Indio Solari: 10 canciones fundamentales de su carrera solista

Un repaso a algunas de las piezas más emblemáticas que el excantante de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota compuso en solitario

Por  HUMPHREY INZILLO

junio 5, 2026

En diciembre de 2004, el Indio Solari lanzaba El tesoro de los inocentes [Bingo Fuel], y comenzaba su derrotero solista, que dejó una infinidad de gemas. Aquí, un repaso por algunos de sus temas más emblemáticos.


1- “Nike es la cultura”

La canción con la que inicia su primer disco como solista es el retrato de una época, con esquirlas de la crisis de 2001. Influenciado por la lectura de No Logo: el poder de las marcas, de la canadiense Naomi Klein, el Indio pinta un paisaje violento y apocalíptico, con el poder real de las corporaciones como el nuevo dios de un naufragio colectivo. 

2  – “El tesoro de los inocentes”

“Si no hay amor, que no haya nada entonces”. La frase es una de las más poderosas de esta canción, que le da título a su primer disco como solista. Así le explicaba el cantante a Marcelo Figueras en su libro de memorias Recuerdos que mienten un poco: “Habla de un deseo, de una manera de ver las cosas que tiene mucho de romanticismo empedernido. Eso de decir ‘Si no hay amor, que no haya nada…’ Puede sonar utópico pero no lo es tanto, se puede llegar a la misma conclusión por la vía de la sensatez más grande. Si te pasás la vida mintiendo en tu beneficio, trapisondas, embustes, te vas a divertir mucho hasta que llegue el momento en que entiendas que tu vida sigue sin ser justificable. Y en ese instante de lucidez, vas a asumir -o a intuir, al menos- que todo lo valioso de la vida estuvo, y estará, supeditado a que hagas las cosas amorosamente. En algún momento tenés que empezar a considerar el bien del otro, además del propio. Y ahí ya no queda lugar para regateo posible”.  

3 – “Pabellón séptimo (Relato de Horacio)”

La canción no es una ficción: es una crónica sobre la “Masacre de Devoto” de 1978, donde al menos 65 detenidos murieron asfixiados y quemados, un crimen estatal en tiempos de Dictadura que la justicia cajoneó durante décadas. El Indio se inspiró en el libro Villa Devoto, 14 de marzo de 1978, que el abogado Elías Neuman publicó en 1985. 
Con una instrumentación densa y un pulso asfixiante, el Indio le pone voz a Horacio, un convicto que sobreve a la masacre: “Estoy herido, estoy quemado/ voy en camilla por el Salaberry/ Voy a tratar de hacer conducta aquí/ para rajar antes que mis pulmones/ Si va a pasar algo conmigo/ quiero que sea en libertad allá afuera”. 

4 – “Flight 956”

“Siempre hay un quilombito en un cielo de dos”, dice el Indio en esta canción que él mismo definió como “una historia pequeña en torno de una separación”. El vuelo era el directo de American Airlines a Nueva York, una ruta habitual del cantante a la ciudad que había adoptado como propia. Linkea, de alguna manera, con “La hija del fletero” (Lobo suelto, Cordero atado, 1993): “Ay, si pudieras recordar sin rencor”.  

5 – “Y mientras tanto el sol se muere” 

Una canción de amor a Virginia, su compañera. El Indio lo explicó así: “Yo creo que todo Porco Rex gira alrededor de esta canción. Hoy en día el amor está siendo desacreditado, ridiculizado, como si fuera algo malo o una pavada —algo intrascendente. Pero uno no vuelve virgen del amor verdadero: es posible que no haya más de una oportunidad para enamorarse así, descubriendo la necesidad de compartir una intimidad más profunda con una persona sin la cual la vida no tiene mucho significado. Es difícil enamorarse de ese modo muchas veces. Pareciera que el espíritu no se banca la repetición de ese esfuerzo.

Es, por eso mismo, una canción de amor a Virginia. Ahí digo que, aunque la muerte nos separe, yo voy a hacer un esfuerzo por volver a encontrarla. Y al mismo tiempo les recomiendo a los demás que aprovechen, porque la eternidad se acaba. En el amor no hay tiempo para el eternamente tuyo”.

6 – “Vino Mariani”

El título de la canción refiere a una bebida creada en 1863 por Ángelo Mariani, un vino con extractos de hoja de coca. Pero el tema de la canción es la mirada del Indio sobre la frivolidad de las entregas de premios y otras prácticas y costumbres del mercado del arte y del entretenimiento. “Vas a invitar a los notables/ Y a las celebridades underground/ Van a sonar aplausos para todos hoy”, dice el Indio, en otra descripción perfecta.  

7 – “Canción para un terrorista bonito”

Construída sobre una base eminentemente percusiva, con aires orientales, podría definirse cas como un ejercicio de “World Music”. “Aquel que sepa leer y no tenga mala leche entenderá que la que anda con hambre, como dice la letra, es la Muerte. Tampoco hablo del prototipo del terrorista, sino de un jovencito de esos que caen en manos de mullahs que se aprovechan de que son huérfanos porque han matado a sus familias. El terrorista del que hablo no es uno de los barbetas que manejan la política. Como pasa acá, las cúpulas siempre zafan. No olvidemos que los Bin Laden eran socios de los Bush”, explicó Solari.

8 – “El tío Alberto en el Día de la Bicicleta”

Un homenaje a Albert Hoffman, descubridor del LSD, héroe de la psicodelia y su primer viaje, que ocurrió accidentalmente mientras viajaba en bicicleta. Sobre el ácido lisérgico, Dijo el Indio: “Yo comparti estas experiencias con poca gente en este mundo. La experiencia esencial no pasa por el mero hecho de tomar ácido, sino por aquello que estás buscando al hacerlo. El hambre, la sed que uno tiene de satisfacer una incógnita. El tipo que sólo sabe de vacas y toma opio, sigue hablando de vacas. La experiencia per se no te da sabiduría necesariamente”.

9 – “La moda no es vanguardia”

Una reflexión sobre la muerte, pero también sobre la lógica del hate. “Los muertos sin alma me quieren juzgar a mí”, canta el Indio y deja imágenes pregntantes, como la silueta de tiza que está preparada para demarcar sus restos. 

10 – “Encuentro con un ángel amateur”

“Empiezo por el final/ terminaré en el principio / Mis intereses quizá/ No fueron saludables/ Yo ya no puedo cumplir/ hazañas que prometí/ solo seguir cantando”, dice la letra de esta canción definitivamente conmovedora, que muchos entendieron como una carta de despedida. Un testamento estremecedor, que el Indio estrenó en un concierto de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado filmado en las ruinas de Villa Epecuén, en abril de 2021, y transmitido por streaming en tiempos de confinamiento. Con la elegancia de Leonard Cohen, el Indio logra una de las interpretaciones más conmovedoras de su trayectoria.

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