Mirá el video de “In the City”: cómo se grabó la histórica colaboración entre Charly y Sting

Entre Buenos Aires y Nueva York, la trastienda de un encuentro lleno de magia, emoción y una calidad musical superlativa

Por  HUMPHREY INZILLO

octubre 9, 2025

Es un guiño dickensiano. Es la historia de dos ciudades, de dos genios musicales que entablaron un vínculo profundo, a partir de la admiración mutua y complicidades de su círculo íntimo. Son Charly García y Sting. Un porteño en Buenos Aires, un englishman en Nueva York. El Luna Park y el Radio City Music Hall. Las luces de los teatros y las pizzerías de la Avenida Corrientes y el Skyline de la Gran Manzana. El obelisco en combinación con Manhattan. Y se publica el día que John Lennon cumpliría 85 años.



El relato visual es impactante. Charly recorre su ciudad natal en un taxi vintage, de los años 70, bajo la lente de Belén Asad. Nostalgia pura. Sting canta en el puente frente a Grand Central Station y gira por Midtown en un Yellow Cab, filmado por Maximilian Stafford. No es casual que el paseo incluya una psasada porWalker St. & Cortlandt Alley, la esquina que lleva el nombre de Charly García desde noviembre de 2023, cuando se cumplieron 40 años de la edición de Clics modernos. También se puede ver al histórico colaborador de Sting, el guitarrista argentino Dominic Miller, en el subte (¡A él sí lo verás en el subte!).


EL video incluye también imágenes especialmente emotivas de Charly, en su casa, luciendo una campera de cuero negro, frente a un teclado Wurlitzer de los 70. Canta, mira a la cámara, hasta que se lleva el dedo índice a sus labios e, imitando a una enfermera, hace callar a todo el mundo. A punto de cumplir 74, Charly todavía es el que enciende y el que apaga la luz.

“In the City”, que había sido publicada en Kill Gill bajo el título de “In the City than Never Sleeps”, es un tema clásico, mid tempo. Rock con un mood amable, un sonido puro, pulido, García grabó los bajos y las tomas de voces están a la altura de Sting, que aporta su magnetismo. Es una canción con una melodía de la cuál es difícil desprenderse.

Soy un inglés en Nueva York, y me encanta la ciudad. Claro que me iba a atraer una canción que ensalce su encanto y sus virtudes“, le había contado Sting a ROLLING STONE, haciendole un guiño a una de sus canciones más emblemáticas.
“Charly grabó algunas de sus canciones más célebres en Nueva York. Conoce la energía e inspiración que puede transmitir. Me encantó ‘In the City’ la primera vez que la escuché. Captura esa sensación que uno tiene en Nueva York de estar rodeado de gente y, al mismo tiempo, solo. En cuanto a la voz, es un honor cantar con Charly, así que fue fácil cantar con entusiasmo y desde el corazón. Fue divertido arreglar y combinar las armonías. Le sirvieron a la canción, pero también fueron un mensaje musical divertido para Charly”.

Matías Sznaider, el Ingeniero de Sonido que trabaja con Charly desde 2017, tuvo un rol fundamental en el proceso: “Nos juntamos con Charly y surgió la idea de rescatar unas grabaciones recientes de ‘In the City’ que tenían mucho potencial. Había que terminar de elegirlas, de darles forma. Pero, a priori, nos parecía que la canción, por el estilo y porque la letra es en inglés, era la indicada. Con la decisión tomada, nos juntamos a escuchar el material y Charly fue muy claro en cómo quería que se luzca el tema. Tenían que preponderar el piano eléctrico, el bajo y la batería. Las guitarras tenían que aportar texturas, más que nada”, relata. “Las escuchas críticas las hicimos en mi casa y las grabaciones adicionales en el estudio Happy Together”. Sting recibió la maqueta del tema con las sugerencias para grabar sus intervenciones vocales y las guitarras de Dominic Miller, y levantó el pulgar. “Vamos para adelante”, respondió.

El cantante y Miller grabaron sus partes juntos en Oregón, noroeste de Estados Unidos, en el estudio portátil del ingeniero Tony Lake, habitual colaborador del artista. “Con buenas canciones es fácil saber qué tocar. Es como que la letra y la música te dirigen. Yo grabé estas guitarras en media hora”, cuenta Dominic.

Parceiro de Sting desde hace tres décadas y media, ha colaborado con Phil Collins, The Pretenders, Rod Stewart, Peter Gabriel, Sheryl Crow y muchos más. Sin embargo, a nivel emocional y musical, esta experiencia está en lo más alto de su trayectoria. “Es increíble haber tocado con todos estos artistas, pero tocar con Charly se siente diferente, o como que después de esta experiencia no me importa más nada”.

Con Morph the Cat (2006), el álbum de Donald Fagen, como una de las referencias sonoras, Matías, “Tato” Vega (manager y amigo de Charly) y el propio Charly decidieron grabar la batería en Unísono, el estudio porteño construido por Gustavo Cerati. Convocaron a Diego López de Arcaute, baterista de Juana Molina y de La Grande, con más de dos décadas de impecable trayectoria. “Para mí, Charly y Sting son dos dioses de la música. Están entre mis principales influencias hasta el día de hoy y son de esos artistas por los que yo y muchos otros nos dedicamos a esto”, explica el baterista. “Cuando me comentaron que existía la posibilidad de que hicieran un tema juntos y que, además, había chances de que yo pudiera participar me pareció una locura. Estuve recontra ansioso y me costaba dormir”, confiesa. 

“A Diego me lo recomendó mi hijo”, dice Charly. “Desde la primera toma del tema me di cuenta de que era perfecto para la base de la canción”, sentencia.  

Diego no oculta la emoción: “Por supuesto que fue un impacto fuerte estar con Charly en el estudio. No podía creer estar grabando con él, ahí presente. Primero tocamos el arreglo que estaba contemplado y luego a él se le ocurrió agregar algo con los toms para el final del tema, y quedó buenísimo. Todo fluyó super bien y fue redivino conmigo. Estando ahí me comentó que su hijo le había hablado muy bien de mí. Eso fue algo que me emocionó porque siempre tuvimos buenísima onda con Migue, a quien admiro y conozco desde hace años. Solía venir a vernos cuando tocábamos con Lucas Martí. Ellos compartieron una etapa en A-Tirador Láser”.

La sesión tuvo un plus: “Esa tarde, después de grabar, escuchamos el tema con Charly: las voces de Sting, las guitarras de Dominic, mi bata… ¡Una gloria, todo! El tema me encanta. Y escucharlos a ellos dos juntos me liquida. Es tremendo todo lo que pasó, mucho más que un sueño para mí”.

Charly también estaba conmovido: “Me produjo una emoción increíble escuchar la voz de Sting y quedé muy conforme con el sonido general del tema”, asegura. No menos emotivo fue para Sznaider: “La estética estuvo muy impresa desde un primer momento. Obviamente todo cobró un halo de magia con el material que aportaron Sting y Dominic, con pinceladas de fineza y de sorpresa. El desafío de la mezcla fue potenciar eso”, explica. “Charly confía mucho en mí, así que tengo mis espacios para detenerme microscópicamente en ciertas cosas, y después él viene a supervisar ese trabajo. Siempre se llevaba una copia para escucharla en su hábitat, y venía con sugerencias y anotaciones. Por su parte, Sting, Martín y Dominic mandaron ideas. Por ejemplo, sugirieron que aceleráramos un poco la canción, y eso me causó mucha emoción, porque demostraron lo comprometidos que estaban con el asunto. No fue una cosa hecha al pasar. Siguieron el proceso desde que empezó hasta que terminó. Y eso me llena de felicidad”.

“Todavía no caigo de la emoción de que un artista de la talla de Sting, al que siempre tuve presente en mi vida, participó con tanta buena onda y predisposición. Al ver el video o escuchar la canción con amigos no deja de sorprenderme. Espero que la gente lo disfrute como nosotros disfrutamos haciéndolo”, le dijo García a ROLLING STONE. Ahora que el tema, que fue editado como vinilo simple, ya está a un clic de distancia, la satisfacción parece garantizada.