[Cuestionario RS] Martín Buscaglia: “La rama más loca y poética de la música uruguaya sigue viva”

El gran artista uruguayo anticipa su concierto en el ND teatro de Buenos Aires y cuenta por qué le dedicó una canción al futbolista Luis Suárez

Por  HUMPHREY INZILLO

noviembre 14, 2024

ALEJANDRO PERSICHETTI (GENTILEZA)

“La percusión y las voces probablemente son los instrumentos que más me conmueven”, dice el uruguayo Martín Buscaglia. “Debe tener que ver con que son los que la naturaleza nos dió, los que preceden a la intervención  humana” arriesga. Está explicando cómo llegó al formato con el que se presentará el viernes 22 de noviembre, en el teatro ND, Paraguay 918, a las 21 (entradas acá), y que incluye a Coby Acosta (percusión) y las vocalistas Melina Moguilevsky y Camila Ibarra. “A mediados de año di un concierto en el Teatro Solís, acompañado solo por seis percusionistas y cuatro coristas. No tenía ganas de tocar solo (ya había hecho un Solís solo con la criolla), con los Bochamakers me gusta más tocar con la gente de pie, y estoy bastante en las antípodas del gusto contemporáneo por la proliferación de ‘feats’ e invitados para todo… Parece un reflejo de esos reels que aparecen en Tiktok o Instagram, en donde gente te enseña a hacer… ¡Absolutamente todo! Inclusive a doblar la ropa o a pelar la fruta,  como si ya no pudiéramos valernos por nosotros mismos”,  argumenta. Y agrega: “En fin, que ahí me di cuenta que un marco tan solemne, cuidado y emotivo como un teatro era ideal para estrenar algo, más que para presentar algo ya probado. Por eso me entusiasma ahora el tocarlo en un teatro en Buenos Aires. Vamos con la misma puesta en escena, en las luces el gran Pato Tejedor, ¡inclusive llevamos el merchandising absurdo que creamos para estos shows!”.

 La anterior presentación de Buscaglia en La Tangente, hace unos meses, con esta misma formación, ostentaba una energía manuchaesca. “Sin duda prevalece el lado tribal y de congregación, a eso tiende”, sostiene el artista. “Quizás cuando toco solo hay una cosa más zen y con la banda eléctrica es más epidérmica, y ahora este formato une esas puntas de un mismo lazo”.

Buscaglia acaba de lanzar “Hablando de Roma”, una nueva colaboración con Julieta Rada, con quien ya había compuesto “Sencillo” y “Ciencia y fantasía”. Dice Martín: “Lo mejor de componer con alguien es volver a componer con alguien. Como cuando viajás a un lugar nuevo, lo mejor es regresar. Lo mismo con un libro y releer. Y entre dos se va formando una especie de ectoplasma con atributos de cada uno de los dos compositores…”. Y en relación a “Hablando de Roma”, cuenta: “La historia es muy sencilla. Pasó Julieta por casa, preparamos una tetera con té, me mostró unos acordes y una melodía y allí mismo hicimos la canción. De hecho ese mismo día programé una 808 y grabé una guitarra base, que son las mismas tomas que quedaron en la versión final, el groove y la viola son testigos de esa tarde de convivencia musical y teína”.

Rubén Rada y Horacio “Corto” Buscaglia, los padres de Julieta y Martín, se conocieron los 60 y pertenecen a la brillante generación que en los conciertos Beat y las Musicasiones crearon el candombe-beat. Allí forjaron las bases de una amistad que duró varias décadas. “Hacer música con Julieta tiene algo muy hermoso, como cuando ves a tus hijos engancharse con los hijos de tus amigos. Pero no es algo que hablemos, probablemente porque compartir un background medio parecido hace que muchas cosas estén sobreentendidas. Pero para mí, entre otras cosas, es un orgullo continuar el legado de amistad y creatividad no solo de nuestros viejos, sino de los músicos uruguayos que adoramos y nos forjaron. Es muy potente saberse parte”.

Este año, Buscaglia también lanzó “Lucho”, una canción dedicada al histórico delantero de la selección uruguaya Luis Suárez. “Ese es un tipo de canción -tengo otras así- que son íntimas, que no vienen con una pulsión de ser mostradas ni tocadas en vivo. Cosas que cantamos entre amigos, en familia. O sea, no es una canción para Luis Suárez: es una canción para mí pensando en Luis Suárez”, aclara Buscaglia. “La hice en el verano después de revivir varias escenas épicas de Lucho, el jugador de fútbol que más me ha emocionado de todos los que vi. La canción la estrené justamente en este show ‘Una canción no tiene importancia’ en el Teatro Solís. Al poco tiempo fue que Luis anunció, un lunes de noche, que el viernes de esa semana se retiraba de la selección uruguaya. Y ahí se me reveló que nunca iba a haber mejor momento para grabar esa canción. Por lo cual convoqué a los músicos, hice el arreglo, grabación, mezcla, master, creamos un video, todo en ese par de días. Puedo pasar meses mezclando una canción o terminando un arreglo, pero  se ve que la posibilidad de hacer eso mismo en un par de días también está ahí agazapada”.

Entre sus múltiples actividades, en los últimos años Buscaglia intensificó su veta como DJ de vinilos. “Todo lo que hago son hojas de un mismo helecho. Si lo hiciera de otra manera, me marchitaría, te juro. Lo mismo cuando hago mi programa de radio, o música para teatro, o lo que sea. Lo tomo como una actividad poética”, explica. “¿Si es arte o entretenimiento?… Lo que pasa es que, así como el entretenimiento muy pocas veces es arte, el arte en cambio siempre entretiene, incluso el que es arduo o enigmático, siempre te hace pensar, sea con la mente o con el cuerpo”.

También giró por España, un territorio con el que está conectado desde sus años viviendo allá, a principios del nuevo milenio. “Sí, ahora vuelvo en un par de meses, no solo a España sino algunos lugares en el Reino Unido. Siempre asocié la música con viajar, así que me suena lógico”, dice el autor de “Ir, volver e ir”.

En los últimos años, en la escena uruguaya aparecieron Facundo Balta, Isabel Lenoir, Paul Higgs, Bolsa de naylon en la rama de un árbol, entre otros artistas que hacen honor a un legado, que dialogan con la tradición pero que a la vez incorporan nuevos lenguajes musicales.Escucho y sigo con atención a todos ellos, y a otros también. Me entusiasma mucho más escuchar un disco nuevo de un artista uruguayo que uno de una banda anglosajona”, sostiene. “Lo que noto es que por un lado la corriente, digamos, ‘experimental’ (aunque no me gusta nada cuando alguien dice que hace algo ‘experimental’, parece un paraguas, si lo mostrás ya no es un experimento, eso fue antes), la rama más loca, poética y peleadora de la música uruguaya, esa corriente sigue viva. Agradezco que a los uruguayos no nos salga hacer pop o rock cumpliendo con los cánones globales. Lo que todavía me da un poco de pena o ansiedad, es que veo que las obras más ‘redondas’ que han salido en los últimos años, sean discos o artistas en sí, son los más epigonales, los que más se rigen por parámetros pre establecidos. Varios de ellos me gustan, claro que sí, pero tengo la esperanza de que alguien logre combinar la cosa más naturalmente estrafalaria de la música uruguaya, con el cariño de la canción popular, como lo lograron en su momento tantos capos de acá, cuyas canciones se cantaban en los fogones sin dejar de contener un gran misterio”.

Antes de tocar en Buenos Aires, Martín Buscaglia responde el Cuestionario RS.  


1. ¿Cuándo fue la última vez que fuiste a una disquería? ¿Qué disco te llevaste? ¿En qué formato?

Hace unos días fui a Discomoda, en Tristán Narvaja, y mediante la noble tradición del trueque me traje Homework de Hugo Fattoruso… ¡en CD! Hacía añares que no adquiría uno. Cuando viajo a una ciudad nueva, pruebo sus comidas y sus disquerías. Igual, el último vinilo que sumé lo conseguí online: Wodo yi ye odo, de Khodjo Aquai, un disco que buscaba hace tiempo.

2. ¿Te acordás de los sueños habitualmente? ¿Tenés algún sueño recurrente?

En una época los anotaba. Tendría que volver a hacerlo. Cada tanto sueño con leones y leonas. Y hace unas semanas compré un cuadro enorme con un león y una leona, en una puja en un remate.

3. ¿Sos buen cocinero? ¿Cuál es tu especialidad?

El único beneficio que trajo el encierro pandémico fue que mejoró las cualidades cocineras de muchos, entre los que me cuento. Igual partí de una base muy básica. Digamos que hago un sushi decente.

4. ¿Tenés mascotas? 

Tengo una gata negra. Siempre tuve gatos, desde niño. El perro piensa: “cuando tengo hambre aparecen estos seres bípedos que me alimentan, si quiero salir me ponen una correa y me abren la puerta… ¡Deben ser dioses!”. El gato, por su parte, piensa: “cuando tengo hambre estos seres me alimentan, cuando quiero salir me abren la ventana… ¡Debo ser Dios!”.

5. ¿Cómo armarías el line-up de tu festival ideal?

Un festival no es para nada ideal, es como ir a un shopping. Socorro. Pero imagino que me gustaría ir a este, en un parque con lagos:

Comienza de día con Alberto “Mandrake” Wolf, solo con su guitarra.

Después, al atardecer, Chico Buarque con su banda.

Cae la noche, se encienden las luces y llega la joya: Sade.

Y en trasnoche cerramos con un show de las ESG. 

6. ¿Cuál es el instrumento más raro que tenés en tu casa?

Una Tremoloa. En los años 20 (del siglo pasado), cuando en Estados Unidos vino la fiebre de todo lo relacionado con Hawaii, se popularizó el lapsteel, pero hubo otros inventores que intentaron sumarse a esa ola, sin prosperar. La tremoloa es como un dodo, un instrumento que se extinguió. No sabría ni como empezar a describirtelo.

7. ¿Cuál era tu dibujito animado favorito cuando eras chico? ¿Y ahora?

Los autos locos, de Hanna Barbera. Me acabo de fijar y su último capítulo se emitió en 1969, años antes de que yo naciera. Una cosa de locos. De los de ahora, considero que las dos temporadas de Gravity Falls están en el Top 5 de las grandes series de la historia, junto con Breaking Bad y todas esas…

8. ¿Tuviste alguna experiencia sobrenatural?

Permanentemente.

9. ¿Cuál es el último libro que leíste?

Elogio de las manos, de Jesús Carrasco.

10. ¿A qué celebridad te gustaría tener entre tu público?

Bisan Owda.

11. ¿Cuál es el objeto más viejo que atesorás?

Un armonio de más de 100 años, con los que recorrían los pueblos las misiones católicas francesas. Lo toco por las mañanas.

12. ¿Qué actor podría protagonizar la serie sobre tu vida?

Alan Futterweit Paz.

13. ¿Cuál es tu deporte favorito?

Para jugar, ping pong; para mirar, fútbol; para leer al respecto, boxeo; para inspirarme: los resultados del turf.

14. ¿Cuándo fue la última vez que pediste un autógrafo?

Eso nunca sucedió.

15. ¿Cuál fue tu primer recital?

La verdad es que no me acuerdo. Probablemente uno del grupo Canciones para no dormir la siesta. El primero que dí yo, tocando mis canciones, fue el 26 de noviembre de 1988, acompañado por Eduardo Mateo y Marcos Gabay. 

16. ¿En qué creés?

En casi todo.

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