Este lunes 23, AC/DC inicia una serie de tres presentaciones en el estadio de River Plate. Para ponerse a tono con los conciertos, Rolling Stone propone un repaso por las canciones más emblemáticas del grupo. ¡Que sea rock!
1. “High Voltage” (1975)
Entre los primeros singles que AC/DC lanzó, esta declaración de fe y amor al rock’n’roll de alta tensión se ha convertido en un infaltable en los shows, como lo demuestra su presencia en cada uno de los álbumes en directo oficiales publicados desde 1978. Al momento de la grabación (tanto de la canción como del esencial álbum del mismo nombre), Bon Scott solo llevaba dos meses en el grupo. Algo difícil de creer, frente a la autoridad con la que ya se plantaba en este clásico instantáneo.
2. “The Jack” (1975)
En el mundo actual, con amplia conciencia de la importancia del “sexo seguro”, no deja de sorprender que las enfermedades venéreas fueran alguna vez tema de inspiración para canciones (¡y buenas canciones!). Con su ritmo de blues lacerante y la teatralidad de Bon Scott llevada al paroxismo, “The Jack” es una de ellas. La historia cuenta que la canción nació después de que Malcolm Young recibiera una nota de una mujer, en Melbourne, acusándolo –falsamente, en teoría– de haberla contagiado, y cómo esa nota cayó inmediatamente en manos de Scott antes de convertirse, dos días después, en el inicio de una improvisación durante los ensayos. No hay reportes oficiales de si la infortunada dama escuchó después, en algún estadio del mundo, a decenas de miles de gargantas entonar alegremente: “Ella tiene la gonorrea, ella tiene la gonorrea…”.
3.”Let There Be Rock” (1977)
No pocas veces AC/DC se encerró en el estudio apenas terminó una gira para conservar la energía, tuviera o no listo el nuevo material a grabar. Con “Let There Be Rock”, supieron de inmediato que tenían algo especial, con una letra con referencias casi bíblicas, un paralelo con el nacimiento del rock’n’roll (“En el comienzo/ allá por 1955/ el hombre no sabía del rock’n’roll show/ ni nada de eso”) y metiendo a Tchaikovsky en el medio de todo en un guiño a Chuck Berry y su “Roll Over Beethoven”… AC/DC reescribe la historia, forja futuras leyendas, como la que dice que el amplificador de Angus se prendió fuego en la grabación y que su hermano George gritó que no pararan la toma porque estaba saliendo demasiado bien.
4. “Whole Lotta Rosie” (1977)
La reverencia al rock original es lo que guía la trama musical y rítmica de “Whole Lotta Rosie”, con esa introducción de riff-corte-riff que le sugirió a Malcolm Young su hermano mayor George. En efecto, es a Little Richard a quien Angus tiene en mente (“rock bien sudoroso, a la antigua”, según sus propias palabras) al iniciar el ataque. En cuanto a la letra, una vez más Bon Scott recurrirá a su experiencia para describir a esta Rosie de formas más que generosas y manifiestamente muy emprendedora (“Cuatro dos treinta y nueve cincuenta y seis/ Podrías decir que lo tiene todo/Nunca tuve una mujer/ Nunca tuve una mujer como vos/ Haciendo todas esas cosas/ Haciendo todas esas cosas que hacés”), aunque un poco decepcionado cuando el grupo se reencuentre con la interesada en Hobart, Tasmania, que ya había perdido mucho peso.
5. “Hell Ain’t a Bad Place to Be” (1977)
El riff de dos notas no tarda en adquirir un ritmo boogie, la batería que entra en escena, un Bon Scott murmurando dos veces un “Hey You” apenas audible y ¡listo! Un clásico de AC/DC. Un clásico absoluto, podría decirse, pero que surte el mismo efecto cada vez que vuelve a sonar. Y no, que nadie se preocupe, acá no hay reflexión metafísica que valga sobre el lugar que nos espera en un posible más allá. El “infierno” del título no es otra cosa que lo que una mujer le hace vivir al falsamente infortunado Bon, y que por eso mismo se queja muy suavemente, pidiendo poder reincidir.
6. “Riff Raff” (1978)
De entrada, la guitarra de Angus suena más sucia de lo habitual, como abandonada a su suerte, pero bien decidida a vender cara su piel, acorralada al igual que el personaje de la canción, atrapado en un asunto turbio en un periplo por México. No más blues ni boogie, solo ganas de pelear, de envolverlo todo hasta asfixiarte. En el bajo, el recién llegado Cliff Williams entendió bien que no había sido reclutado para hacer de extra. ¡Y esa es apenas la versión de estudio! En el escenario, “Riff Raff” redobla su violencia y firma oficialmente la sentencia de muerte de la ola punk que, aunque ya estaba en mal estado, quizás no sospechaba que el golpe fatal vendría de este lado.
7. “Rock’n’Roll Damnation” (1978)
Clásica a más no poder, del álbum Powerage. Fue una inclusión de último momento, a pedido (insistente) de Atlantic, el sello del grupo, que no había encontrado material para un single con potencial para pasar en las radios estadounidenses dentro de un álbum, por lo demás, de muy alta calidad. Es difícil no sonreír al pensar en la respuesta de la banda, con este tema que superpone un lamento sobre las vicisitudes de un grupo de gira con los problemas matrimoniales de Bon Scott. Ya antes su mujer le había dicho que debía elegir entra ella y sus compinches. A lo que él respondió: “Bueno, igual es una banda bastante buena…”.
8. “Sin City” (1978)
Considerada por algunos el “corazón negro” de Powerage y por Malcolm Young la canción más fuerte del álbum, “Sin City” es, en más de un sentido, una de las composiciones más amargas del catálogo de AC/DC. Por su tema, los fantasmas y las ilusiones del lujo deslumbrante durante una escapada a Las Vegas, que justifica como nunca su apodo de “Ciudad del Vicio”. Por ese riff y esa rítmica que parecen acompañar el conjunto con cierto desdén, antes de que el solo furioso, como una bola de fuego, venga a reducir a cenizas el decorado de cartón. Sin hablar de ese interludio donde el bajo se desliza, venenoso, y que a partir de entonces servirá en el escenario como sesión de striptease por parte de Angus Young, para terminar con el trasero al aire o (más sobrio, con el tiempo) limitándose a revelar un calzoncillo.
9. “Problem Child” (1978)
Sí, ya sabemos: acá debería decir 1976, no 1978, ya que el incandescente “Problem Child” logró la proeza de aparecer tanto en Dirty Deeds Done Dirt Cheap como en la versión internacional de Let There Be Rock al año siguiente. Pero, bueno, nunca nos recuperamos de la deflagración de la toma capturada en el Apollo Theatre de Glasgow para el álbum en vivo If You Want Blood (You’ve Got It), en la primavera de 1978. De repente, el uniforme escolar de Angus tomaba un giro completamente diferente, más inquietante que caricaturesco. ¿Un niño difícil, propenso a jugar con el filo de su cuchillo? ¿Un escolar que recordaba a cada instante que tenía agallas y sobreviviría a lo que fuera con su guitarra? De rodillas frente a los parlantes del equipo de audio familiar, la contaminación estaba completa, era irremediable.
10. “Bad Boy Boogie” (1978)
Ciertamente, la versión de estudio en Let There Be Rock merece por sí sola que nos volvamos a ocupar del caso de este malcriado. Pero es su traducción en vivo de If You Want Blood (You’ve Got It) la que se lleva todo por delante y es tan simbólica de lo que AC/DC podía inspirar en aquella época. Bon Scott: esa sensación de que te iba a agarrar del cuello, hacerte la vida imposible, dejarte en la estacada, regocijándose en su maldad. ¿Chicos malos dispuestos a todo para mantener su reputación y controlar un territorio ganado con sacrificio?
11. “Highway to Hell” (1979)
Con la llegada a la consola de sonido de Robert “Mutt” Lange, no muy conocido entonces por sus incursiones en el hard-rock (pero sí por su trabajo con Graham Parker y Boomtown Rats), AC/DC termina de profesionalizarse. El “infierno” resume el ritmo de las giras de la banda y la “ruta” es el camino de pubs y bares que Bon Scott frecuentaba en Perth, pero no importa mucho: la canción es un himno a la inmortalidad surgido de los cientos de riffs que los hermanos Malcolm y Angus estaban componiendo entonces.
12. If You Want Blood (You’ve Got It) (1979)
En AC/DC, no se desperdicia nada. Entonces, si se les ocurrió un título de álbum en vivo tan fuera de lo común como If You Want Blood (You’ve Got It), sería una pena no reutilizarlo para una canción. Y eso mismo harán en Highway to Hell, con Bon Scott desgarrando la garganta como nunca y el resto de la caballería siguiéndole el ritmo. En cuanto a la inspiración del tema, se remonta a la madrugada de un concierto en Estados Unidos, en julio de 1978, para el Festival Day on the Green. Angus Young lo contaría así: “Debían ser las 10:30 y la mayoría de nosotros ni siquiera había dormido. Un tipo del equipo de video se nos acercó a Bon y a mí para preguntar cómo sería el show. Bon le respondió: ‘¿Te acordás cuando arrojábamos a los cristianos a los leones? Bueno, los cristianos somos nosotros’. El tipo me hizo entonces la misma pregunta y le respondí: ‘Si quieren sangre, la tendrán’”.
13. “Shot Down in Flames” (1979)
Uno de los títulos favoritos de los fans. Como suele ocurrir, arranca a toda máquina y parece estar constantemente a punto de desbocarse hasta adoptar un ritmo casi… hard-disco (que era un poco “tendencia” en la época por culpa de Kiss y su maldito “I Was Made for Lovin’ You”). Y no es poco decir que Angus no se hace rogar a la hora de soltar su solo después del cántico de Bon (“Angus, disparame, disparame”). En cuanto a la perspectiva de ver a nuestro bocón favorito “comerse” un rechazo tras otro por parte del género femenino –el tópico de la canción–, es difícil no sonreír.
14. “Touch Too Much” (1979)
Un ritmo casi hard-disco, otra vez. Con “Touch Too Much”, se lanzan de cabeza a esa idea, especialmente en la intro y el puente. ¿Será por eso que la canción fue vista en su momento con cierta reticencia por algunos y adoptada sin más por otros (como Axl Rose, que declaró que era una de sus favoritas de AC/DC)? No la tocarán en el escenario hasta que la insistencia de Axl Rose, reemplazo de Brian Johnson en parte de la gira Rock or Bust, lleve a Angus y compañía a reconsiderar la cuestión.
15. “Hells Bells” (1980)
La muerte de Bon Scott en el asiento trasero de un auto, en febrero de 1980, podría haber significado el fin del grupo. No fue así y el regreso sería tan rápido, que daría la impresión de que AC/DC no quería demorarse demasiado en homenajes. La primera canción de Back in Black es muy simbólica, con sus campanas (que incluso el productor Mutt Lange consideró en un momento demasiado mórbidas), su riff y su ritmo más oscuros. Solo cuando AC/DC se adentraba en el blues se mostraba tan lento. En el escenario, el recién llegado, Brian Johnson (recomendado al grupo por Mutt Lange), se deleitará desde entonces balanceándose en una cuerda para hacer sonar una campana gigante en vivo. Con la bendición de todos.
16. “Back in Black” (1980)
El homenaje “oficial” a Bon Scott, para abrir en aquella época el lado B del álbum de vinilo. Al menos así se percibió durante mucho tiempo “Back in Black”, con su tempo lento, casi pesado, como el de un hombre –varios, en este caso– con un paso vacilante, que parece tener dificultades para recuperarse del duelo, abrumado por el dolor. Pero “Back in Black” también suena como el despertar de un grupo que levanta la cabeza con valentía. Malcolm dudó mucho tiempo del riff principal y hasta llegó a confesarle a su hermano Angus no saber si era “una mierda o no”. La historia le daría la respuesta más contundente: “Back in Black” es el himno de la resiliencia de AC/DC.
17. “Shoot to Thrill” (1980)
Quizás una de las piezas de Back in Black más en sintonía con lo que AC/DC podía ofrecer en su primera encarnación, que recientemente se desintegró, debido a su ritmo boogie y al riff que la atraviesa de principio a fin; a excepción, por supuesto, del interludio en el medio, que rápidamente se convertiría en uno de los momentos especiales en sus conciertos –a partir de 1982, ¡así que no en la gira Back in Black!–, marcado por los aplausos de decenas de miles de manos que resonaban repentinamente en estadios de todo el mundo. ¿Cómo no desenvainar con más fuerza, después de eso, un nuevo solo dantesco, querido Angus?
18. “For Those about to Rock (We Salute You)” (1981)
¿Se imaginan un concierto de AC/DC que no termine con otra inmersión en la fosa de los leones, donde los gladiadores habrían reemplazado a los cristianos que inspiraron a Bon Scott-Angus Young para “If You Want Blood…”? Como este último explicará más tarde, la salvación en cuestión es tanto la de los gladiadores como el recuerdo de una lectura del libro del poeta Robert Graves. En cuanto a la aparición de los cañones propiamente dichos, ¡se la debemos a los que se escucharon durante la retransmisión televisiva de la boda de Carlos y Diana, en la habitación contigua a la del estudio donde se grabó la canción! Digamos simplemente que no a todos les trajeron suerte.
19. “Thunderstruck” (1990)
Brian Johnson hizo correr la voz durante mucho tiempo de que Angus tenía que repetir el famoso riff de introducción de este tema dos o tres veces al día en su habitación de hotel si quería tener alguna esperanza de tocarlo bien a la noche en el escenario. Nadie está obligado a creerle, pero, en cualquier caso, Angus Young puede agradecerle al rayo que cayó sobre el avión que lo llevaba a Berlín después de una visita a sus padres en los Países Bajos, en 1988, y lo inspiró para esta canción que jamás abandonaría la lista de temas en vivo. Los que no estarán tan agradecidos deben ser los iraníes, ya que “Thunderstruck” fue el nombre de la operación mediante la que el gobierno estadounidense cargó un virus informático en el programa nuclear de Teherán entre 2009 y 2010.
20. “Hard as a Rock” (1995)
Como muchos antes –y después–, el productor estrella Rick Rubin se pone a prueba en el estudio con AC/DC para el álbum Ballbreaker. Si “Hail Caesar” es una de las pocas canciones del álbum que encontrarán brevemente su lugar en los setlists de ahí en más, “Hard as a Rock” tiene, detrás de un clasicismo evidente, muchos más ases bajo la manga –o en las guitarras de Malcolm y Angus– para quedar en la historia, lo cual no es poco cuando el tópico es… la erección. Un poco propenso al vértigo, Angus Young se prestó de todos modos a rodar el video del single balanceándose en una bola de demolición derribando un edificio.
21. “Play Ball” (2014)
Si hay que recurrir a la parte más reciente del catálogo para terminar esta lista –y a riesgo de atraer insultos y cuestionamientos en plan “¿Qué? ¿¡Dónde está ‘TNT’!?”, “¿Y ‘You Shook Me All Night Long’?”, optaremos por lo que fue, en su momento, el primer sencillo del álbum Rock or Bust, que a su vez es el primer trabajo que no lleva explícitamente la impronta de un Malcolm Young ya afectado por esa demencia, que lo terminaría de retirar tres años después.

