Future of Music 2025: Wayra Iglesias, la voz joven con tradición rockera

Con la salida de su primer disco, la hija del Tete de La Renga no para de girar con sus canciones que mezclan el blues y el soul desde una perspectiva nueva

Por  ROMINA ZANELLATO

abril 14, 2025

“Cuando lo escuché se me partió la cabeza, fue muy inspirador para mí”. No habla de escuchar su disco por primera vez terminado, habla de la posibilidad. Para Wayra Iglesias no había duda de que se iba a dedicar a la música viniendo de la familia que tiene, pero no sabía cómo hacer propio eso que le gustaba tanto, hasta que escuchó la versión de “Desconfío”, el tema de Pappo, por Celeste Carballo: “Me flasheó, me marcó, porque yo siempre tengo en la cabeza a Pappo, pero no me identificaba para cantarlo porque su voz es muy particular, pero ella tomó esa canción ¡y la hizo suya!”. A partir de ese descubrimiento, Wayra desarrolló un sello personal que la convierte en una de las figuras destacadas de la producción Future of Music, con artistas emergentes, de Rolling Stone Argentina.

Es casi exótico escuchar a una piba de veintipocos cantar con la onda de Wayra. Su voz remite a las bluseras que la duplican en edad (arriba del escenario). Un timbre grave y un colorido bien sesentoso la hacen única en una tradición que iniciaron Las Blacanblus con Déborah Dixon a la cabeza y que parecía no tener herederas jóvenes. “Ella, Celeste, Fabiana Cantilo, me marcaron un montón”, dice, aunque Janis Joplin esté en la heladera, en la mesita de luz, en la pared, en la remera. Detrás de escena asiente su mamá, la baterista de Q’Acelga, Silvina Cendón.

No solo están en su forma de cantar o de componer sus canciones, o incluso de vestirse con sus pantalones patas de elefante bien de los 60 y los chalecos con flecos, en las canciones de Wayra hay menciones a Riff, a La Renga, y al rock and roll más clásico. Es música que escuchó en su casa y que mamó desde pequeña, pero que eligió: “La mayoría de las canciones que a mí me ponían mis papás cuando viajábamos en la ruta son hoy en día mis bandas favoritas: Creedence, Aerosmith. Hicieron un buen adoctrinamiento conmigo”, dice y lanza una carcajada. Con esa misma familiaridad habla de los instrumentos y de su decisión de ir a una profesora de canto a los ocho años porque sabía, desde ese momento, que se quería dedicar a la música. Si bien probó un tiempo con una carrera universitaria, Wayra siempre supo lo que quería hacer: “Siento que hubiese sido difícil hacer otra cosa, porque en mi casa tengo los instrumentos, tengo todo y mi familia se dedica a esto. Igual sí tomé la decisión”. Tanto es así que de niña empezó clases de piano para poder componer y ayudarse en la técnica vocal, entender mejor las notas, la escala.

Fue después de esa decisión consciente que empezó a trabajar duro por lo que quería. En 2024 salió su primer disco, La suerte de encontrarte que contó con una banda impresionante. Su tío, Jorge “Tanque” Iglesias, tocó todas las baterías del disco y su papá, Gabriel “Tete” Iglesias, la acompañó en “Rock and roll”: “La grabación de ese tema fue super divertida. Yo no quería que ellos se sintieran en la obligación de participar, y a la vez tenía ganas de invitarlos. Mi papá eligió ese tema, mi tío tocó todos, y se dio que me quedó casi como un featuring con la mitad de La Renga”. Habla de eso con una naturalidad relajada que es encantadora. Ella no le esquiva al vínculo, sabe que hay otros que pueden compararla, pero ella abraza eso que es, su identidad, formar parte desde chiquita de la familia de fans que despierta la banda de su familia, valga la redundancia.

Pero no se detuvo ahí, una vez que el disco se grabó en los estudios Romaphonic, que salió por PopArt, se armó una banda con los experimentados Ella Es Tan Cargosa y salió a las rutas a presentarlo por festival y show que le abriera las puertas. Los aprendizajes para Wayra empiezan por desacralizar el rock y se pueden enumerar: 1) los errores ocurren, no son tan graves, y el show debe seguir, 2) la magia de la música es pasarla bien en el escenario y sentirla, 3) hay que ensayar lo suficiente para sentirte segura. Y, claro, tener buenos músicos que te acompañen. “Gracias a ellos empecé a disfrutar tocar en vivo, a pasarla bien, antes estaba muy nerviosa y como ellos tienen mucha experiencia, viven la música de una manera muy relajada que a mí me hace bajar a tierra. Realmente la pasamos bien y los considero mis amigos, más allá de la diferencia de edad”, porque claro, la banda pisa más los 50 años que sus veinti. “Es que tenemos demasiadas cosas en común”.

Recién vuelve del Cosquín —cuenta que la primera vez que vio a su mamá tocar fue ahí, era chiquita, los tíos le hacían upa para que pudiera llegar a verla y quedó impresionada de lo grande que se veía todo, con las sierras de fondo— y ahora se prepara para presentarse en el Quilmes Rock. “Nunca voy a olvidar el flash de ver, cuando empezás a tocar seguido, a la gente cantando tus canciones. Hay algunas que yo escribí en mi habitación, tirada en la cama, y las están cantando. Eso me parece reloco y me emociona”. Ve a esos fans, algunos que vienen de La Renga, padres que traen a sus hijas chiquitas a escucharla. Wayra también ve a sus amigas saltando bajo el escenario, cantando sus canciones. Sabe lo especial que es eso (dice: “La gente de mi edad no escucha rock, menos blues”), y cree, no solo en el poder del arte, también en que ese material que está presentando, que compuso y grabó, si bien es de un género viejo, tiene la mirada de una joven.

“Siento que encontré la forma de contar las cosas que me pasan desde mi manera, con algo de blues y también con el pop”. Ahora, ya está componiendo su próximo disco, algo más rock and roll, con mayor contenido social. “Listo, ya hablé del corazón roto, ahora quiero decir otras cosas”.

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