero usando la misma estructura rítmica.

No sé, estas canciones también las trabajé en Lanzarote, en España, fui dos veces al comenzar el álbum y escuchaba las emisoras locales, entonces puede ser que me haya influenciado sin saberlo. Al comienzo del proceso pasé mucho tiempo en Barcelona oyendo a Arca, Rosalía y El Guincho, tal vez sí me haya influenciado o algo así, no estoy muy segura, pero no fue algo intencional. Y si le estaba poniendo cuidado a algún ritmo, en su mayoría era del este de África, como techno de Uganda y cosas así, afrobeat.

Eso puede tener muchas cosas en común con el reggaetón.

Exactamente, la estructura musical es similar.

Lo mismo pasa con el dancehall del Caribe, donde se origina…

Exactamente, por eso creo que probablemente sí me influenció, era como una mezcla.

Fossora tiene dos canciones escritas para tu madre, Hildur Rúna Hauksdóttir, ¿quisieras contarnos algo al respecto?

Ella murió hace cuatro años, y escribí una canción sobre ella un año antes, y compuse otra un año después. Es como una especie de elegía, de epitafio para ella. Creo que tengo ideas muy específicas en relación con los funerales, y siempre me ha costado asistir a ellos porque los hacen en interiores, me gustaría que los hicieran al aire libre, porque de alguna manera te estás reuniendo con la naturaleza.

‘Ancestress’, la canción que escribí después de su muerte, es como si hiciera un ritual para ella, como un funeral, pero afuera. Grabamos el video en junio, y estoy muy emocionada por compartirlo, saldrá en un mes, más o menos. Le pedí a mi hermano que participara en el video, y es como un funeral al aire libre.

CORTESÍA BJÖRK

¿Cómo te sentiste al escribir esas canciones siendo tú misma una madre?

Vaya, es una gran pregunta, no lo había pensado; tal vez sea porque realmente no estaba pensando tanto en eso, simplemente estaba reaccionando a través de la música; como artistas tenemos la oportunidad de ser muy impulsivos.

Supongo que las canciones que compuse fueron una reacción impulsiva y natural, en la que todo quedaba entre ella y yo, por eso no creo que el hecho de que yo sea madre haya tenido alguna influencia. Pero hay un momento en la letra, especialmente en ‘Sorrowful Soil’ en el que digo que las chicas nacen llevando 400 óvulos en su interior, eso siempre me ha parecido hermoso, y de alguna manera quería documentar su historia en la canción.

Por lo general, cuando lees los obituarios en una revista o en el periódico, están muy inclinados hacia los hechos, “Nació, trabajó en esto, se graduó de este lugar, se casó con esta persona”. Entonces, lo que quería hacer era tomar esa idea del obituario y hacerla más biológica y emocional. ‘Sorrowful Soil’ no cuenta su historia laboral, ese es un punto de vista masculino, una manera patriarcal de hacer un obituario, y yo quería hacerlo de una manera más matriarcal. “Nació con 400 óvulos, dos de ellos se convirtieron en seres humanos, y a ella le fue bien”.

‘Ancestress’, la otra canción, sí es más sobre su historia de vida, la primera estrofa habla de mi infancia, y luego está en orden cronológico hasta el final de la canción. Sabía conscientemente que quería escribir una especie de obituario biológico y emocional de ella, no uno simplemente basado en los hechos, más sobre su vida interna que sobre su vida externa.

¿Por qué decidiste involucrar a tus hijos Sindri e Ísadóra en el álbum?

Tal vez haya sido una especie de reacción, puede haber varias razones. Una de ellas definitivamente fue el Covid, porque pasamos tres años juntos, nos veíamos mucho. También porque ya están grandes, parecía el momento adecuado. Además, supongo que el decirle adiós a mi mamá también marcaba una nueva época para nuestra familia, en el que mis hijos ya son mayores, ambos hacen muchas cosas, y también cantan, por eso fue una cosa muy natural.

Björk interpretando a Seeress, la bruja eslava en The Northman.
LANDMARK MEDIA

Lanzaste tu primer álbum cuando apenas tenías 11 años, ¿qué recuerdos tienes de esa época?

Sobre todo creo que mi madre estaba más emocionada que yo por ese álbum, yo era muy tímida. Pero le fue muy bien en Islandia y mi madre quería hacer otro, pero yo no. Ahí comencé con bandas de punk, y estuve en eso como 15 años. Me parece que me pusieron debajo de los reflectores muy temprano, y no me gustaba. Lo que sí me gustaba era trabajar en grupos, y siempre disfruté el trabajo en equipo.

Cuando salió mi segundo álbum, al que titulé Debut [Risas], como 16 años después, ahí sí me sentía lista para afrontar un disco, porque yo había compuesto todas las canciones, era mi trabajo, mi vida, lo sentía más honesto. Con el primer álbum, a mis 11 años, sentía que les estaba mintiendo a todos, porque alguien más hizo el trabajo y yo solo era una cara.

Sin embargo, disfruté la experiencia de estar en el estudio, eso sí me encantaba, y estoy muy agradecida. Conocí muchas personas de la generación hippie con las que trabajé y me enseñaron cómo cantar en un micrófono, la pronunciación de las palabras, y fueron muy amables. Me siento muy afortunada de haber sido criada por hippies, y también por haber estado en ese estudio, porque fueron buenos profesores, eran muy buenos con los niños. Me dieron mucho espacio para explorar siendo una niña, lo cual no es muy común, por eso creo que fue una experiencia positiva para mí.

Me encantaba trabajar en el estudio, pero ser reconocida en la calle y comenzar a ser una figura pública a los 11 años no me gustaba para nada, lo odiaba.

Estabas hablando de tus bandas, y The Sugarcubes es una banda que muchos recuerdan con cariño.

Sí, primero estuve en una banda llamada Kukl, y luego en Sugacubes por 10 años. En las dos estuvimos tres integrantes: Einar [Örn Benediktsson], el otro cantante, el baterista Siggtryggur [Baldursson] y yo. Fue un periodo maravilloso, nos enseñamos muchas cosas los unos a los otros, fue muy divertido, porque también teníamos esa energía punk de publicar todo nosotros mismos, muy DIY, tener todos los derechos, hacer nuestro trabajo, nuestros propios posters, la portada del disco, todo; fue una época muy importante en mi vida.

¿Cómo ha evolucionado la industria musical desde que empezaste, en relación con su trato a las mujeres?

En Islandia no hay mucha diferencia, siempre estamos entre los tres primeros países donde las mujeres tienen más derechos en el mundo. Y no solo me crio mi familia hippie, también fue Islandia, que es un país muy liberal en ese sentido, por eso no he notado una gran diferencia.

Creo que lo comencé a notar al viajar a otros países en donde la diferencia era clara, especialmente en otras disciplinas, como el mundo del cine, por ejemplo, es muy, muy diferente. Ha habido un gran cambio y estoy segura de que sigue en curso.


Con el primer álbum, a mis 11 años, sentía que les estaba mintiendo a todos, porque alguien más hizo el trabajo y yo solo era una cara.


Björk, ¿cómo ha logrado Islandia convertirse en un modelo para el mundo en tantas áreas? Por ejemplo, en la educación.

Primero quisiera aclarar que también tenemos muchos problemas aquí, no es el paraíso, no quiero dar la impresión de que Islandia es el mejor lugar en el mundo, claramente tenemos muchos problemas que solucionar. Pero sí considero que una de las razones por las que estamos bien en varios aspectos es que, en esta época de globalización y problemas ambientales, vivimos en una isla pequeña. Y de hecho es grande [Risas] en comparación a cuántas personas vivimos aquí, 360.000 personas, y nuestra isla es casi tan grande como Inglaterra.

Aquí hay mucha naturaleza y espacio, y creo que el balance que hay entre lo natural y la tecnología es muy sano, el balance con lo urbano… Vivo en una capital europea, pero estoy en la naturaleza, en una playa rodeada de montañas. El balance entre naturaleza y civilización es muy saludable, es más manejable, cuando tantas ciudades tienen problemas medioambientales.

También pienso que se debe a que fuimos una colonia danesa por 600 años, nos trataron muy mal, y tal vez esto es lo que pasa cuando la gente conquista su independencia, nace la primera generación, luego la segunda, y es como una celebración de la independencia de los poderes colonizadores. Diría que si nos lo hubieran preguntado hace 50 años, no hubiéramos estado en la mejor posición, pero ahora sí porque hemos sido dueños de nuestra tierra durante el tiempo suficiente, veamos cómo estamos dentro de 50 años, ¡tal vez lo jodamos todo!

Asimismo puede ser gracias a que las mujeres aquí son bastante fuertes. Estamos tan lejos de Europa, que Islandia se convirtió en una especie de matriarcado. Esto podríamos discutirlo por muchas horas [Risas], es una cuestión compleja, que ganó mayor visibilidad en el siglo XXI, mucho más rápido que en otras culturas.

También nos hemos beneficiado de los demás países escandinavos, porque sí, fuimos una colonia por 600 años y fue horrible, pero al mismo tiempo, en cuanto al socialismo, cosas como la salud y la educación, nos quedamos con los mejores aspectos de cada uno, pienso yo. Y aunque los países sean capitalistas, socialistas o lo que sea, aunque supongo que la mayoría son capitalistas, estarían de acuerdo en que la educación, así como la salud, funciona mejor en un sistema socialista, donde es gratuito.

Así que sí, Islandia tiene muchas cosas buenas, pero así mismo tenemos problemas, tenemos muchos, no sé cómo llamarlos… “industrialistas” que quieren convertir al país en una enorme fábrica de aluminio y debemos luchar contra eso todos los días. No todo es blanco y negro, ¿sabes?

FOTOGRAFÍA VIDAR LOGI

Al pensar en Islandia uno también piensa en Kaleo, Of Monsters and Men, Sigur Rós; aunque es un país pequeño, le ha dado mucha música buena al mundo…

Sí, me lo preguntan con frecuencia, “¿por qué es así?”. No lo sé con certeza [Risas], pero creo que definitivamente el tamaño de Reikiavik ayuda a la música aquí, es como una aldea, puedes ir a pie al centro, no necesitas un auto. Vas a un concierto, caminas cinco minutos y ves una instalación artística, caminas otros cinco minutos y te encuentras con una obra de teatro. Todo es muy casero, muy DIY y de bajo presupuesto, nadie lo hace para ganar fama mundial, en Islandia no ganas dinero haciendo música, si lo haces es porque amas la música.

Los jóvenes de 14 o 15 años, hasta los 25, hacen música porque les nace, y los demás los escuchan. Creo que es una buena curva de aprendizaje, y ya después estás listo para ir a otros países; parece un terreno propicio para los músicos en desarrollo.

En Islandia puede ser más difícil hacer películas, por ejemplo, somos un país muy pequeño, con tan solo 360.000 personas. Es difícil, no hay presupuesto. Y estar en una banda no cuesta tanto, es más fácil. Cuando voy a grandes ciudades, como Londres o Nueva York, veo que es más complicado estar en una banda, son tan grandes que resulta difícil que alguien te escuche, hay mucha competencia. Aquí, cuando lanzas algo y haces un concierto, todo el mundo te conoce. Es un buen lugar para ser joven y tener una banda, un muy buen lugar.


No podemos entregarles este planeta a las personas que están naciendo hoy en día y mantener una consciencia limpia.


Ahora hablemos de películas, hace poco estuviste en El hombre del norte [The Northman], interpretando al personaje de Seeress, la bruja eslava.

Fue una especie de favor a un amigo, Sjón [Sigurjón Birgir Sigurðsson], quien escribió el guion con Robert Eggers. Yo los presenté y luego Sjón me pidió que participara en la película. Sjón es un autor islandés, y no sé si sabes, pero ha escrito conmigo y para mí algunas letras de canciones, como ‘Bachelorette’, ‘Isobel’, y otras.

Hemos sido amigos desde que yo tenía 16 años, y tenemos ese tipo de amistad en la que si uno le pide algo al otro, debe decir que sí [Risas]. Y él me ha dicho “sí” muchas veces, así que yo quería devolver el favor esta vez. También estaba interesada en que alguien con peso abordara la ascendencia islandesa, que mostrara a los vikingos de otra manera.

Creo que han sido una cultura muy incomprendida, los que llegaron a Islandia en particular. Los ingleses y los vikingos eran enemigos, pero como los ingleses escribieron los libros de historia y los vikingos fueron los únicos a los que no pudieron destruir, los convirtieron en una especie de monstruos.

Siendo honesta, creo que los vikingos eran una cultura como cualquier otra en ese momento. Y a veces bromeo con mis amigos sobre esto, que es un poco fuerte viniendo de los ingleses, ¿cuántos países colonizaron? ¿Como 70 en todo el mundo? [Risas]. Algo que me parece interesante es que la arqueología hoy en día cuenta con una tecnología que les permite descubrir más cosas de esta cultura a partir del ADN, y se han dado cuenta de que los vikingos tenían mucha cultura, poesía y mitologías; eran muy complejos, tenían muchos oficios. No solo eran máquinas de matar, ¿sabes? Claramente fueron violentos, pero en el año 1000 todas las culturas tenían sus propios ejércitos, y eran así.

El activismo siempre ha sido muy importante para ti, has apoyado causas ambientales, además de la independencia del Tíbet, Kosovo, el movimiento Me Too, entre muchas otras, ¿qué problemas te preocupan más actualmente?

Para mí los problemas ambientales siempre han sido los más importantes, siento que debemos actuar ahora, especialmente para las próximas generaciones. No podemos entregarles este planeta a las personas que están naciendo hoy en día y mantener una consciencia limpia, a menos de que hagamos absolutamente todo lo posible para solucionarlo.

Esperaba que durante la pandemia del Covid la gente viera lo rápido que el planeta y los gobiernos pueden actuar en conjunto, cerrar todos los países, descubrir la vacuna, nunca se habían movido tan rápido. Tenía la esperanza de que la gente adoptara hábitos de mayor cuidado con el medio ambiente y actuara como si fuera una emergencia, porque lo es. Pero no ha pasado tan rápido como yo esperaba, y siento que debemos hacer más, incluyéndome.

CORTESÍA BJÖRK

¿Crees que la pandemia ha sido un mensaje de la naturaleza a la humanidad, o algo parecido?

Sí, por supuesto. Podremos salir de esto, pero debemos escuchar. Pienso y espero que sea un problema generacional, la gente que ha estado gobernando y todos esos políticos ahora deben tener unos 70 años, espero que cuando mi generación sea la más antigua y llegue la nueva, expulse a esas personas que están tomando todas estas malas decisiones para el planeta. Pero no sé si tenemos tanto tiempo, la cosa no pinta nada bien.   

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