Artistas que deberías conocer: Bobby Zaga

Originario de Torreón, Coahuila, su travesía musical comenzó a tomar forma en el año 2000 cuando, con apenas veinte años, llegó a la Ciudad de México con su banda Dragón Zaga.

mayo 6, 2025

Cortesía prensa Bobby Zaga

Esto, que parecía una apuesta impulsiva, terminó marcando el inicio de una carrera marcada por la reinvención constante, la lealtad al oficio y una búsqueda incansable de autenticidad sonora. Cuatro años más tarde, tras su participación en el concurso Rastreo de Bandas —cuna de nombres como DLD y Eufemia— la banda logró grabar su primer álbum. Aunque el proyecto terminó disolviéndose, Zaga transformó el cierre en impulso creativo: fundó Los Lovekills, donde asumió la voz y la guitarra, y se unió como bajista a Eufemia, grupo con el que aún toca.

Con los años ha participado en proyectos como Los Fontana, Adiós París, Halcón 7 y Sonora 66. Pero es en su carrera solista donde Zaga ha logrado consolidar una identidad sonora que equilibra la crudeza del rock con la calidez melódica del soul. “Mis influencias están marcadas por el rock y el soul”, dice, mencionando a Lenny Kravitz, The Beatles, Bill Withers y Stevie Ray Vaughan entre sus referentes.

En 2017, al ver la serie Big Little Lies, descubrió un nuevo universo sonoro: Leon Bridges, Michael Kiwanuka, Charles Bradley. “No sabía si estaba escuchando algo nuevo o muy viejo”, recuerda. Cuando escuchó ‘Colors’ de Black Pumas, supo que ese “nuevo viejo sonido” podía ser suyo también. Desde entonces, su música ha tomado un rumbo más cálido, análogo y emocional, con grabaciones menos editadas y más fieles al momento real.

“Después de tantos años, he aprendido que lo más importante es eso: la música. No los egos, no la imagen”, afirma. Esa convicción se cristaliza en su nuevo sencillo, ‘Revolución’, una pieza de texturas densas que remite a Robi Draco Rosa, una de sus grandes influencias. Más que un manifiesto político, la canción lanza una invitación a la transformación interna: “Debemos enseñar una nueva manera de ver y respetar el mundo”, dice. El videoclip, dirigido por Fernando Frater, refuerza esa idea con la imagen simbólica de una bomba que destruye para permitir el renacimiento.

Lejos del circuito mediático tradicional, Zaga ha construido una carrera basada en la coherencia más que en la novedad. “Pienso mucho en Dave Grohl: cambiar de banda, de instrumento, nunca detenerse”, confiesa. Esa necesidad constante de crear lo ha llevado a una nueva etapa. Este mes grabará una live session con banda completa en el estudio Las Flores, antesala de una gira por Centro y Sudamérica.

Zaga también reconoce el impacto de la música urbana: “Puso el español en el mapa global, y eso no es poca cosa”, dice sin atisbo de cinismo. Para él, toda música que conecta tiene valor, y la técnica nunca debe eclipsar la emoción.

Bobby Zaga no busca ser tendencia. Su apuesta está en lo esencial: canciones honestas, interpretadas con instrumentos reales, que cuenten una historia y conmuevan. En un mundo de ruido y velocidad, su música resuena como un eco que se queda.

RICARDO DURÁN

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