Crítica: ‘Swag’. Justin Bieber está más que bien y con un puñado de sus mejores canciones

En su primer álbum en cuatro años, el cantante procesa su adultez con uno de sus mejores trabajos

Por  ROB SHEFFIELD

julio 15, 2025

Por si no lo habías notado, Justin Bieber está totalmente “en lo suyo” ahora mismo. La superestrella del pop está de regreso con su excelente nuevo álbum sorpresa, Swag, un regreso que anunció solo unas horas antes de su lanzamiento.

Pasaron cuatro años desde que no recibimos música nueva de Bieber, y tiene mucho que decir, ya que le ocurrieron muchas cosas en los últimos años. El álbum incluye R&B sofisticado, bocetos crudos con guitarra rockera grabados como notas de voz, colaboraciones experimentales con Mk.gee y Dijon. También participan Cash Cobain, Gunna y Sexyy Red. Pero todo suena a él mismo, mientras narra las luchas cotidianas de lo que significa ser Bieber.

Su último álbum fue Justice (2021), un trabajo lleno de estrellas que incluyó el éxito “Peaches”. Pero ahora, con 31 años, Bieber reflexiona sobre su vida adulta. En Swag, aborda sus tribulaciones, tanto personales como profesionales. Como es sabido, tuvo algunos problemas últimamente: convertirse en padre, cancelar una gira mundial por cuestiones de salud mental, altercados públicos con paparazzis, publicaciones erráticas en redes sociales, rumores sobre su matrimonio y un alejamiento de Scooter Braun en su vida profesional.

Hay tanta sanación en este álbum que no sorprende que Bieber incluya tres “sesiones de terapia” con el comediante Druski, donde se abre y habla de su vida. “Algo que ha sido difícil para mí últimamente es sentir que tengo que atravesar muchas de mis luchas humanas, como todos, pero de manera muy pública”, confiesa. “Y entonces la gente siempre me pregunta si estoy bien, y eso empieza a pesarme mucho”.

Si Bieber está buscando responder a todos esos titulares del estilo “¿qué carajos le está pasando a este tipo?”, Swag es la mejor forma de hacerlo, porque la energía e imaginación musical aquí muestran a un Bieber en su momento más seguro. Una pregunta seria: ¿alguna vez hizo una canción tan encantadora como “Butterflies”? Una canción tan abierta, melódica y expresiva que, sorprendentemente, recuerda a los Smashing Pumpkins.

El disco cubre mucho terreno musicalmente: el brillo pop-R&B de “All I Can Take” y “Go Baby”, pero también demos acústicos en plan lo-fi. Trabaja con grandes productores como Carter Lang, Eddie Benjamin y Tobias Jesso Jr., con un aire de R&B ochentero medio mareado (Bieber, como el resto de nosotros, está claramente obsesionado con SOS de SZA).

Algunas de las “sesiones de terapia” pueden ser algo incómodas, pero bueno, probablemente las tuyas también lo sean. Druski no debería ni intentar conseguir una licencia de terapeuta, ya que su enfoque consiste en ofrecerle a su “paciente” una calada de un cigarro dudoso mientras suelta chistes. Le asegura a Bieber: “Tu piel es blanca, pero tu alma es negra, Justin. Te lo prometo, hermano”. Pero también se burla de él por aquel clip famoso en el que grita “I’m standing on business” a los paparazzis (“¡No podés pronunciar todas las palabras cuando hacés eso!”).

“Sweet Spot” es una especie diferente de sesión de terapia, donde Bieber le dice a Sexyy Red: “Me gusta que esté pegajoso entre las sábanas”. Juntos exploran una pequeña sanación sexual en un tema lento y atrevido. “Al principio era tímida, pero soy una perra en las sábanas”, rapea ella. (¿Cuándo fue exactamente la era tímida de Sexyy Red? ¿Nos la perdimos?) “Ese es mi punto G, me hace explotar la conchita/Soy una mujer nueva, antes era una trola/Él es mi novio, lo amo mucho”.

Bieber pasa mucho tiempo cantando sobre cómo aferrarse a su esposa Hailey, como en la reflexiva “Walking Away”. “Go Baby” es una especie de charla motivacional para Hailey y en “Dadz Love” celebra la paternidad, junto a Lil B. “Devotion”, con Dijon, supera incluso las expectativas: es más cálida, más esperanzadora y más sutilmente hermosa, con ecos discretos de guitarra tipo pedal steel sobre armonías soul campestres. Junto con “Butterflies”, es uno de los temas más entrañables de Swag

Pero algunos de los mejores momentos de Swag llegan cuando deja atrás la producción pop y se pone más crudo. “Zuma House” es una balada desnuda con guitarra acústica al estilo del Hitchhiker de Neil Young: 83 segundos de belleza pura. “Glory Voice Memo” es un micro-jam blusero; ambos temas suenan como si los hubiera grabado con el celular y subido directo al álbum. “Yukon” es una versión un poco más pulida, con voces que evocan el estilo de Prince en su época Camille, como “If I Was Your Girlfriend”.

Para el gran final, se entrega a las alabanzas a Jesús en “Forgiveness”, con el pastor y estrella del góspel Marvin Wayans. Swag deja claro que Bieber tiene problemas, pero canaliza todo eso en una de las obras más creativas y diversas de su vida. “No podés extender tus alas en una jaula de pájaros”, canta en “First Place”. Y en todo Swag, está volando alto. 

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