En los últimos años, la escena musical mexicana ha experimentado una evolución muy interesante. Una gran cantidad de artistas han puesto en alto a la nación al presentar proyectos que destacan por poseer una visión fresca, cautivadora y única, dándole una nueva perspectiva a géneros que parten desde el R&B, trap, electrónica, hip hip, pop o reggaetón. Este último se ha logrado posicionar como uno de los géneros más rentables en el país, provocando el nacimiento de proyectos que hoy en día conforman la escena del “reggaetón mexicano”.
En entrevista con ROLLING STONE en Español, Cachirula & Loojan recuerdan los inicios de sus carreras como solistas, comparten cómo llegaron a formar un dúo dentro de la escena del reggaetón mexicano, reflexionan sobre la evolución que ha tenido el género en el país y más.
Cachirula
Julieta García, mejor conocida artísticamente como Cachirula, comenzó a adentrarse en la música a los 16 años. Sus primeros acercamientos parten desde la concepción de una gran curiosidad por entender cómo es que se creaban los sonidos que ella tanto disfrutaba. “Fui una chica que, por lo mismo de la cuestión de la inseguridad que vivimos actualmente, siempre se me limitaron las salidas, así que encontré mucho refugio en el internet”, comparte. “Veía muchos videos de fiestas y yo quería experimentarlo”.
Poco a poco, Cachirula se fue adentrando en el mundo de la música, lo que la llevó a conocer gente dentro de la industria, destacando la presencia de Luis Díaz. Como autodidacta, fue aprendiendo a producir a través de programas crackeados, siendo SoundCloud el primer medio de contacto para propagar sus producciones. Todo iba por buen camino; sin embargo, por cuestiones de la vida, tuvo que posponer por unos años el seguir en la música.
A los 18 años, por momentos muy difíciles que la marcaron, Julieta regresó a la música. Comenzó a tocar en fiestas y a ser considerada como DJ. “Inconscientemente, yo no sabía que la producción y la tocada se iban a mezclar en un momento. Yo siempre quise hacer música”, recuerda.
“Sí puedo decir que la música me salvó en muchos aspectos. Me llevó a muchos lados”.
Con la gran satisfacción que le producía hacer música, Cachirula tomó la decisión de seguir en ese camino de una manera más formal. “Yo dejé todo. Le dije a mi mamá: ‘Voy a hacer música. No sé si me va a ir bien o no, pero si me va mal, te juro que regreso en un año a estudiar’, pero jamás volví”, comparte. “Afortunadamente o desafortunadamente, las cosas han ido muy muy bien. Bien dicen que la música te trata de la forma en que tú la tratas, sabe retribuir lo que le das”.
“La música fue lo único que realmente se quedó conmigo toda la vida”.
Los años posteriores estuvieron marcados por un gran crecimiento personal y artístico. Cachirula siguió creando música, a la vez que comenzaba a componer para otros artistas como un medio de desahogo para su alma. Lo único que la mantenía feliz e inspirada era crear música.
El camino no ha sido fácil. El reggaetón, por mucho tiempo, fue un género donde predominaba la presencia masculina. Hasta hace un par de años, los nombres que más relevancia tenían dentro del género eran liderados por hombres. “Mi área es un poco más difícil porque, yo, en estos siete años que llevo trabajando, no me he topado con otra mujer productora en sesión. Compositoras sí, pero como que no me he sentado a conectar con la escena femenina dentro de la música”, dice.
A lo largo de siete años de carrera, Cachirula ha buscado la forma de destacar y cambiar esos prejuicios que hay sobre las mujeres en la industria musical. “Sí me he sentido un poco sola, pero no porque no haya mujeres quiere decir que lo demás esté mal. Hay muchos prejuicios y es muy difícil luchar contra ellos. Cuando iniciaba, me llegaron a abuchear en los escenarios y jamás había visto eso”, comparte.
Y agrega: “Trabajar con Loojan y todo lo que hemos hecho ha sido impactante porque no todas las personas tienen la misma apertura y respeto para trabajar con mujeres en el estudio. Le agradezco a Loojan que sea una persona y un artista tan fiel a sus valores y a su música para formar este proyecto”.
“Este es mi camino. Bien dicen que la vida te pone donde te debe de poner y afortunadamente me ha puesto aquí”.
Loojan
Loojan comenzó a adentrarse en la música a la edad de 12 años. Sus primeros acercamientos fueron hacía la música electrónica gracias a que su tía compartía la profesión y el género, siendo así una referente e inspiración para él. “Yo la veía y se me hacía increíble. Todo eso me llamó la atención y me ayudó que fuera mi tía para que mi papá creyera en lo que quería hacer, porque es muy difícil que la gente y los papás crean que sus hijos puedan vivir de la música, más siendo DJs”, comparte.
Lo que más le generaba curiosidad era ese alguien que estaba detrás de las canciones, el quién producía esos sonidos que encontraba fascinantes, lo que lo llevó a convertirse en DJ a los 18 años. “Ni siquiera mi interés principal era ser DJ, sino producir música. Se me dio la oportunidad de tomar un curso de producción y cuando me lo dieron me enamoré completamente de la música”, recuerda.
En la música electrónica encontró un refugio para expresar todos sus sentimientos, pero, conforme fueron pasando los años, Loojan fue experimentando una búsqueda para encontrar su personalidad musical y como DJ. “Yo empecé a hacer mi música a los 12 años y era malísima, de verdad mala, pero el internet me ayudó a darme cuenta de quiénes eran los referentes más grandes en México, a quién te le tenías que acercar para crear ruido en lo que estabas haciendo”, dice. “Supe buscar a las personas correctas, les enseñé mi música y les llamó la atención”.
“La propia gente y la vida me fue acercando a ser DJ”.
Encontró gente que se interesó por su música, ahí fue cuando comenzó a presentarse como DJ. Esto lo llevó a tocar en uno de los festivales más importantes para la música electrónica: EDC. Esta recompensa no llegó de la noche a la mañana, y tampoco se quedó ahí. Loojan destaca que una de las virtudes más importantes para su proyecto es la constancia, disciplina y enfoque.
“Llegaba a mi casa y me ponía a hacer música, me dormía tardísimo por eso. Me llevaba mi computadora a la preparatoria y universidad, para así seguir haciendo música y cada vez ser mejor. Al final, todo este camino en el que yo estuve practicando es lo más importante, me dio la oportunidad cuando ya estaba listo”. comparte. “De verdad le atribuyo mucho a que yo haya estudiado, perfeccionado y practicado para estar listo cuando llegara el momento, que es lo que me está pasando ahora”.
Al igual que Cachirula, Loojan destaca la presencia de Luis Díaz en su carrera, quien le dio la oportunidad de trabajar juntos y guiar su camino en la industria musical para hacer cosas interesantes. Este momento es un parteaguas para su trayectoria, ya que pasó de crear música electrónica a interesarse por el reggaetón. “Es ahí donde empiezo a modificar mis gustos musicales y entender el reggaetón. A mí no me gustaba el reggaetón, pero porque no lo entendía”, dice.
Sin duda, el reggaetón ha sido víctima de prejuicios por años. Un sinfín de estereotipos negativos se le han otorgado para descalificarlo; sin embargo, una gran cantidad de artistas han trabajado para reivindicar la posición del género, por lo que hoy en día es uno de los más populares a nivel mundial. No obstante, Loojan pasó por los años en los que el reggaetón no estaba en la posición que tiene actualmente. “Simplemente vivía en una vida de prejuicios donde decían que si escuchabas reggaetón eras un “naco”. Al final, yo como niño decía que no tenía que escuchar reggaetón, pero mi hermana era muy fan del género”, recuerda.
Y comparte: “A mí me gustaba y lo escuchaba, pero siempre viví negándolo. Un día me dije que no me importaría más, acepté lo que soy y mis gustos. El reggaetón es increíble, a pesar de que las letras no sean poemas, para mí tiene su complejidad. Empecé a meterme en el mundo urbano y me costó porque yo tenía muchos fans de la música electrónica. Toda la vida te persigue la idea de la gente de que si te gusta cierto género eres menor o superior a alguien. A mí no me importó y seguí trabajando con Luis Díaz, comencé con mis primeros acercamientos al reggaetón y me comenzó a ir súper bien como productor”.
Loojan disfrutaba de sus momentos como productor; sin embargo, quería ir más lejos para poder expandir su visión musical y proyecto, es ahí cuando decide comenzar a cantar. “Yo ahí no cantaba, creaba pistas y se las daba a otros cantantes, ellos cantaban mis canciones, pero un día dije: ‘Yo lo voy a hacer, tengo ganas de cantar’. Lo hice y no me fue nada mal, la gente lo recibió súper bien”, asegura.
Llegó la pandemia y su proyecto tuvo un momento crítico, lo que lo llevó a experimentar otros caminos. Para cuando la pandemia cesó, Loojan creyó que no habría marcha atrás para recuperar todo el progreso que había ganado. “Regresamos después de la pandemia y ya existía un movimiento de reggaetón mexicano gigantesco porque salió El Malilla, Bogueto, Yeri Mua y la Bellakath”, recuerda. “Yo en el momento me sentí muy desesperado porque sentía que todo lo que tenía lo había perdido por la pandemia, que no me había sabido adaptar en lo que pasó durante ella y que mi carrera se había acabado”.
Sin embargo, Loojan no se dio por vencido y le nació una corazonada para crear algo con Cachirula, considerando la oportunidad como “su última tirada”.
Cachirula & Loojan
Los intérpretes compartieron espacio de trabajo por años, lo que los llevó a crear una amistad sólida y de complicidad. Siete años después, cada uno con sus carreras como solista, deciden colaborar en ‘Beiby’, canción que definiría el camino de sus trayectorias.
Cachirula destaca que Loojan ha sido de las personas que más la ha apoyado en la industria, asegurando que gracias a la concepción del dueto es que se animó a salir de sólo componer para comenzar a cantar. “Empecé a componer para más gente hasta que Luis me dijo que empezara a cantar, pero me daba pena. Cuando grabamos ‘Beiby’ Loojan me dijo que era un palo, pero a mí no me gustaba y le dije que se la dejaba, todo lo que hice y escribí. No me quería montar en ‘Beiby’ porque no quería cantar, no quería pasarme al lado vulnerable del artista. Si como DJ es difícil, como cantante más”, revela.
“Me gusta y me cura el alma sentarme en una sesión y hacer todo el día reggaetón. He llegado a la conclusión de que la música tiene alma, no importa de lo que hables” – Cachirula
‘Beiby’ sólo representa el inicio de su proyecto. La canción tuvo un gran recibimiento por parte del público, lo que los llevó a crear el dueto y su primer EP colaborativo. Semanas después, lanzan el remix de ‘Beiby’ junto a El Malilla, uno de los exponentes más destacados dentro de la escena del reggaetón mexicano.
Aunque el dueto tenga un gran peso e impacto en sus trayectorias, Cachirula y Loojan aseguran que sus carreras como solista siguen siendo una prioridad. “Tienen el mismo peso que el dueto porque cada quien recibe su mérito en solitario. Aunque estamos haciendo esto juntos, no nos come la dupla y nos saben diferenciar”, dice Cachirula. “Creo que es de lo más bonito que podamos existir individualmente y que no nos comemos, a la vez que crecemos juntos. Esto es lo más impresionante de la dupla, nada se come nada”.
Y complementa Loojan: “Cuando no estamos juntos, Cachi le escribe a quien quiera y yo le produzco a quien quiera, pero aparte tenemos nuestro DJ sets por separado. Sabemos llevar nuestras carreras individuales a la par de nuestro dueto, pero la verdad es que la gente ama el dueto. Ya estamos preparando lo que sigue. Esto ha sido gracias a la gente”.
La escena del reggaetón mexicano está viviendo un gran auge. Exponentes están trabajando para que no se quede en simplemente música de moda y que se haga una cultura musical, pero sobre todo, desean erradicar estereotipos negativos que se le han otorgado al género. “El reggaetón mexicano no sólo se presenta de la forma en la que ustedes creen, se presenta de muchas otras maneras”, dice Loojan. “Cualquiera que esté haciendo reggaetón mexicano, lo está haciendo, no necesita ser un ‘’chacalón en moto con un azulito’’ para hacerlo. Nosotros, desde nuestra trinchera y perspectiva, les vamos a presentar el reggaetón mexicano que nosotros tenemos”.
“Nos gustaría hacer un cambio en nuestra industria. No me interesa ser la artista número uno más pegada, queremos cambiar el modelo en la industria”, agrega Cachirula.
Esta visión les ha permitido seguir creando vínculos con artistas que conforman la comunidad del reggaetón mexicano, quienes se han convertido en amigos, más allá de ser compañeros de escena. Entre ellos destacan la presencia de El Malilla. “Todos, desde cada nicho y trinchera, estamos trabajando para que se vuelva cultura”, dice Loojan. “Por eso le agradecemos tanto a Fer. Él es de los artistas que comparten nuestra visión, que esto lo hacemos por la cultura y no por los números, sólo por nuestra industria y comunidad”, agrega Cachirula.
“El reggaetón mexicano es un género. Cualquier persona que lo haga tiene que ser bienvenida. Tenemos que trabajar para que el reggaetón mexicano crezca cada vez más. No sólo hay una forma de hacerlo. Es por el movimiento y no por el ego”.
El 2025 pinta para ser un buen año para Cachirula y Loojan. Los intérpretes ya se encuentran trabajando en nuevas producciones que dejen en evidencia su compromiso con la escena urbana mexicana.


