abril 20, 2022

Aprendé a cultivar tu marihuana: las clases, online y presenciales, que te enseñan todo lo que necesitás

El Reprocann y la demanda de conocimientos sobre cultivo dieron luz a nuevos emprendimientos dedicados a enseñar todo sobre la planta. Desde tu balcón al manejo de una hacienda: cómo aprender lo que querés y lo que necesitás saber.

Por  TOMÁS LINCH

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Aprendé a cultivar marihuana

@educacion.cannabica

A Nachito la pandemia le pegó mal. En lo más duro de la cuarentena, después de dos meses del encierro más duro, las preguntas trascendentales le surgieron a borbotones  ¿Quién soy y qué quiero ser? ¿A qué apunto? ¿Cómo hago para ser feliz con lo que hago? Entonces empezó a leer, a leer de todo, y automáticamente las respuestas nacieron desde el humo. “Comencé cultivando como empezamos todos”, dice el actual docente y fundador de la primera academia formal con contenido exclusivamente vinculado al cannabis y sus derivados. “Quería gastar menos guita en el consumo y mejorar la calidad. Sin embargo, todo cambió cuando asistí a un par de charlas con gente de otros países y pensé: ‘ah se puede vivir de esto, hay una industria’. Con todas estas ideas en la cabeza, una noche ocurrió la epifanía y dije la palabra mágica: Cannademia”.

Nachito –Ignacio Telias– es hoy, junto con Gaby –Gabriel Méndez–, el responsable de Educación Cannábica (@educacioncannabica), la primera institución nacional dedicada a divulgar de manera formal contenidos vinculados con la planta de cannabis. “Gaby llegó en el tercer curso y enseguida sentimos el complemento: él era full cultivador de exterior y yo de interior, la sinergia nació automáticamente”. De origen digital, la academia brinda cursos presenciales y a distancia, sincrónicos y asincrónicos, para todo tipo de público. Desde su fundante “Master Grower”, por el que casi ya pasaron casi un millar de alumnos, a talleres muy específicos de extracciones medicinales o iluminación, sus cursos se diferencian por tres razones que les dan un sentido más profundo: 1) su mirada horizontal: “Todos tienen voz, todos son escuchados, porque cada uno llega con sus problemas propios en el cultivo y de eso vamos aprendiendo a mejorar nuestros cursos”; 2) su abordaje holístico, ya que van desde la elección de la genética a la mejor forma de consumo; 3) su diversidad, Nacho y Gaby invitan a gente de diferentes ámbitos como productores de sistemas hidropónicos o nutrientes, hasta fabricantes de luces a compartir información en sus clases.  

Hay que decirlo: si bien la información de cultivo y consumo circulaba de boca en boca, para acceder a conocimientos ordenados y con sustento científico, probados empíricamente y con un poco de autoridad, había que meterse en el micromundo de la marihuana. Tal vez algún vendedor generoso de algún growshop podía ayudarnos a solucionar problemas puntuales, pero con Mamá Cultiva a la cabeza, eran las ONG las encargadas de transmitir esta información. Sin embargo, el límite era inmediato: cada ONG tiene un público específico con intereses específicos, y es ahí donde apareció este espacio estaba vacante: generar un corpus de conocimientos que dieran al cultivador novato la información necesaria para tomar las primeras decisiones de manera correcta y poder escalar en la curva de aprendizaje de manera exitosa. Incluso hasta meterse en la demanda de profesionales que la futura industria parece proponer. Un dato que acompaña este reverdecer de información: todavía hoy, en Argentina, es difícil conseguir libros de cultivo, como el clásico manual de Jorge Cervantes o los grandes títulos de Ed Rosenthal.

Rodrigo Maltz, mejor conocido como @ingeniero.cannabico, se dio cuenta de que los contenidos que dominaban en la universidad tienen una relación directa con el mercado. “Es muy difícil encontrar buena información más allá de la soja, el trigo y el maíz”. Primero como alumno, y ahora como ingeniero agrónomo, entendió que el vínculo entre la academia y el conocimiento empírico que tenía como cultivador no estaba disponible para transmitir en ningún lado. Así fue que, a fines de 2020, lanzó su taller por el que ya pasaron más de seiscientos cincuenta alumnos. “Creo que la prohibición, el tabú y el desconocimiento nos privó de tener una información que ahora podría ser clave para el desarrollo, tanto del autocultivo como de la industria del cáñamo”, dice Maltz. “El caso testigo es el de Rubén Batallanes, histórico agrónomo quien en 1977 estaba a cargo de la compañía Linera Bonaerense de Jáuregui, que producía lino y cáñamo para textiles. Después de un mes de prisión pudo salir en libertad por presión sobre el general Albano Harguindeguy”.

La lógica de los talleres del @ingeniero.cannabico son muy parecidas a las de Nachito y Gaby: toma de decisiones, manejo de plagas, elección de genéticas, bibliografía especializada y grupo de WhatsApp de apoyo. “Mi intención es que cada alumno entienda que para cultivar cannabis no se necesita muchísimo espacio, ni dinero, ni tiempo. Como en cualquier cultivo, son variables que se pueden manejar en función del resultado deseado. Por eso armé los talleres con un lenguaje claro, técnico cuando es necesario, pero apto para todo público. Por ejemplo, uno de los errores más habituales es cómo regar, pongo mucho empeño en esa explicación, porque puede cambiarte la manera en la que entendés la lógica de una planta.

Tanto Nacho y Gaby como Rodrigo coinciden en que están viviendo un sueño. Los tres pudieron emprender con éxito en el mundo del cannabis y aspiran a mucho más. “Lo que se viene es algo muy groso”, dice Gaby. “Mientras los alumnos de más edad buscan información para plantar en casa, las nuevas generaciones sueñan con manejar grande superficies, con tener esquemas productivos rentables para exportar competitivamente a otros mercados. Como el negocio real está en el valor agregado, la formación de profesionales, de buenos profesionales con valores éticos, ambientales y sustentables dependerá de la educación. Y ahí entramos nosotros para poder transmitir conocimiento y experiencia con el mismo amor que tenemos por nuestra amada planta”.