El origen de Cumbiafrica se remonta a 2018 en Lubumbashi, República Democrática del Congo, donde Lina Rojas y Leonardo Gómez Jattin, realizaban una residencia artística inmersiva. A lo largo de dos meses compartieron con músicos tradicionales con el interés de comprender las raíces africanas que inspiraron el nacimiento de la champeta. “Pero el viaje nos llevó mucho más lejos”, dice Leonardo. “Durante esa estancia conectamos con productores de la escena afro house de Sudáfrica y África Central. Uno de ellos nos propuso colaborar, y así nació ‘Morenita’, nuestra primera semilla”.
Cumbiáfrica ha venido trabajando de forma consistente con producciones que se vinculan estrechamente con el sonido del Latin House, pero prefieren definir lo suyo como “Afro Latin House: un puente entre dos orillas que, para nosotros, siempre han estado conectadas”.
Lina y Leonardo aseguran que no buscan grandes números en redes o plataformas, ni conquistar enormes masas de público; “Lo más importante para nosotros en una colaboración es conectar sensibilidades”, dicen. “Buscamos colaboraciones que sean símbolos, que tengan una carga emocional y artística profunda”.
De esa forma han logrado trabajar con grandes figuras de la música africana, como Angelique Kidjo, y unir fuerzas con proyectos emblemáticos en otros lugares. “Con ‘Batonga’, la conexión fue natural. Angelique Kidjo es, además de una voz referente para los amantes de las músicas del mundo, una activista que lucha por los derechos de las niñas y las mujeres africanas a través de su fundación ‘Batonga’. Por supuesto, además del honor de colaborar con ella, queríamos abrazar esa causa”.
A propósito de ‘Sheel Sheel (Drone Song)’, Leonardo asegura que “la motivación fue distinta, pero igual de poderosa”. Una profunda sensibilidad, que se verá reflejada en el álbum ‘Canciones de Resistencia’, se materializa en esta grabación: “Gaza Birds Singing y Ahmed Muin Abuamsha nos demostraron que el sonido cruel de la guerra se puede transformar en un canto de esperanza. Esa es la fuerza que buscamos: arte que marcha en dirección contraria a la crueldad”.
Para ‘Canciones de Resistencia’ el punto de partida fue lírico y emocional. “Queríamos escribir un ciclo de canciones que hablara de la solidaridad ante el dolor, con letras ancladas en la empatía que sentimos como artistas y como personas ante el sufrimiento de cualquier manifestación de vida. Nos importa abordar desde una comunidad víctima de la guerra o el racismo, hasta el maltrato ambiental o animal, pasando por la igualdad y la justicia social”.

Descubrieron muy rápidamente que la música era mucho más que un vehículo, representaba, además, una herramienta para amplificar el mensaje si abordaban las lenguas originarias e instrumentos tradicionales. “Por eso decidimos incorporar texturas del sur global que dialogaran con nuestras letras: instrumentos como el oud, la kora o la marimba de chonta; escalas que evocan otras geografías, como los maqam árabes o los modos gitanos del flamenco; y guitarras eléctricas con riffs de soukous y makossa”. Todo eso ha llevado a que Lina no solo cante en español, sino también en árabe y en lingala. “Para nosotros esas voces, además de un recurso estético, son también una manera de reconocer y acercarnos a las culturas que inspiran el universo sonoro y humano del proyecto”.
‘Batonga’ y ‘Sheel Sheel (Drone Song)’ son, hoy por hoy, ejemplos perfectos de la filosofía e identidad sonora de Cumbiáfrica, un dúo que muestra una visión en la que el mundo es mucho más amplia en comparación con la mirada estrecha que tantas veces nos ofrece la industria desde Europa y los Estados Unidos, y cuando esa perspectiva viene atravesada por una profunda conciencia humanitaria, las posibilidades de proyección y relevancia se multiplican.


