Johnny Marr: “Con The Smiths escribimos canciones que cambiaron el mainstream de la música”

El guitarrista vuelve a toar en el país y antes habló de su nuevo disco, de la bandera de Malvinas en el partido contra Inglaterra, de su adolescencia en Manchester y de sus influencias de juventud

Por  SEBASTIÁN RAMOS

octubre 7, 2026

FOTO: Shirlaine Forrest/WireImage/Getty Images

Johnny Marr está sentado en el living de su casa de Londres (tiene otra en su ciudad natal, Manchester, que utiliza también como estudio creativo). A su derecha, una ventana da crédito de que es una hermosa tarde de sol en la capital inglesa. “Acá hace un día genial. Quizás escuchés algo de música; este fin de semana es el Carnaval de Notting Hill, donde vivo, así que es una gran oportunidad para que todos se vuelvan un poco locos por tres días”, dice sonriendo del otro lado de la cámara de su computadora portátil.

La excusa para hablar con el guitarrista consagrado por siempre en la década del 80 como el director musical de The Smiths es doble: acaba de editar un nuevo álbum solista, The Age of Everything, y, en noviembre, volverá a visitar el país para presentarlo en el C Art Media (el 26 de noviembre). Pero antes de meternos de lleno en la música, un breve paso por su otra pasión, el fútbol, que ahora lo tiene un tanto desanimado, por más que su equipo, el Manchester City, siga peleando bien arriba en cuanta competencia afronte.

“Esta temporada todavía no he ido al estadio”, dice. “Pero ya iré pronto para ver a todos estos jugadores nuevos que tenemos”. Uno de esos jugadores nuevos no es otro que Enzo Fernández, verdugo de la selección inglesa en aquel ya mítico partido de seminfinales de la Copa del Mundo del 15 de julio pasado. Con cautela, para no herir susceptibilidades, le pregunto cómo había vivido el mundial. “Estuvo bien, bastante bien. Pero un poco creo que me agotó. Quizá hayan sido demasiados partidos, la verdad. Las rondas extra y todo eso. El tema es que ahora se ha convertido, como casi todo desafortunadamente, en otra empresa capitalista. La FIFA deja mucho que desear, pero fue muy bueno ver a algunas grandes naciones nuevas, como Marruecos, por ejemplo. Por otro lado, no sé qué está pasando con la selección de Brasil…”.

¿Brasil? Por si te confundiste, esta es una entrevista para Argentina…

Sí, lo sé, lo sé, pero no voy a mencionar a Argentina, ja. Creo que con el fútbol tenemos que intentar calmarnos un poco ahora. Está tomando algunos matices que creo que deberíamos mirar. El nacionalismo, los precios de los jugadores… Hay cosas que me cuesta… No sé, tal vez me lo esté tomando demasiado en serio, pero parte de esto ya no genera mucha empatía,

¿Cómo se vio desde allá el gesto de los jugadores de Argentina de celebrar el triunfo levantando la bandera que decía: “Las Malvinas son Argentinas”?

Bueno, me parece que el ambiente está demasiado caldeado como para tener una opinión sensata al respecto. La prensa y los hinchas están en un estado de histeria muy grnde. Y meter temas políticos ahí es muy peligroso. A menos que sea algo que una al mundo, pero traer cosas que dividen, con el ambiente gladiatorio y de conflicto adversarial que ya existe, me parece que está mal. Hablando como británico, o como un mancuniano de origen irlandés, me importan un carajo las Falklands. Es decir, no creo que a la mayoría de los ingleses les importe, pero en fin.

Mejor no hablar de ciertas cosas entonces e ir directo a The Age of Everyghing, algo así como “la era de todo”. “La mayoría de la gente reacciona al título del álbum como si entendieran que es un comentario sobre las redes sociales, sobre la opinión, sobre tal vez el agobio… Lo cual creo que es totalmente válido. Cuando escuché la frase, alguien estaba hablando de eso y me la dijo, ni siquiera de una forma relevante, pero ahí mismo dije: ‘Ah, okey, eso suena al disco en el que estoy trabajando. Es un título buenísimo. Pero creo que la razón por la que la gente considera que se trata de sobrestimulación, estrés y colapso es porque, desafortunadamente, así es como mucha gente está experimentando el mundo en este momento. Así que en un punto estoy hablando de eso. Pero al ser un compositor, lo que a mí me gusta hacer es tener cierta ambigüedad, mirar las cosas desde varios lados, que todo tenga un sentido poético. Porque además, la era de todo puede significar distintas cosas según quien lo diga. Si fueras budista, probablemente hablarías de la era de todo desde un lugar más positivo. Me gusta que la gente pueda interpretarlo de varias maneras”.

Marr es uno de los guitarristas más talentosos del rock británico de los últimos cuarenta años y probablemente uno de los más influyentes. Un título sin diploma avalado además por los músicos con los que ha tocado y trabajado una vez que The Smiths dejó de existir en 1987: The Pretenders, Talking Heads, Pet Shop Boys, Oasis, Beck, Modest Mouse, Bryan Ferry, Bernard Sumner, Blondie, Gorillaz y sus “hermanos” mancunianos de juventud, Billy Duffy (The Cult) y Mani Mounfield (The Stone Roses, Primal Scream), que murió en noviembre del año pasado.

El guitarrista se enteró de la muerte de su amigo mientras estaba grabando “Beyond the Rain”, segundo track de su nuevo álbum. “Estaba en el estudio cuando Noel Gallagher me llamó para avisarme de la muerte de Mani. Justo estaba por cantar ese tema y se me presentaron dos opciones: seguir con la sesión de grabación o irme a mi casa y olvidarme del asunto. Mani era un hombre muy respetado y querido. Todos lo conocíamos muy bien. Decidimos grabar la canción y luego sí irnos todos a casa, porque toda Manchester estaba conmocionada con la noticia. ‘Beyond the Rain’ [Más allá de la lluvia] ya trataba sobre ir a un lugar mejor, pero la coincidencia de la muerte de Mani me hizo pensar mucho en él y cuando la canté cambié un par de líneas, como la frase que hablaba acerca de ser un ‘Northern Sun’ [Sol del norte]. Originalmente era sobre el sol, pero lo cambié a ser un hijo del norte (Northern son), como Mani.

¿Te acordás de cuándo lo conociste?

Sí, bueno… Mani y yo tenemos una conexión familiar, porque sus abuelos vivían en la misma calle que mi madre y mis abuelos, en un pueblito de Irlanda, en los años 40 y 50. Mi familia y la suya se mudaron a Mánchester en los 60. Así que nos conocemos desde hace generaciones. Tengo recuerdos increíbles y experiencias hermosas con él. Era un tipo muy agudo, de clase trabajadora, un tipo brillante.

¿Cómo te recordás a vos mismo de adolescente?

Estaba obsesionado con la música. No tenía un plan B. Miro hacia atrás y me parece ridículo: dejé la escuela a los 15 años para tocar en una banda con adultos. Había una banda en Mánchester de tipos grandes, bastante pesados, y me pidieron que me uniera. Ensayaban en la zona roja de la ciudad, en 1979. A veces me daba bastante miedo e iba todas las noches a ensayar ahí; mis padres no tenían idea de dónde estaba. Pero iba porque pensaba que me haría un mejor guitarrista, y así fue.

En mi primer concierto en serio con ellos, el cantante se peleó a trompadas con las otras dos bandas. Tuve que dejarlos porque el cantante estaba demasiado loco. La otra cosa inusual, a mis 15 años, era que ya estaba con mi novia, que hoy es mi esposa. Tuve mucha suerte de tener a alguien que recorriera este camino conmigo. Estar en una banda cuando sos adolescente te hace valiente; es como estar en una pandilla. Éramos muy pobres. Con Angie a veces trabajábamos en un local de ropa o yo le vendía ropa a mis amigos; me colaba en el tren a Londres… No le tenía miedo a nada porque no tenía otra opción. Solo quería vivir la vida de un músico, me colaba en todos los conciertos porque no tenía plata para las entradas. Es una historia similar a la de Steve Jones de los Sex Pistols: pedir guitarras prestadas, robar cosas para conseguir dinero, buscar salas de ensayo… En su momento fue una lucha, pero miro hacia atrás y creo que fue genial.

¿Quiénes eran tus héroes musicales en ese momento?

Muchísimos. Patti Smith era una gran heroína para mí. Iggy Pop. David Bowie era el rey para todos, porque todo pasaba a través de él: si te gustaba Kraftwerk, Jean Genet o William Burroughs, era porque Bowie te los había descubierto. También me gustaban mucho Siouxsie and the Banshees, Magazine, Buzzcocks, Blondie. Y Chris Stein, de Blondie, me parecía el tipo más cool del mundo (y hoy es mi amigo, lo cual es increíble). Cuando escribí mi autobiografía en 2016, me sorprendió ver que en casi todos los capítulos aparecía Iggy Pop. Ah, y era un fanático gigante de Nile Rodgers y Chic. A todos en mi barrio les gustaba Chic; era música sofisticada, callejera y nada machista. También me gustaban mucho The Pretenders. Es increíble que con los años me haya hecho muy amigo de gente como Nile Rodgers, Chrissie Hynde o Debbie Harry.

A lo largo de los años trabajaste con muchísimos músicos. ¿Con quién te gustaría tocar que todavía no lo hayas hecho?

Me gustaría mucho tocar con PJ Harvey. Toqué en un concierto dos canciones con Polly, ¿sabés? Y fue increíble. Quizás también con Josh Homme, de Queens of the Stone Age. Me gustaría tocar con ellos porque lo que hago es muy diferente, pero me parece una música muy interesante. Cuando estuve en Modest Mouse, durante cuatro años, fue un ejemplo de cómo pude hacer lo mío -que es muy distinto- y lograr que encajara. Pero he tocado con mucha gente que admiro. Trabajar con Gorillaz en su nuevo disco fue muy inspirador e interesante.

¿Qué significa hacer un álbum para vos en estos tiempos?

Hacer un álbum es exactamente lo mismo para mí que siempre. Recuerdo cuando salieron los formatos digitales, el streaming y las descargas, y muchos músicos decían que solo hacía falta grabar un tema y lanzarlo, que todo iban a ser singles. Pero haciendo lo que yo hago, no querés que cada canción suene como un tema pop. Querés que algunas canciones tengan profundidad, que expresen tristeza, o que la gente las baile. No todo tiene que sonar en la radio.

Desde el punto de vista de un compositor, el álbum es un viaje de principio a fin, y eso es muy importante. Entiendo que la mayoría de la gente ya no escucha los discos así; arman playlists o marcan sus canciones favoritas. Pero veo un álbum como lo ve un pintor o un artista visual con una exposición: te da un lugar para colgar 10, 12 o 14 cuadros diferentes. Si sos fan de David Hockney o Tracey Emin, no querés entrar, ver un solo cuadro e irte; querés ver una colección y saber dónde está parado el artista en este momento. Además, toco mucho en vivo y quiero renovar mi repertorio. Nací siendo fan de Patti Smith, Blondie, Television, Roxy Music… No podía esperar a que saliera un disco de Roxy Music para escuchar 11 canciones nuevas. Así que siempre va a significar lo mismo para mí, sin importar si cambia el formato o el mundo. Es una cuestión artística.

Desde hace años que Marr dejó de hablar de su villano favorito y ex socio creativo en The Smiths, Morrissey, pero las canciones de la banda que marcó el ritmo de los años 80 en Gran Bretaña siguen siendo parte de su repertorio y legado artístico. “Fue hace tanto tiempo; no soy de mirar fotos viejas ni me importa mucho eso. Lo único que sé con certeza es que la música (de The Smiths) se sigue sosteniendo por sí sola. Que los jóvenes la descubran hoy y les siga hablando significa que la música resiste el paso del tiempo. Cuando la escucho, oigo que es muy buena. Todo lo demás -los libros, todo lo que se escribe- ya tiene vida propia.

Por estos días, la disquería Rough Trade celebra 50 años y lanza un nuevo box set de The Smiths. ¿Qué tan relevante fue el espíritu independiente en tu carrera?

Fue totalmente relevante para mi carrera y para la escena musical en la que estamos ahora. Todo habría sido muy diferente sin eso. Estoy muy orgulloso de haber salido de esa cultura junto a gente como Daniel Miller de Mute Records (¡sin él no habría Depeche Mode!). Con The Smiths podríamos haber firmado con una discográfica grande sin problema; todas querían firmarnos: CBS, Warner, EMI… Pero para nosotros, New Order, Billy Bragg y la gente de nuestra cultura, no era cool estar en una multinacional en 1982 o 1983. Yo ni siquiera quería firmar con Factory Records de tan elitista que era, porque en Mánchester todos firmaban con Factory. Tony Wilson siempre decía que él rechazó a The Smiths, pero no fue así: yo no quería firmar con Factory, quería firmar con Rough Trade. En ese entonces no pensábamos en tocar en estadios; el éxito comercial estaba al final de la lista de prioridades. Lo importante era ser cool y hacer un trabajo interesante. Dio la casualidad de que algunos de nosotros -The Smiths, New Order, Nick Cave, The Cure- teníamos la capacidad de escribir canciones que cambiaron el mainstream y así fue. Lo cambiamos.

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