Franco Colapinto dice que escucha “música de antes”, y que sobre todo lo hace cuando está solo, especialmente los días de carrera. El piloto argentino de 22 años, que protagoniza la tapa del nuevo número de la revista Rolling Stone, no escucha la música que se supone que están escuchando los jóvenes de su generación. Menciona algunas: Babasónicos, Soda Stereo, Tan Biónica… hasta La Sole.
La entrevista con Rolling Stone empieza con una escena reveladora que pinta muy bien la relación de Colapinto con la música. El piloto se queda mirando su celular, scrollea playlists, busca una canción de Babasónicos que podría funcionar para ese momento. Se queda con “Irresponsables”, el primer single de Infame, editado cuando Franco tenía apenas cinco meses de edad. Por eso insiste con que su gusto es “de viejo”: “Estoy medio abuelo porque escucho muchas cosas de viejo”.
Aunque horas después del primer encuentro con la revista, a Franco se lo vio bailando los temas de Airbag en el estadio de River, uno de los eventos de rock más convocantes de la llamada generación Z, su Spotify Wrapped le dijo que tiene 74 años.
“Escucho mucha música, pero especialmente cuando corro”, aclara Colapinto. “Esos fines de semana que tengo muchas cosas en la cabeza, me ayuda a distraerme un poquito. Sacarla del foco de las preocupaciones y ponerla un poco en la música, me ayuda. Creo que desde que empecé a correr”, asegura.
De hecho, hay un ítem indispensable antes de encarar cualquier pista: “Lo que llevo siempre en todas las carreras son los auriculares, eso no me puede faltar nunca. Y si me falta me tengo que conseguir alguno”, dice el piloto en otro momento de la entrevista. “La música me ayuda en el día a día, hasta en las carreras. Pero, te decía, tengo gustos de 77 años, ja ja”, vuelve a remarcar.
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“La música actual no la escucho solo. Es más para salir de joda, y yo no salgo. Y está la música que me trae recuerdos de mis viejos, de ir en la camioneta por Exaltación, por el campo, como cuando vuelvo y voy a visitar a mi viejo… La Sole, por ejemplo. Cosas de antes. Pero no lo uso para desconectar: me acompaña siempre”, narra Colapinto.


