Artistas que debes conocer: Laura Pérez  

Una voz que encapsula el alma de Bogotá

marzo 18, 2025

Cortesía

Laura Pérez con su voz cargada de acentos bogotanos y matices universales, no solo canta, sino que susurra historias de esquinas húmedas, amores de barrio y sueños tejidos entre el caos y la calma de una capital que late en sus venas.

Con su primer álbum, La Chinita, esta artista bogotana no solo celebra sus raíces, sino que teje un puente sonoro entre lo tradicional y lo contemporáneo. Desde su lenguaje cotidiano hasta su exploración de géneros diversos, Laura construye un relato íntimo y universal que invita a perderse —y encontrarse— en las calles de Bogotá.  

El título del álbum no es casual. La palabra chinito, un término coloquial y cariñoso usado en Bogotá, se convirtió en un apodo que sus seguidores le asignaron espontáneamente. Para Laura, adoptarlo como nombre de su obra fue un acto de amor hacia su ciudad:  

“Es una manera muy bonita de honrar este primer álbum y recibirlo de una manera muy hogareña y bogotana. Significa, además de mi apodo, honrar mis raíces y el lenguaje del lugar donde nací”, explica.  

Este proyecto no solo refleja su identidad, sino que también nació como parte de su tesis universitaria. Graduada en Ejecución Musical con énfasis en músicas latinoamericanas, Laura buscó capturar el sonido de Bogotá, una ciudad que, según ella, “suena a variedad, a música no solo colombiana, sino de diferentes lugares de Latinoamérica y del mundo”.  

Bogotá: caos, multiculturalidad y poesía cotidiana  

¿Cómo se traduce la esencia de una ciudad tan compleja en música? Laura lo logra a través de una mezcla de géneros y una lírica que honra el lenguaje local. En La Chinita, convive el bossa nova, boleros, indie y grooves, todo entrelazado con palabras como sumercé o tranqui, típicas del habla rola.  

“La manera en la que yo podía hacer que mi música sonara a Bogotá era llamándola a través del lenguaje. Honrar a mi ciudad a través de la palabra me parecía bien importante”, afirma.  

El álbum es un viaje auditivo que refleja la diversidad bogotana sin caer en estereotipos. Laura evita simplificaciones: “Reconocí que quizá no encontraría un sonido único, pero lo que hago, por ser de acá, ya suena a mi ciudad de manera innata”.  

Entre lo orgánico y lo digital: un equilibrio innovador  

Aunque el disco evoca instrumentación acústica —guitarras, tamboras, texturas cálidas—, Laura y su colaborador Jeg no le huyen a la experimentación. Juntos, fusionan samples electrónicos con elementos tradicionales:  

“En vez de grabar una tambora de verdad, hacemos una con samples. Jugamos a cazar sonidos, transformarlos y hacerlos parte de la música”, revela.  

Este enfoque lúdico y práctico responde, en parte, a limitaciones económicas, pero también a una filosofía creativa: “Con Jeg nos sentamos a jugar. La música es diversión, y así fue como logramos rescatar lo tradicional sin perder modernidad”.  

Uno de los momentos más destacados del álbum son las colaboraciones con Juan Pablo Vega en ‘Envidia’ y ‘Tontería mía’. Laura describe el proceso como natural y espontáneo:  

“La primera vez que nos sentamos, compusimos Envidia. Ni siquiera sabía que sería un feat… Un día, Juanpa dijo: ‘La cantamos los dos’, y así nació”.  

La segunda canción, ‘Tontería mía’, surge como contraparte de Apartamento, tema del disco que habla de amor y proyectos en común. ‘Tontería mía’ explora la monotonía en una relación estable: “Es esa pregunta de: ¿Seguimos o qué? Juanpa aportó una producción que complementó perfectamente la esencia del álbum”, destaca Laura.  

Parte del álbum se gestó en Pablo VI, un barrio bogotano que Laura frecuenta por su estudio de grabación. Allí, encontró inspiración —y hasta una anécdota robótica— que encapsula la esencia de la ciudad:  

“Grabamos guitarras, comimos empanadas y hasta me robaron el celular. Pablo VI representa lo que es Bogotá: diverso, auténtico y lleno de contrastes”.  

Tras el lanzamiento de La Chinita, Laura se prepara para llevar su música a escenarios como el Teatro Astor Plaza de Bogotá, Medellín y México. Para ella, tocar en vivo es la esencia de su arte:  

“Será un concierto soñado, con siete u ocho músicos. Lo más importante es hacer música con el corazón”.  

La Chinita no es solo un álbum; es un mapa sonoro de Bogotá, una carta de amor a sus raíces y una invitación a explorar la identidad a través de la música. Laura Pérez demuestra que, en un mundo hiperconectado, lo local puede ser universal. Como ella misma dice:  

“Bogotá suena a un poquito de todo… y eso es lo hermoso”.  

Con una mezcla de humildad y ambición creativa, Laura se consolida como una de las artistas más frescas y auténticas de la escena colombiana. Su nombre, sin duda, resonará mucho más allá de las montañas que rodean su amada ciudad.

MARTÍN TORO

Editor

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