La música nos lleva a experimentar procesos de liberación, incluso, a darle sentido a nuestras historias de vida. A Valeria Wolf, cantautora originaria de Guadalajara, Jalisco, le permitió descubrir su identidad y reconocer el valor de la vulnerabilidad. En 2019, atada a un montón de sentimientos provocados por una ruptura amorosa, tomó su ukelele y comenzó a escribir seis canciones que le ayudaron a vivir una catarsis. Tres años más tarde, publicó Entre las Nubes, su primer EP.
“Era una persona insegura, con miedos, preocupada por el qué dirán. Padecí una fuerte depresión que no me permitía verle sentido a la vida y tenía un cúmulo de preguntas existenciales sobre por qué estaba aquí. No vivía como yo quería y la música me ayudó a salir de eso, a creer en mí”, narra Valeria Wolf a ROLLING STONE en Español. Pronto, la llegada de Entre las Nubes determinó su camino en la música y, ante las impresiones emocionales del primer amor, desarrolló un estilo inspirado en el bedroom pop y el folk.
“Nunca había sentido algo así por una persona y eso me impactó muchísimo. Las canciones se convirtieron en un refugio para sacar todas esas sensaciones que me hacían mantenerme en mi cuarto, con la mente dándole vueltas a todo. Ya había escrito canciones antes, pero no eran mías, y cuando lancé el EP sentí la fortuna de tener algo completamente mío. A las personas les gustó y pensé que debía seguir adelante”, señala.
Valeria Wolf creció rodeada de música. Bandas y artistas como Led Zeppelin, Luis Miguel y Víctor Manuelle se integraron a los sonidos de su infancia, junto con géneros como reggae y hip hop. Más tarde, encontró una fuerte afinidad por el jazz, el blues, el soul y el R&B, sobre todo, en voz de algunas de las artistas más grandes de la historia, entre ellas, Aretha Franklin, Etta James y Janis Joplin. “Lo mismo sucedió cuando escuché a Mac Miller, porque me abrió un panorama muy grande con este mix tan increíble entre hip hop y jazz”, recuerda.
Estos referentes, así como su entusiasmo por la serie de televisión Glee, la llevaron a tomar clases de canto, de manera paulatina, desde los 13 años. Al terminar el bachillerato, la artista decidió tomar un año sabático, pero este periodo se convirtió en uno de los más oscuros de su vida. “No sabía qué iba a hacer. Pensé en estudiar filosofía, pero mi hermano habló conmigo y me dijo: ‘Estás tan preocupada, que no te has dado cuenta que la música siempre ha sido lo tuyo. Dedícate a eso’. Algo se encendió en mí, porque era cierto.
Busqué a mi maestra de canto, de toda la vida, y ella pensó que yo tenía un don y que podía hacer cosas muy buenas, pero me dio un ultimátum para que lo tomara en serio. Llegó la pandemia, nos puso a todos bajo las mismas condiciones y lo sentí como una ventaja. Fue entonces que encontré un productor e hice Entre las Nubes. Un año después, en medio de un limbo porque no sabía si podía hacer más canciones o si había tenido un momento único de inspiración que jamás iba a regresar, llegó SELF, mi álbum debut”.
A finales de 2022, Valeria se mudó a la Ciudad de México para expandir sus horizontes. Durante este tiempo, a través de la aceptación y el amor propio, derrumbó todo lo que alguna vez creyó ser, y decidió emerger a partir de nuevas visiones y objetivos, tanto personales, como musicales. “Desde el primer momento sentí una evolución, porque salí completamente del closet, como Valeria y como música. SELF traza ese camino de reconocimiento; de no encontrarme a encontrarme”, relata.
SELF se desenvuelve como un diario personal con cartas de amor, pensamientos oscuros y eufóricos, genialidades sobre empoderamiento e identidad, así como reflexiones que exponen las virtudes de la rebeldía; todo, bajo una perspectiva puntual en torno al autodescubrimiento. “Lo caracteriza esa dualidad entre la primera y segunda parte del camino. Hay canciones vulnerables, porque estaba absorta en mis propios pensamientos, pero cuando decidí empoderarme salieron temas como ‘CA$H COW’ y ‘Bebé’, que son más irreverentes y alegres”.
Durante el proceso de producción, Valeria Wolf se adentró en una exploración diferente, enmarcada, principalmente, por la fusión de géneros. “Abordamos muchos aspectos. Hicimos una canción con tintes de reguetón y en otra me atreví a rapear por primera vez. Pasé de trabajar a solas en mi cuarto, a componer junto a Diego Suárez, quien se encargó de la producción. Gracias a él me descubrí musicalmente”, enfatiza, mientras reconoce el apoyo emocional que recibió por parte del vocalista de Bengala.


“Cuando empecé a escribir SELF, conocí a muchas personas que me impulsaron a ser yo misma. Uno de ellos fue Diego. Él es tajante, te dice las cosas sin filtro, y yo nunca me había topado con alguien así. La primera vez que nos juntamos a hacer canciones yo no llevaba ningún adelanto, porque estaba muy deprimida. Platicó conmigo y me explicó que yo tenía la oportunidad de hacer algo grande, pero que lamentarme no me iba a ayudar. Eso era lo que yo necesitaba. Durante la grabación, le conté la historia de algunas canciones; que era lesbiana y que no me había atrevido a decirlo por miedo. Él se volvió mi amigo. Me ayudó a dar el paso que necesitaba para sacar todo lo que tenía adentro”.
En ese momento, desde todas las aristas posibles, Valeria Wolf reconoció el valor de su identidad y lo plasmó en las canciones. En ‘Girl’ habla sobre la primera vez que se enamoró de una mujer; en ‘Mírame’, a través de una carta abierta, le explica a sus padres que sus emociones no son una faceta, mientras que en ‘Una y otra vez’ expone el hartazgo que siente por los estándares y normas que la sociedad ha impuesto sobre el “deber ser” de las personas.
La compositora reconoce abiertamente las dificultades que atravesó al nombrarse parte de la comunidad LGBT: “Mis papás me rechazaron. Pensé que si ellos no lo habían aceptado, tampoco lo iban a hacer las demás personas o los que no me conocen. Se dijeron muchas cosas al respecto, incluso, que solo estaba adoptando un ‘estilo’. Quise quitar todas esas ideas con el disco. Me he encontrado con personas que necesitaban escuchar estas historias. Soy lesbiana, todo el mundo escribe acerca del amor, ¿por qué yo no puedo hacerlo sobre esto?”.
A lo largo de 10 temas, y sin alejarse de su espíritu con tintes subversivos, Wolf se muestra como una cantautora que apuesta por la introspección. “Quería que, al escuchar el disco, todos se sintiera como una verdad, que se mostrara mi lado más auténtico. Es posible encontrarse a uno mismo en el universo de SELF. Cuando sacas música se genera una especie de incertidumbre, porque pones tus pensamientos y lo que haces a la vista de todo el mundo. Como que vas compartiendo cachitos de ti y, al mismo tiempo, tomas cachitos de las demás personas. Por eso este disco se convirtió en un proceso súper íntimo, vulnerable y poderoso”, medita.
La música como un eje espiritual
Valeria Wolf es una artista del futuro. Su esencia se reconoce en el movimiento y la transformación. “Mi proyecto es un poco bipolar”, indica con determinación. “De repente, me vas a escuchar mentando madres y luego sollozando por una canción”. Esta dualidad no solo la ha llevado a trazar un espectro temático alrededor de la música, sino también, a incorporar aspectos de su vida artística en su vida personal. “Es como un personaje, pero en el centro siempre estoy yo”, asegura.
“Ser Valeria Wolf me ha ayudado a confiar más en mí, a ver que todas las cosas que me decía sobre no ser suficiente o no hacer bien las cosas era una contradicción. Me demostré que puedo hacer proyectos grandes. La música me ayudó a validarme, todo lo que tengo ahora se lo debo a ella”, puntualiza, mientras comparte su sentir con respecto al panorama actual que viven los artistas independientes, ante la producción masiva de música.
“Hay tantas propuestas que, de repente, sí piensas que tu proyecto se puede perder por ahí, entre todas las opciones. También existe ese miedo sobre si estás yendo por el camino correcto. Ser una artista que apenas empieza implica que nunca te van a decir qué hacer, con quién ir o con quién hablar; te toca averiguarlo sola, pero eso es lo que lo hace emocionante, porque se tiene la esperanza de sobresalir, y por esa posibilidad yo hago música. Con el tiempo he aprendido a no compararme con nadie, porque yo soy mi propia competencia”.
La cantante detalla que su siguiente paso en la música consistirá en la experimentación lírica e instrumental. ‘Tráfico’, su más reciente sencillo, es una muestra de ello, pues fusiona la magia del hyperpop, con la fuerza del drum and bass. “El sonido está ahí, más bien, las inspiraciones van a cambiar. Creo que con SELF encontré elementos musicales que me gustaron mucho y quiero moverme dentro de eso, aunque sí me gustaría explorar más cosas con la voz y los sonidos. Siento que es un buen momento para hacer colaboraciones y adentrarme en otros temas, a lo mejor algo más profundo, más allá del amor”.
En los próximos meses, Valeria Wolf publicará más sencillos que, posiblemente, la llevarán al lanzamiento de su siguiente material discográfico. No obstante, lo único seguro es su deseo por disfrutar la magia que ocurre sobre los escenarios. “Es liberador, te da adrenalina. Antes, sufría mucho cuando cantaba en vivo, pero le agarré cariño, y ahora me encanta subirme al escenario, porque cuando me bajo me siento eufórica e invencible. Pararnos ahí arriba nos da el poder para transmitir cualquier sentimiento a todos los que se toman un tiempo de su vida para vernos. Puedo hacer cualquier cosa en el escenario, me hago más grande”, afirma.
Hoy, con la esperanza de seguir creando historias que celebren la aceptación y el empoderamiento de nuestra identidad, Valeria Wolf toma a la música como uno de los ejes más importantes de su vida. “Es algo que está a nivel espiritual; es terapeútica. Está en todas partes, en los mejores y peores momentos. La música nos cambia totalmente, incluso nuestra perspectiva sobre la vida y, entonces, se queda con nosotros para siempre. Me gustaría que eso suceda con mi proyecto, que les vuele la cabeza. Seguiré luchando para que se cumpla”, concluye.


