Una escena: una tarde soleada en Plaza Haití (ubicada en Figueroa Alcorta y Dorrego), skaters haciendo trucos en las pistas, grafitis de No Me Baño y, de fondo, música relajada, liderada por un piano Fender Rhodes, un ritmo chill, y un saxo que se pierde en la melodía. La gente lleva su silla de playa, toma una birra con amigos, o se para a dar unos pasos de baile.

Algo así fueron las primeras presentaciones de Vinocio, el dúo de jazz fusión conformado por Lucio Memi y Fermín Cárpena, cuando todavía no estaba permitido hacer recitales en ámbitos cerrados debido al COVID-19. Flashforward al 2025: Vinocio edita su sexto disco, Tostados, y lo presenta en dos fechas agotadas en Niceto, el 15 y 16 de junio.
Tostados fue grabado durante tres años en Casa Obligado, un espacio en donde no solo se reúne una comunidad de artistas que colabora constantemente, sino también el lugar donde vivió Fermín varios años y que, riéndose, define como “un quilombo”. En medio de la producción de Tostados, un sello europeo los contactó para grabar otro disco. “Se terminó pinchando la propuesta y esos temas que quedaron grabados fueron al disco que se llama Horizonte (2024), que nos cayó del cielo,” dice Lucio. “Tostados quedó medio pausado hasta este año que tuvimos un poco más de tiempo para terminar de grabarlo y encontrarle un sentido a los temas, porque en un momento teníamos temas sueltos, pero no tenían una identidad”.

¿Qué es lo que une a Tostados? Un sonido veraniego que fluye a través de un tempo lento, con algunas canciones instrumentales y que otras tienen voces que se dejan llevar entre los instrumentos. “Favela”, junto a Fer Moreno, tiene el ritmo suave de la bossa nova, mientras que “Cabo” es una canción con guitarra criolla y sin batería que termina con el murmullo del mar. A medida que el disco se acerca al final, el ritmo se hace más rápido y bailable, con nuevos elementos que predominan en las canciones, como el vocoder que atraviesa “Colibrí” y la trompeta de Sergio Wagner en “Cash” que nos acerca al funk. Tiene sentido que ya tengan planeado sacar un disco hermano de Tostados próximamente, con una estética diferente que sea “más arriba”, según contó Fermín, y en donde estas últimas canciones podrían funcionar como un eslabón entre los dos proyectos.
Vinocio no es el único exponente de una movida influenciada por el jazz, el funk y el R&B que crece cada día más. Ellos se muestran contentos de incorporar a sus colegas y amigos a estas canciones. “A nivel compositivo, nos pasa que decimos ‘Che, este tema es para tal'”, cuenta Lucio, dando a entender el modo orgánico en que surgen las colaboraciones. “A veces nosotros cumplimos el rol de ser la banda que lleva este género a festivales, como cuando tocamos en el Lollapalooza y en el Music Wins, pero hay muchos grupos en la escena”, agrega.
Entender por qué esta movida está funcionando hoy tiene varias aristas. Vinocio identifica que el formato de banda de rock está en caída hace ya tiempo a la vez que el público porteño está cada vez más abierto a nuevas propuestas. “Hace 10 o 15 años iban a tocar a boliches y no había nadie, y hoy en día hay un montón de clubes de jazz que se llenan todos los fines de semana”, dice Fermín. La propuesta de Vinocio no es pretenciosa. Por eso, no es necesario ser un experto en el género para decodificar la música, solo estar dispuesto a despejar la mente y entregarse al ocio.


