Adiós señor Haffman

Una historia incómoda y tensa acerca de un hombre judío que es ocultado de los Nazis por su antiguo empleado

Fred Cavayé 

/ Daniel Auteuil, Gilles Lellouche, Sara Giraudeau, Nikolai Kinski

Por  ANDRÉ DIDYME-DÔME

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Cortesía de Cineplex

La obra de teatro Adiós señor Haffman fue escrita por el actor Jean-Philippe Daguerre y debutó en el 2016 para obtener elogios y premios más que merecidos. El director y guionista, Fred Cavayé (Cuenta atrás, Mea culpa, nada que esconder), gran amigo de Daguerre, es el encargado de la correspondiente adaptación cinematográfica. Daguerre le dio plena autorización a Cavayé de cambiar lo que considerara. Como resultado, tenemos una adaptación libre con respecto a la obra original, pero que mantiene intacta su premisa.  

El título tanto de la obra de teatro como de la película hace referencia al clásico de Louis Malle Au revoir les enfants (Adiós a los niños). Ambas historias se desarrollan en la Francia ocupada de la Segunda Guerra Mundial y exploran el colaboracionismo de los franceses con los Nazis, el cual llevó al exterminio a más de setenta y cinco mil franceses judíos. En la cinta de Malle, un sacerdote oculta a un niño judío entre los estudiantes de su escuela y en la de Cavayé es François Mercier, el empleado de una joyería (un excelente Gilles Lellouche) quien oculta a su antiguo jefe Joseph Haffmann (interpretado por el gran Daniel Auteuil).

Haffman convence a su esposa para que se lleve a sus tres hijos a territorio suizo, con la promesa de encontrarse más adelante. Es así que el orfebre le propone a su empleado cederle el negocio, confiando en su buena fe y esperando que cuando las cosas mejoren y los nazis ya no estén más en Francia, Mercier le devuelva su joyería.

Haffman no logra escapar y Mercier termina ocultándolo en el sótano de su casa, poniendo en peligro su vida como la de su esposa Blanche (Sara Giraudeau).  Mientras el joyero se esconde, es testigo de cómo su empleado asume la que antes era su vida. Este relato moral acerca del resentimiento, la ambición, el poder y la pérdida de la humanidad, es contado por Cavayé con gran habilidad, manteniendo la tensión de principio a fin y aprovechando al máximo a sus actores. Hay varios giros que es mejor no revelar, pero que ayudan a entender las razones por las cuales estos tres personajes hacen lo que hacen.