[Cuestionario RS] Lucky Salvadori: “Con Manu Chao aprendí el valor de la simpleza, aplicado a la vida y a la música”

El músico oriundo de Monte Chingolo, que conoció al autor de "Clandestino" en Colombia y tocó con él durante seis años por todo el mundo, presenta su trabajo solista y explica su fascinación por la cumbia peruana

Por  HUMPHREY INZILLO

marzo 13, 2025

DAVID GIRALDO (GENTILEZA)

“Llegué a Colombia en marzo de 2018, luego de decidir emprender un viaje dejando mi trabajo en Buenos Aires, sin fecha de regreso. Mi idea era viajar desde Colombia hasta México, con el sueño de dedicarme de lleno a la música. Sin embargo, quedé tan enamorado del Caribe colombiano que decidí quedarme a vivir allí. Después de recorrer distintas ciudades del país y hacer algunos shows con un homenaje a Cerati y Soda, conocí un lugar mágico cerca del Parque Tayrona, bien adentro en la jungla, frente al mar, donde me quedé como voluntario en un hostel y trabajé tocando por las noches”, así comienza el relato dé Lucky Salvadori, sobre un encuentro crucial para su vida, artística y personal. Fue en el Caribe colombiano que el guitarrista, cantante y compositor argentino, oriundo del sur del conurbano bonaerense, conoció a Manu Chao. Lo que empezó como un encuentro mágico y casual, mutó a un profundo vínculo musical que se transformó en una gira mágica, misteriosa y maratónica junto al autor de “Clandestino”.

La celestina fue la vocalista colombiana Li Saumet, de Bomba Estéreo. “A Li la conocí porque ella vive al lado de uno de los hostales donde fui voluntario y organicé durante un tiempo unas jam sessions. Su pareja es el dueño, así que nuestro primer encuentro fue en una de esas jams. Ella se acercó con la idea de cantar la canción ‘Yo me llamo Cumbia’, un temazo, verdadero clásico del género. Para mí fue un flash, porque mis primeros pasos en la música, cuando tenía once años, fueron tocando en un grupo de cumbia”, relata. “Y de pronto, escuchar esa canción, frente al mar, en la jungla, cantada por ella, me puso la piel de gallina. Desde ese día nos hicimos amigos, compartiendo muchas tardes de música. La acompañé como guitarrista en algunos shows de ella como solista, hasta que un día me contó que Manu llegaría a su casa a descansar antes de un tour por Colombia que él haría solo. Así fue que ella me lo presentó en una cena. Esa misma noche nos quedamos tocando durante horas y horas, lo que terminó siendo una semana entera, y luego, 6 años”.

Lucky Salvadori y Manu Chao (Gentileza Yann Cabello).

La conexión de Lucky con la música viene desde su infancia. “Empecé a los 9 años con la guitarra de mi abuelo. En casa siempre hubo mucha música; mi viejo nos solía sentar a mi hermano y a mí a escuchar vinilos. Yo después me encerraba en mi habitación con la raqueta de paddle y el radiocasete, y flasheaba que era Brian May tirándome al suelo. Pero un día, estaba en el colegio, se festejaba el acto de primavera, y escuché por primera vez a La Nueva Luna. Ahí me enamoré de la cumbia con guitarras, y mi primer guitarrista favorito fue el Mago [Ramón Benítez]. A los once, ya estaba tocando en un grupo de cumbia por los barrios del conurbano. Después, más en la adolescencia, me tocó la etapa rockera; tuve una banda tributo a Ronnie James Dio, luego me metí con el blues, me hice fan de Hendrix y Stevie Ray Vaughan, y luego, más con el pop y el universo ceratiano, para volver al primer amor al reencontrarme con la cumbia en Colombia”, evoca. 

Después de aquel encuentro casual, Manu lo invitó a acompañarlo en un show y el convite se extendió durante más de un lustro. “Fue algo realmente mágico por todo el contexto que me rodeaba en ese momento”, confiesa Lucky. “Estaba cumpliendo mi sueño de viajar y dedicarme a la música de lleno, y de pronto encontrarme con él en la jungla, tocar todos los días durante una semana y entablar una linda amistad. Para mí, ya era un montón eso. Me invitó a acompañarlo a su primer show de la gira en Barranquilla. En ese show no toqué, pero fue muy loco porque, después de su prueba de sonido, nos quedamos tocando para el staff del lugar hasta que empezó su show. Luego, esa misma noche, nos quedamos tocando por horas en la casa que le habían alquilado, y hubo un momento mágico para mí: empecé a tocar un arpegio que tengo desde chico y no lo había puesto en ninguna canción. Y él se puso a tocar ‘Clandestino’ sobre ese arpegio. Al día siguiente, me invitó a ser parte de toda la gira en Colombia, y luego a seguir viajando durante seis años por el mundo con su show acústico. Fue una experiencia mágica e inolvidable, de aprender muchísimo, de compartir momentos hermosos, de conocer países a los que nunca había imaginado poder ir, conectar con gente de diferentes culturas y, sobre todo, de tocar mucho”.

Lucky cuenta cuáles fueron las enseñanzas que le quedaron de esos seis años en la ruta con Manu Chao. “En primer lugar, el valor de la simpleza, aplicado a la vida misma y a lo musical también. A confiar en mí, algo por lo que estoy eternamente agradecido con él, porque siempre me dio mucho espacio creativo en los shows y participé grabando guitarras y voz en su último álbum. A tocar para las canciones y darlo todo, haya dos, diez, tres mil o treinta mil personas. También, al tener la oportunidad de haberlo visto trabajar en su música, y también contar con su ayuda para coproducir mi nuevo EP, aprendí mucho sobre producción. Manu, aparte de ser un excelente músico y cantante, es un productor de diez”, asegura.

Lucky guarda mil historias extraordinarias de esos años. “La primera es de la primera noche en que conocí a Manu. Cuando todos los invitados de la cena se fueron, Li Saumet me pidió si podía ayudarla a grabar unas voces, a lo que Manu escuchó y quiso sumarse a nosotros en el estudio de Li. Ahí fue que surgió ‘Me duele’, una colaboración de Bomba Estéreo con Manu, en la que tuve el honor de grabar guitarras y coros”, cuenta. E hilvana: “Una vez, en Bombay (India), nos metimos en un barrio muy humilde similar a una favela, sin conocer a nadie allí. La gente nos miraba sorprendida. Llegamos a una placita pequeña, donde nos pusimos a tocar, y llegaron un montón de niños que, después de escuchar la canción, se fueron, pero volvieron a los pocos minutos con sus instrumentos de percusión hechos por ellos mismos. Compartimos una tarde hermosa tocando juntos, y a la noche volvimos porque nos invitaron a una celebración hindú que estaba a cargo de los niños. Fue mágico, terminamos tocando tambores y bailando alrededor de un árbol que prendieron fuego como ofrenda. Hoy en día tengo muchos amigos de ese barrio”. Y hay otra, en la que destaca por el modo en que puede entender la simpleza de Manu: “En mi primer tour por Argentina con él, mi vieja no pudo venir a ningún show por problemas de salud. Él notó que a los shows solo habían estado mi papá y mi hermano, entonces me preguntó por qué ella no estaba ahí. Le expliqué la situación y me dijo: ‘Pues entonces, si ella no puede venir, iremos nosotros a cantarle a su casa’. Así fue como pasamos una hermosa tarde de mates y música en Monte Chingolo”.

En 2023, Luqui lanzó Chicha Dub. “Al ser un amante de la cumbia con guitarras, de la cumbia peruana amazónica (o cumbia chicha) y grupos como Los Mirlos, Los Destellos, Los Orientales de Paramonga, entre otros, durante la pandemia, me metí a full a componer canciones instrumentales con la guitarra”, explica. “Con Chalart 58 (productor catalán de reggae y dub) habíamos hablado muchas veces sobre la idea de hacer un álbum juntos, mezclando ese estilo de cumbia con el dub. Y sobre todo, no reversionar, sino componer nuestros propios temas”.

Hace algunas semanas lanzó “A qué venía todo esto”, un single que anticipa su nuevo EP, con una impronta que combina los ritmos latinos con aires más poperos. “Ese tema no marca la tónica del EP”, aclara. “Pero me dió mucha vibe de verano y me transmitió una linda vibra nostálgica. Me gusta mucho la idea de no limitarse, si bien hoy en día con mi proyecto el estilo es la cumbia, el pop también me gusta mucho, de hecho tuve una banda que era muy Soda Stéreo (siempre fui muy fan de Gustavo Cerati) y la idea de mezclar los estilos me atrae”, asegura. “La tónica del EP es más cumbiera con aires electronicos, acabo de lanzar un nuevo single, que se llama  ‘El mismo lugar’, que hace referencia a los orígenes y al barrio. Una cumbita que nació en un período en que volví a Chingolo a visitar a mi familia y luego terminé de producir con la ayuda de Manu en Barcelona.  El videoclip está filmado en la cancha de Lanús”.

Después de mucho girar con Manu por todo el mundo, Lucky se radicó en Nápoles para enfocarse en su carrera solista. “Después de haber sido nómada durante los últimos 6 años, sentí la necesidad de hacer un poco de base en un mismo lugar”, explica. Y agrega, entre risas, “aunque no sé por cuánto tiempo. Ya había estado algunos períodos cortos allí gracias a mi amigo Andrea Tartaglia, un cantautor napolitano que fue quien prácticamente me hizo conocer la ciudad. Nápoles tiene una magia y un entorno natural hermoso, la gente es cálida, amable y simple, hay mucha cultura, y tengo muchos amigos. Y bueno, la comida es increíblemente buena”. Y agrega otro aspecto fundamental: “Hay una conexión que tenemos con los napolitanos gracias al Diego, y es algo que, por más que no te guste el fútbol, no podés negar. Él hizo feliz a mucha gente en Argentina y acá, y ver cómo de pronto, a un napolitano, cuando te pregunta de dónde sos y le respondes, se le ilumina la sonrisa y la buena onda que tienen con nosotros, creo que es algo único que no pasa en otro lugar del mundo. Actualmente vivo en el centro, y antes de empezar a producir, ensayar o planear lo que serán los próximos shows y giras con mi proyecto, me encanta salir a caminar todos los días, ir a ver el mar, tomar el cafecito en el bar del barrio y sentir toda la historia que tiene esta ciudad encima”.

En medio de su vida napolitana, Lucky Salvadori se hace un rato para responder el Cuestionario RS.


¿Cuándo fue la última vez que fuiste a una disquería?  ¿Qué disco te llevaste? ¿En qué formato?

Eso fue en Buenos Aires, antes de irme de viaje a Colombia, en 2017. Me compré una edición especial de Let´s Dance de David Bowie en vinilo.

2. ¿Te acordás de los sueños habitualmente? ¿Tenés algún sueño recurrente?

Últimamente no los recuerdo, así que no podría decirte si tengo alguno recurrente.

3. ¿Sos buen cocinero? ¿Cuál es tu especialidad?

Sinceramente, no. Siempre me aburrió un poco la cocina, y tuve la suerte de vivir o compartir con personas que cocinan muy bien. Así que soy de esos que cocinan porque tienen que comer, pero no por pasión. Y bueno, por códigos, el que lava todos los platos al final.

4. ¿Tenés mascotas?

Estando tanto tiempo de viaje es difícil, pero en Buenos Aires tuve un gato. Nació de casualidad en el patio de mi casa, una relación linda porque él podía entrar cuando quería a mi casa, pero también tenía su casita en el jardín. El tipo era de lo más libre.

5. ¿Cómo armarías el line-up de tu festival ideal?

Atahualpa Yupanqui; Ali Farka Touré; Bob Marley; Creedence Clearwater Revival; Los Destellos.

 6. ¿Cuál es el instrumento más raro que tenés en tu casa?

Bueno, durante el período que toqué con Manu, usé una guitarrita que se llama ‘Bichito Cordobés’, hecha por el luthier Homero Zambrano, que tiene 3 cuerdas de guitarra clásica y 3 de charango, y está afinada una octava arriba. Es un instrumento hermoso. La gente me ha preguntado muchas veces qué era ese instrumento con el que tocaba en los shows en vivo. Tanto, que muchos músicos de Europa empezaron a encargarle a Homero sus propios Bichitos. 

7. ¿Cuál era tu dibujito animado favorito cuando eras chico? ¿Y ahora?

Los Caballeros del Zodíaco. Ahora hace mucho que no veo.

8. ¿Tuviste alguna experiencia sobrenatural?

Una vez estaba en un vuelo de Nepal a Singapur, y en un momento apoyé mi cabeza sobre la mesita del asiento y me quedé como dormido por unos instantes. Sentí y visualicé como si estuviera en casa de mi abuela, la vibra, los aromas, todo, y experimenté una paz hermosa. Al día siguiente, mi tío me escribió para decirme que llamara a la abuela, que estaba un poco preocupada por mí, porque no sabía si había soñado o era real, pero que me había visto en su casa.

9. ¿Cuál es el último libro que leíste?

El libro tibetano de la vida y la muerte de Sogyal Rimpoché.

10. ¿A qué celebridad te gustaría tener entre tu público?

Bueno, ya no está entre nosotros, pero un postconcierto charlando y tocando unos temas con Atahualpa Yupanqui sería algo sublime.

11. ¿Cuál es el objeto más viejo que atesorás?

Un artículo de un diario viejo, donde le hicieron una nota al tío de mi abuela, Eduardo Morera, quien dirigió muchos cortos de Gardel.

12. ¿Qué actor podría protagonizar la serie sobre tu vida?

No es que nos parezcamos, pero el Chino Darín me cae bien y me gusta su trabajo.

 13. ¿Cuál es tu deporte favorito?

El yoga y la meditación.

14. ¿Cuándo fue la última vez que pediste un autógrafo?

Nunca pedí uno.

15. ¿Cuál fue tu primer recital?

Cuando tocaba en mi segunda banda de cumbia, 7 Lunas, en un corso en Avellaneda.

16. ¿En qué creés?

En la energía, en la intuición, y en el amor incondicional. Y en el budismo como filosofía de vida.